Franco Calderón con su característico ímpetu tomó las banderas para ir a campo contrario cometiendo un foul y ganándose tarjeta amarilla, algo que molestó de sobremanera a su compañero Javier Altamirano. Teniendo que intervenir compañeros para que no pasara a mayores.
Finalizado el partido y con los tres puntos en el bolsillo, el entrenador Fernando Gago fue consultado por esta situación alzando la voz para ponerle paños fríos al asunto con una firme y tajante declaración.
Lejos de dramatizar o profundizar en el conato de conflicto entre sus dirigidos, el estratega argentino apeló a los códigos internos del fútbol para cerrar de golpe cualquier tipo de especulación o polémica mediática.
“A ver… son cosas que quedan, que pasan y quedan en el vestuario. Ya no más… no soy partícipe de hablar de eso”, cortó de raíz el adiestrador del Romántico Viajero, dejando en claro que la interna se rige bajo un estricto hermetismo.
Para Gago, este tipo de roces son habituales cuando las revoluciones están a mil en partidos de alta intensidad, por lo que prefirió enfocar las evaluaciones en el rendimiento colectivo.
“El ingreso de los chicos, todos los que ingresaron sabían la situación del partido, de cómo lo estábamos jugando. Hay cosas para corregir tanto de los que ingresaron como de los que juegan”, complementó, apuntando a que el foco del plantel debe estar puesto únicamente en la cancha.
La versión de Franco Calderón
Tal como Fernando Gago, el defensa argentino le quitó dramatismo a la escena y aclaró que todo “queda en la cancha porque obviamente somos profesionales, así que nada está todo hablado y quedó todo ahí no más”.






