Un triunfo de River, permítanme la ironía, para Ramón Díaz y Emiliano Díaz, que lo miraron por TV. Porque hoy, los jugadores de River salieron a defender a Leonardo Ponzio, que estaba en la mira y con la soga al cuello.
Sí, a los jugadores de River no les importó si Ponzio es el mejor entrenador del mundo, si hace buenos entrenamientos o no. Hoy se jugaron la vida por él, como tal vez no lo hicieron por el Chacho Coudet.
Hoy, en Córdoba, donde River perdió esa final que podría haber cambiado la historia del propio Coudet en el club, para mí redondearon la mejor actuación del Millonario en mucho tiempo.
River ganó, goleó y gustó. Un partido tremendo de Santiago Beltrán, que salió como le pidió Otamendi, quien lo terminó aplaudiendo. Otro partidazo de Angelito Correa, que es un crack. Y la frutilla del postre la puso Thiago Almada, con un gol de novela.
Ah, lo de Montiel… siempre está. Aparece para tocarle la pelota a Galván en el primer gol, como hizo contra Egipto en el Mundial con Messi. Es un tipo que va al área y siempre te genera algo.
Y me parece que Ponzio armó bien el equipo. Se dio cuenta de que necesitaba más juego, más potencia. Entró Pancho Ortega, entró Aníbal Moreno, entró Lucas Beltrán, que recuperó la pelota del segundo gol.
Así, el Millonario se metió entre los ocho primeros, ya está en Sudamericana y puede soñar con la Libertadores. Tiene que ir a la cancha de Boca en dos semanas para recortar posiciones con el equipo de Arruabarrena.
Así que hoy, River jugó para Ponzio. Los jugadores lo defendieron y creo que va a llegar hasta fin de año. Va a dirigir el clásico contra Racing y después frente a Boca, Aldosivi y el que venga.





