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Creer o reventar: el manual de las cábalas más insólitas para viajar a ver a la Selección

Para el argentino, el fútbol no es un deporte; es un estado de la mente donde la lógica no aplica. Creer o reventar.

Creer o reventar: el manual de las cábalas más insólitas para viajar a ver a la Selección
© Getty ImagesCreer o reventar: el manual de las cábalas más insólitas para viajar a ver a la Selección

Cuando DiDi lanzó la dinámica para llevar hinchas a Estados Unidos a alentar a la Scaloneta, miles de usuarios no sólo apretaron un botón: activaron sus rituales más sagrados. Desde simulaciones matemáticas milagrosas hasta promesas de tatuajes, estas son las historias de tres de los ganadores donde la fe futbolera movió montañas (y aviones).

Gustavo y el algoritmo místico de la “Cábala del 10”

Para Gustavo, cruzar el continente no fue solo turismo; fue una experiencia espiritual. Su estrategia se basó en una obsesión bien nuestra: el número del capitán.

“Mi estrategia era con el número 10: desde la app de DiDi, simulaba 10 veces el viaje a los estadios; 10 veces para Dallas y 10 veces para Kansas. Sin fallar. Se convirtió en mi cábala”, se ríe.

El método rompió el sistema y Gustavo terminó en el debut de la Selección.

Catalina: El sueño del tatuaje completo y el amor por Otamendi

Catalina viaja con DiDi en su día a día para ir a entrenar o trabajar, pero cada jornada sumaba su granito de arena al destino simulando el viaje. El día que lo hizo con menos expectativas, la pantalla le mostró un $0. Le sacó captura, se sacó una selfie con el logro y hoy, desde la tribuna en EE.UU., todavía no cae.

Su máximo deseo: “Ya me tatué después de la final del 2022. Mi sueño ahora es encontrarme con el 10, que me firme ese mismo tatuaje y cerrar el ciclo”.

Sacando a Messi, su debilidad es Nicolás Otamendi. “Siempre cuidándonos a capa y espada. Si lo tuviera cerca, solo le diría gracias”.

Enio: De caminar kilómetros bajo el sol a la barba celeste y blanca

Tiene 23 años, es de Bariloche pero vive en Buenos Aires. Enio viaja con DiDi como su opción de confianza para volver a casa más seguro tras la locura del día a día en Buenos Aires. Todo marchaba normal hasta que, en su cuarto intento de simulación, la pantalla de la app le marcó un rotundo $0 y le cambió los planes.

Su familia no creía que era real, pero el pibe terminó en Dallas. Enio es de los que caminaron kilómetros bajo el calor infernal y pasó un día entero en el Obelisco festejando la tercera estrella. Al igual que Catalina, su prócer es Otamendi por su pasado en Vélez, club de sus amores. De cara a lo que viene, Enio ya selló su destino: “Si Argentina levanta de nuevo la copa, me tiño la barba con los colores de la bandera”.

Tres cábalas distintas, tres promesas diferentes, pero un mismo combustible: la pasión argentina. Al final, la mística futbolera viaja con DiDi, demostrando que detrás de cada simulación, cada ritual y cada locura compartida, siempre hay una pequeña gran victoria que se festeja con el alma.

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