De la mano del Vasco Arruabarrena, Boca volvió a ser Boca. Volvió a pisar fuerte en Brasil, a clasificar en Brasil, más allá de acumular una racha de 11 partidos sin poder ganar en ese país.
Sí, de la mano de su director técnico, el Xeneize recuperó el coraje, recuperó la personalidad y recuperó también el amor propio para clasificar con justicia en Brasil.
El Sao Paulo tiró todo en el segundo tiempo, se vino encima. Por milímetros, el VAR anula un gol y no se llega a los penales. Pero, con este entrenador, Boca recuperó la mística copera y se mete en una semifinal de Copa Sudamericana.
Hay que decirlo: Arruabarrena fue la mejor decisión que tomó Juan Román Riquelme en sus siete años como dirigente, tanto presidente como vicepresidente del club.
Enorme partido de Herrera, aunque pierda la marca en el empate de Sao Paulo. Gol consagratorio de Lozano y de Milton Delgado, que es el corazón de Boca junto a Lautaro Blanco.
Repito: el hombre clave es el Vasco Arruabarrena, que, con pibes de las inferiores, mejorando lo que tiene, dándole confianza a Montero en los peores momentos, hace que Boca sueñe con el título. Un título internacional que no consigue desde 2008.
Vasco da Gama no es imposible. Es un buen equipo y será otra batalla que se definirá en Brasil. Pero Boca, lo más importante es que, con Arruabarrena en el banco, volvió a ser copero.





