En medio de una emotiva fecha FIFA que nos prepara para los duelos ante Burkina Faso y la inminente despedida frente a Benín, hay un nombre que se roba las miradas y los debates en las redes sociales: Franco Mastantuono. El cuerpo técnico de Lionel Scaloni lo tiene en alta estima (incluso le dio la camiseta número 10 en su momento), pero en el ambiente futbolero la pregunta es inevitable: ¿Su venta al fútbol extranjero estuvo inflada?
Voy a dar mi opinión firme y no cambio casi nada de lo que vengo diciendo desde hace tiempo: tiene muy pocos partidos de crack en su carrera. Hoy, Mastantuono es más potencial que otra cosa.
Un paso por River con más destellos que realidades
Si nos remontamos a su etapa en el fútbol argentino, el período fue corto. Sumó 3.300 minutos en River (con 10 goles y 7 asistencias en 64 partidos) y pronto saltó al extranjero sin grandes cartas de presentación, más allá de aquel recordado golazo de tiro libre frente a Boca.
A diferencia de Claudio Echeverri, quien brillaba cada vez que se ponía la camiseta juvenil ante potencias como Brasil, a Franco le jugó en contra la precocidad. Al ser subido de categoría tan rápido, debió enfrentar a chicos mayores que lo superaban desde lo físico, impidiendo que deslumbrara a nivel Selección juvenil.
Seamos sinceros: haciendo una lectura de su paso por el Millonario, Mastantuono despertó pasiones por lo que mostraba en los entrenamientos y el potencial inmenso que se le proyectaba, pero no se le pueden contar ni siquiera diez partidos donde uno diga “la rompió toda”.
El peso del Real Madrid y las odiosas comparaciones
Después, si el Real Madrid pagó mucho o poco es otra discusión. La Casa Blanca atravesaba una época de “vacas flacas” sin trofeos, desfilando entrenadores (Xabi Alonso, Arbeloa y ahora Mourinho), y buscando desesperadamente a su propio Lamine Yamal para competirle al Barcelona.
Se llegó a comparar a Franco con la joya española, cuando cualquiera que lo vio jugar sabe que no se parecen en nada. Yamal tiene un prototipo más cercano al de Neymar; el argentino es otro perfil, con menos gambeta explosiva pero con una visión y una pegada distintas.
Evidentemente, si entrenadores de la talla de Luis Enrique, Xabi Alonso o el propio Scaloni se fijan en él, es porque ven en el día a día un talento abismal. Cumplió con profesionalismo y mostró carácter en el Madrid, pero para sostenerse ahí, necesitas demostrar mucho más talento en los partidos oficiales. Por eso hoy está a préstamo.
La luz al final del túnel: resurgir en la Fiorentina
Por suerte, hay indicios positivos de crecimiento. En su reciente adaptación a la Fiorentina en la Serie A, está rindiendo. Suma 469 minutos y anotó tres goles en cinco partidos.
Claro que hay una “trampita”: los tres goles fueron en un mismo encuentro frente al Venezia (el pasado 11 de septiembre). Sin embargo, firmó un hat-trick inolvidable y fue determinante en Europa después de mucho tiempo. Además, viene de sumar su primera media hora con la Selección ante Bolivia, donde se asoció muy bien con Valentín Barco, dejando grandes sensaciones.
Es lógico que el hincha diga que “todavía no demostró nada” o que “esperaba más” por los millones que se pagaron. Tiene 19 años y es una incógnita saber si llegará a ser, por ejemplo, un Paulo Dybala para nuestra época. Hoy, Mastantuono tiene que ofrecer más, pero con los destellos que está regalando en Italia, el crecimiento es real. Y eso es lo que más nos importa.





