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Pena doble: Las terribles sanciones que la FIFA podría darle a México tras el regreso de grito homofóbico

La Tri se despidió del Mundial y podría recibir las "penas del infierno" desde el ente rector del fútbol mundial por uno de sus gritos.

México arriesga las penas del infierno por el regreso de uno de sus impopulares gritos.
© (Photo by Darrian Traynor/Getty Images)México arriesga las penas del infierno por el regreso de uno de sus impopulares gritos.

La reaparición del polémico grito discriminatorio en el partido entre México e Inglaterra por los octavos de final del Mundial 2026 vuelve a poner al fútbol mexicano en el centro de la controversia internacional. Más allá del debate social, lo cierto es que las consecuencias deportivas y económicas pueden ser gravísimas si la conducta persiste en las tribunas.

Para peor, la Tri se inclinó ante Inglaterra por 3 a 2 y se quedó en el camino en su propio Mundial. Fue precisamente en este encuentro en donde el famoso grito por el que ya ha sido sancionado, volvió a reaparecer con todo y podría traerles gravísimas consecuencias.

La FIFA establece un protocolo disciplinario obligatorio de tres niveles, el cual debe ser aplicado de forma inmediata por el árbitro al detectar insultos discriminatorios. Este procedimiento no es opcional: se activa automáticamente y puede escalar hasta la suspensión definitiva del encuentro. Sí. Por gritar “¡Puto!”, cada vez que el arquero rival sale del fondo, a esto se arriesga la Federación Mexicana de Fútbol.

¿Qué sanciones podría recibir México?

En el Nivel 1, el árbitro detiene momentáneamente el partido tras escuchar el grito, ordenando un aviso por megafonía y pantallas del estadio. Allí se exige el cese inmediato de la conducta y se advierte sobre posibles sanciones. Si el comportamiento continúa, se pasa al Nivel 2, donde el partido se suspende temporalmente y los jugadores se retiran al vestuario por aproximadamente 10 minutos, mientras se emite una segunda advertencia, mucho más severa.

Impopular grito mexicano enciende las alarmas tras su regreso. (Photo by Michael Steele/Getty Images)

Impopular grito mexicano enciende las alarmas tras su regreso. (Photo by Michael Steele/Getty Images)

El escenario más crítico llega con el Nivel 3, donde, si los cánticos persisten tras la reanudación, el árbitro tiene la potestad de suspender definitivamente el partido, previa coordinación con las autoridades de seguridad. Este punto marca un antes y un después, ya que activa directamente el Artículo 28 del Código Disciplinario de la FIFA.

Derrota automática, eliminación y sanciones millonarias

En caso de aplicarse el Nivel 3, México no solo perdería el partido: sería sancionado con una derrota automática por 3-0, sin importar el marcador real al momento de la suspensión. Se trata de una de las sanciones más duras contempladas por el reglamento.

Pero el impacto no termina ahí. Debido a antecedentes recientes —como lo ocurrido ante República Checa y luego ante Ecuador—, la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) ya no está en condición de recibir castigos leves. Por el contrario, se expone a un paquete de sanciones ejemplares.

Los ingleses fueron testigo del criticado grito del local. (Photo by Charlotte Wilson/Getty Images)

Los ingleses fueron testigo del criticado grito del local. (Photo by Charlotte Wilson/Getty Images)

Entre ellas, destacan multas económicas que pueden alcanzar cifras millonarias, especialmente bajo el nuevo tabulador disciplinario de la FIFA. Además, existe la posibilidad concreta de que el seleccionado mexicano deba jugar sus próximos partidos oficiales a puerta cerrada, afectando tanto lo deportivo como lo económico.

Cabe recordar que la FMF ya acumula sanciones recientes que superan los 76.000 y 100.000 dólares en junio de 2026, lo que agrava aún más su situación ante una eventual reincidencia.

Responsabilidad directa de la FMF y riesgo institucional

Uno de los puntos más delicados del reglamento es que la responsabilidad recae directamente sobre la FMF, independientemente de que los actos provengan de los aficionados. Es decir, si el grito se escucha, la federación es considerada automáticamente responsable, sin necesidad de probar intencionalidad o control total sobre la conducta de la hinchada.

Esto abre un escenario complejo, donde no solo está en juego un partido, sino también la imagen internacional del fútbol mexicano, su relación con FIFA y su futuro inmediato en competiciones oficiales.

Así, lo que ocurre en la tribuna puede terminar decidiendo el destino de México en el Mundial. Un simple grito podría costar una eliminación, sanciones millonarias y un nuevo golpe institucional para el balompié azteca.

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