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No es una revancha, pero River puede destrozar la ilusión de Belgrano y dejarlo sin el primer título de su historia

15 años después del descenso, el Millonario se encuentra ante la oportunidad de gritar campeón ante un rival muy especial.

Este año, River supo pasar por encima a Belgrano.
© GettyEste año, River supo pasar por encima a Belgrano.

Para muchos, la final del Torneo Apertura entre River y Belgrano cuenta con una elevada carga de morbo. Y la explicación es sencilla y se traslada 15 años hacia atrás, cuando el Pirata mandó al Millonario al descenso en la Promoción. Sin embargo, la realidad indica que poco tiene que ver una cosa con la otra y que cualquier desenlace no modificará lo acontecido hace una década y media en el Monumental.

De todos modos, el panorama también refleja un deseo desenfrenado de los hinchas de River de dar la vuelta olímpica ante ese verdugo. No solamente para sumar un nuevo título a sus acaudaladas vitrinas, sino también para fulminar por completo la ilusión del equipo cordobés de cosechar el primer galardón oficial de toda su historia. De hacer añicos la esperanza de conocer el sabor de poder gritar campeón.

No, no es una revancha. Lejos está de serlo. Si River da la vuelta olímpica en la cara de Belgrano, eso no va a borrar el descenso. De hecho, los de Núñez ya vencieron a su rival de turno en varias ocasiones después de aquel episodio y hasta lo eliminaron de la Copa de la Liga en 2023. Y, más allá de que en este caso se trata de una final, lo que está en juego es muy diferente, aunque no menos importante.

En 2011, Belgrano ascendió en pleno Monumental. (Foto: Getty)

En 2011, Belgrano ascendió en pleno Monumental. (Foto: Getty)

Sin ir más lejos, Belgrano está ante el partido más importante de sus 121 años de vida. Mucho más importante que aquella proeza ante River de 2011, porque, en esta ocasión, lo que está al alcance de la mano es otra cosa. El Pirata, más allá de haber conseguido ese ascenso y de haber mandado a la B al Millonario, solo tuvo como premio la promoción a Primera. Ahora, sus hinchas pueden disfrutar de algo que múltiples generaciones no gozaron.

Se juega en Córdoba. Hay nombres propios conocidos y que a River le generan malos recuerdos, como Ricardo Zielinski, Juan Carlos Olave y Franco Vázquez. El cóctel está armado y está muy cerca de ser explosivo. No, revancha no es, pero los del Chacho tienen en bandeja la chance de diagramar un disfrute muy particular, en parte por lo que implica un título, pero especialmente por el hecho de arrancarle a ese rival especial la expectativa de ponerle punto final a una espera de bastante más de un siglo.

La expectativa es total. En River y también en Belgrano. Sí, por escenarios, contextos y motores diferentes, pero absolutamente total. Y ese morbo que para muchos es exagerado y también carente de argumentos, terminará imponiéndose. En la previa y en el durante. Y, también, si el victorioso termina siendo el Pirata, en un post partido que puede ser extremadamente largo e inolvidable.

River goleó a Belgrano en este Torneo Apertura. (Foto: Getty)

River goleó a Belgrano en este Torneo Apertura. (Foto: Getty)

En definitiva, River debe tener muy en claro que no está ante la oportunidad de una revancha. No debe tomarlo como tal y no debe jugar con la obligación en la cabeza de borrar lo que otros hicieron de manera pésima en el pasado. Pero sí tiene que desplegar la misma intensidad, la misma personalidad y la misma ambición que, el sábado pasado, redujo al Rosario Central de Di María a la mínima expresión.

Después de las innumerables dudas que generaron enormes turbulencias en los últimos meses, River parece estar acomodando el barco. Está a un paso de asegurarse el primer puesto de su grupo en la Copa Sudamericana y a nada de volver a gritar campeón en el plano doméstico. Esta posibilidad debería ser motivo suficiente para no pensar en otra cosa a la hora de salir a comerse la cancha el próximo domingo.

Pero, con una mano en el corazón, es imposible. Porque, por si no quedó claro, no es una revancha, pero este River que volvió e hizo que el resto se rindiera a sus pies una y otra vez, incluso sometiendo sostenidamente a su rival de toda la vida, tiene una espina clavada. Y esa espina, más allá de que no sepultará el recuerdo de haber tocado fondo por completo, puede sacarse destrozándole la ilusión a Belgrano, siendo campeón en su cara y también en su provincia.

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