Esto va más allá de las camisetas. Miguel Ángel Russo es un ejemplo de superación, y es un privilegio poder escucharlo y verlo estar al frente de uno de los equipos más grandes de Argentina.
Fue en 2017 que el ahora entrenador batalló contra el cáncer, y en diálogo con el medio The Coaches Voice, recordó esa etapa.
“Mi médico dice que una de las claves de mi sanación resultó lo que significa el trabajo para mí. Pero no es que el fútbol fuera mi terapia: el fútbol es mi vida”, expresó en un relato emocionante.
Quien supo ganar la Copa Libertadores con el Xeneize en 2007 asumió con mucha valentía el desafío de volver a llevar al club a la gloria máxima, luego de varios años de fracasos deportivos.
Y sabe de superar grandes barreras, como siguió contando en dicha entrevista: “El momento más duro, sin embargo, no fue la enfermedad. Fue lo que llegó después. Una bacteria intrahospitalaria. Me enojé mucho. Me puse malo. Hubo un momento en el que no contestaba el teléfono, después lo apagué, elegí quedarme solo unos días. Hasta que una mañana dije basta. Arranqué de nuevo y me dije:‘Miguel, no te puede matar una bacteria, déjate de joder´”, reveló.
Ya en el aspecto futbolístico, habló de su relación con Juan Román Riquelme, hoy metido de lleno en la política del club, teniendo mucho que ver con su llegada como flamante DT.
“A mí me tocó una relación muy sana y muy directa con él. De los jugadores que me tocó dirigir es el que mejor he visto, y el que más me ha deslumbrado.Un tipo de fútbol, entendiendo el juego dentro de la cancha. Realmente eso es lo difícil en esto”, relató.