La final de la Copa del Rey en el estadio La Cartuja dejó una historia cargada de emoción entre Atlético de Madrid y Real Sociedad, con un desenlace digno de una noche inolvidable. Desde el arranque, el conjunto vasco sorprendió con una propuesta agresiva que encontró recompensa inmediata, marcando el ritmo de un partido que nunca bajó la intensidad.
Apenas al primer minuto, Ander Barrenetxea silenció a los aficionados rojiblancos con un gol tempranero que significó el 1-0. Sin embargo, la reacción del Atlético no se hizo esperar y a los 19 minutos apareció Ademola Lookman para igualar el marcador 1-1, devolviendo la calma a su equipo y encendiendo aún más el espectáculo en Sevilla.
Cuando el primer tiempo llegaba a su fin, la Real Sociedad encontró una nueva oportunidad desde el punto de penal y Mikel Oyarzabal no falló, firmando el 2-1 que volvía a inclinar la balanza a favor del conjunto txuri-urdin.
En la segunda mitad, Atlético de Madrid insistió con carácter y encontró su premio a los 83 minutos, cuando Julián Álvarez marcó el 2-2 que llevó el partido a la prórroga. En los dos tiempos extras de quince minutos, ambos equipos mantuvieron la intensidad, pero el gol nunca llegó, obligando a definir todo en una dramática tanda de penales.
Desde los doce pasos, el héroe fue el arquero Unai Marrero, quien detuvo los disparos de Julián Álvarez y Alexander Sørloth. Gracias a su actuación decisiva, la Real Sociedad se impuso por 3-4 en los penales y se consagró campeón de la Copa del Rey, cerrando una final vibrante que quedará en la memoria de todos.


















































