Erling Haaland pisó fuerte en Norteamérica y necesitó menos de 45 minutos para decir presente en el Mundial fiel a su estilo: convirtiendo goles. Por la primera fecha de la fase de grupos, el Androide marcó un doblete para darle a Noruega la victoria parcial por 2-1 ante Irak y comenzó a escribir sus primeras páginas en la historia de las Copas del Mundo.
Estos dos tantos conllevan un profundo valor simbólico para el delantero del Manchester City. Y es que representan sus primeros goles en Mundiales. Sí, a sus 25 años, el crack noruego está disputando su primera Copa del Mundo, en lo que además significa el regreso de su selección al torneo después de 28 años de ausencia.
Su bautismo mundialista llegó a los 29 minutos del primer tiempo y fue una muestra perfecta de su instinto de goleador. Tras una jugada elaborada por la banda derecha, apareció por el segundo palo para empujar la pelota dentro del área chica y abrir el marcador para Noruega.
Sin embargo, todavía tenía tiempo para volver a golpear antes del descanso. A los 43 minutos aprovechó un grave error de la defensa iraquí: un pase comprometido dejó dudas entre un defensor y el arquero Jalal Hassan, y Haaland, siempre atento, no perdonó. Se anticipó a ambos, recuperó la pelota y la empujó a la red para firmar su doblete y devolverle la ventaja a los europeos.
De esta manera, el atacante noruego ya suma dos goles en apenas su primer partido mundialista. Una cifra que lo mete rápidamente en la pelea entre los máximos anotadores del torneo y que alimenta la ilusión de Noruega de realizar una campaña histórica de la mano de una de las grandes figuras del fútbol mundial.





