El adverso desenlace de la Selección de Colombia frente a Suiza por la vía de los penales en Vancouver continúa sumando repercusiones sumamente complejas fuera del terreno de juego. Lamentablemente, Jáminton Campaz se transformó en la imagen de esta eliminación debido a que el delantero tuvo una opción muy clara en el minuto 115 de la prórroga y envió el balón por sobre el travesaño, lo que desató una ola de crudas recriminaciones en las plataformas digitales.
A través de sus cuentas oficiales, el futbolista decidió emitir un contundente pronunciamiento para abordar la coyuntura. En primera instancia, el delantero exteriorizó su gratitud por la oportunidad deportiva.
“Desde niño soñé con defender los colores de Colombia, escuchar el himno, representar a millones de personas y marcar un gol en un Mundial. Hoy solo puedo darle gracias a Dios por permitirme cumplir ese sueño. Son recuerdos que llevaré conmigo para siempre”, redactó Campaz en su cuenta de Instagram.
Sin embargo, el tenor del escrito dio un vuelco drástico al revelar el hostigamiento del que ha sido blanco junto a su círculo más cercano: “Mi Colombia, por favor nunca dejemos de lado el respeto. Podemos pensar diferente, sentir frustración o tristeza, pero ninguna pasión justifica el odio y vivir con miedo”, condenó firmemente, exponiendo que recibió graves amenazas contra su integridad física tras el pitazo final del certamen internacional.

Dura determinación institucional: El futbolista opta por el exilio temporal
Las lamentables intimidaciones provocaron que el jugador adoptara posturas radicales para resguardar la tranquilidad de su entorno familiar en el corto plazo, alterando por completo sus planes postcompetitivos en las oficinas del balompié.
Las determinaciones del atacante tras los incidentes contemplan las siguientes aristas:
- Distancia con el territorio nacional: Se confirmó de forma oficial que Campaz tomó la dura determinación de no regresar a Colombia tras la participación en el Mundial 2026.
- Búsqueda de resguardo: El objetivo principal del futbolista de la Tricolor es mantenerse apartado del crudo ambiente que se instaló en el entorno liguero e internacional, buscando refugio temporal en el extranjero mientras se enfrían los ánimos en las tribunas virtuales.






