Es tendencia:
Bolavip Logo
AGENDA DEPORTIVA
Opinión

El Superclásico fue un golpe de realidad para River

Los de Coudet no incomodaron a un Boca que, sin ser superior, le ganó el clásico en el Monumental y dejó expuesto al pobre plantel de River.

Eduardo Coudet, DT de River
© GettyEduardo Coudet, DT de River

Perder un Superclásico duele. El hincha de River llegó al mes de abril con un agotamiento difícil de explicar, aunque si uno se pone a pensar, todo este desgaste viene desde el año pasado. Marcelo Gallardo es estatua y será amado de por vida, pero su segundo ciclo dejó daños difíciles de solucionar y ahora se pagan las consecuencias con la conformación de un plantel que no está a la altura de la historia y sufre contra Boca en un Monumental que explotó.

Eduardo Coudet es el menos responsable de todos. Heredó un plantel que no convence, que no está bien armado y que no tiene el espíritu necesario para representar esta camiseta, una de las más pesadas del mundo. Si uno analiza nombre por nombre, River tiene buenos jugadores, que probablemente en cualquier otro equipo funcionarían bien, pero en Núñez se necesita un plus y no todos lo tienen.

La sensación del Superclásico del domingo pasado era que había que ganar la mitad de la cancha, que el partido estaría allí. Boca llegó con cuatro volantes en muy buen nivel y River con la sensible baja de Fausto Vera, uno de los más regulares del Millonario de este año.

Coudet decidió que Kevin Castaño -de pésimo presente y relación compleja con los hinchas- ni siquiera vaya al banco de suplentes, lo que dejó como alternativas para acompañar a Aníbal Moreno a un pibe que no juega naturalmente en esa posición -Juan Cruz Meza- y en el banco a Giuliano Galoppo, otro que tampoco está en buena sintonía con los hinchas y que además no jugaba hace rato.

El impresionante recibimiento de los hinchas de River. (Foto: Getty).

El impresionante recibimiento de los hinchas de River. (Foto: Getty).

Lo perdió en la mitad

Durante los primeros 40 minutos del primer tiempo, el Superclásico fue parejo. Pocas chances de gol, mucha pierna fuerte, defensores que no se complicaban y arqueros que prácticamente eran espectadores, pero una jugada al minuto 45 lo cambió todo. Los mediocampistas de River no fueron a las divididas en el campo propio con la intensidad necesaria, Paredes pudo conducir, tiró un pase bárbaro para que Merentiel defina y ahí apareció un atolondrado Lautaro Rivero que cometió un penal.

Paredes lo cambió por gol, el árbitro terminó el primer tiempo y en la segunda mitad se vio lo peor de River. Kendry perdió muchas pelotas, Galván quiso, pero no pudo, Galoppo fue más apático que de costumbre, el equipo quedó partido con el ingreso de Freitas y eso se plasmó en el poco fútbol del Millonario en la segunda mitad.

Aplazo para la dupla central

Las limitaciones de Lucas Martínez Quarta y Lautaro Rivero volvieron a aparecer y en estos partidos no hay quien los salve, porque Boca no tendrá un equipo lleno de estrellas, pero sí atacantes que lastiman y mediocampistas que son capaces de dejarlos mano a mano.

A veces pareciera que Martínez Quarta y Rivero juegan a más revoluciones que las que el partido dicta. Se apresuran, resuelven mal, pierden el sentido de la ubicación, cierran con demasiada vehemencia dentro de área, no saben leer el juego y eso lo capitaliza el rival. Sin ir más lejos, el Superclásico de ambos fue nefasto y lo más preocupante es que lo que hay en el banco no es mucho mejor que lo que está en cancha.

Lautaro Rivero tuvo un pésimo Superclásico. (Foto: Getty).

Lautaro Rivero tuvo un pésimo Superclásico. (Foto: Getty).

Acuña y Beltrán, los únicos que se salvan

En líneas generales, el Superclásico de la inmensa mayoría de los jugadores de River fue pésimo. Pocas ideas, desconexión total entre las líneas, falta de actitud para pedir la pelota y buscar sociedades. Es cierto que Aníbal Moreno tuvo un partido correcto, contemplando que estaba prácticamente solo en la mitad de la cancha y no hay que dejar pasar ese detalle.

Ahora bien, los únicos dos jugadores que afrontaron un Superclásico como tal fueron Santiago Beltrán, que siempre respondió ante los ataques de Boca, especialmente en el segundo tiempo cuando el visitante tenía más campo para recorrer. El otro fue Marcos Acuña, que fue el más claro con la pelota en los pies y también en lo que respecta a lo actitudinal.

Santiago Beltrán. (Foto: Getty).

Santiago Beltrán. (Foto: Getty).

Un golpe de realidad

Las victorias en los duelos previos fueron un espejismo. El hincha siempre lo supo y contra Boca se apelaba a seguir de racha, pero se sabía que era posible que llegue el golpe de realidad. Desde que Coudet es entrenador de River no hubo muchos momentos de buen fútbol, pero por individualidades o el propio peso de la camiseta se consiguieron los resultados.

Ante Boca eso no pasó. El equipo jugó mal, el planteo inicial no fue el correcto, los cambios no solucionaron nada y el golpe de perder ante el rival de toda la vida en condición de local se sintió. El entrenador debe apelar a cambiar el chip, trabajar esta semana en el partido del próximo sábado y tratar de volver a sumar de a tres.