Es tendencia:
Bolavip Logo
AGENDA DEPORTIVA
Opinión

Las 6 razones que explican el mal momento de River

El Millonario empezó el segundo semestre con malos resultados y con un juego pobre, algo que arrastra desde hace varios meses.

Eduardo Coudet
© GettyEduardo Coudet

Cuesta y mucho identificar cuándo fue la última vez que River jugó bien al fútbol de manera sostenida por algunos partidos. Los resultados, en un fútbol argentino cada vez más mediocre, estuvieron, especialmente en el tramo final del Torneo Apertura, pero la derrota contra Belgrano dejó expuesto que todo era un espejismo.

El hincha está harto y no solamente el de las redes sociales, que muchas veces exagera su reacción para ganar algún like, también se cansó el de la cancha, el que últimamente era exigente y coherente con la historia del club. Ir al Monumental a ver a River cada vez cuesta más: los jugadores no demuestran nada y cualquier equipo puede lastimarlo.

En este momento complejo, no hay ni siquiera una de las patas fundamentales -jugadores, cuerpo técnico, dirigencia e hinchas- que no tengan su cuota de responsabilidad, aunque es cierto que el aficionado es el menos responsable de toda esta situación que va camino a ser dramática si no se toman medidas urgentes y certeras.

Los planteos de Coudet

Uno de los principales responsables de este presente de River es Eduardo Coudet. En sus primeros meses al frente del Millonario, el Chacho tenía la carta de haber llegado con el semestre empezado y con un plantel que no había elegido. Así y todo, en sus primeros partidos hubo decisiones difíciles de explicar.

Coudet arma esquemas sumamente previsibles, sus rivales saben a la perfección cómo contrarrestarlos. Acumula delanteros de manera innecesaria, en el mediocampo habitualmente coloca a futbolistas que se sienten cómodos jugando por la zona central, por lo que se genera una sobrepoblación en ese sector, dejando a los laterales -Montiel y Acuña- sin socios como para escalar por sus bandas.

Eduardo Coudet, DT de River. (Foto: Getty).

Eduardo Coudet, DT de River. (Foto: Getty).

En lo que respecta a los cambios, Coudet tampoco es que se destacó demasiado desde que llegó. Pocas veces generó una mejora del equipo desde el banco. Sin ir más lejos, en la final ante Belgrano tuvo la oportunidad de hacerlo cundo estaba 2 a 1 con la chance de meter a un jugador de la talla de Quintero, pero no lo hizo.

Bajos rendimientos individuales

Claramente, Coudet no es el único responsable de esta presente de River. Los jugadores tienen una cuota muy importante. Resulta extraño ver rendimientos tan pobres de futbolistas que ya demostraron que pueden hacerlo bien. Lo curioso es que no viene desde hace unos pocos partidos, sino que es sostenido en el tiempo.

Uno de los ejemplos más claros es el de Lucas Martínez Quarta, que en su momento supo deslumbrar con su aparición en Primera, que pasó por el fútbol europeo y la Selección Argentina, pero desde su retorno al Millonario casi siempre jugó mal.

Lucas Martínez Quarta. (Foto: Getty).

Lucas Martínez Quarta. (Foto: Getty).

Martínez Quarta no es el único que no está a su nivel. Lautaro Rivero mostró un rendimiento tan pobre en el último tiempo que perdió la titularidad, Tomás Galván alterna buenas y malas, Colidio lo mismo, por lo que es preocupante ver que no puedan levantar su nivel y sostenerlo en el tiempo.

Poca reacción ante las adversidades

Un dato lapidario es que River no revierte un resultado cuando empieza perdiendo desde noviembre de 2024. Desde entonces, el Millonario empezó abajo en el marcador en 26 encuentros, de los cuales perdió 18 y empató 8. Una clara muestra de falta de actitud.

A diferencia de aquellos equipos de 2018 o 2019 en los que había caudillos y jugadores de mayor jerarquía, en este River pareciera que se viene el mundo abajo cuando arranca perdiendo. El equipo puede estar jugando de manera correcta, pero es recibir un gol y empezar a desesperarse.

River cayó ante Barracas Central el pasado sábado. (Foto: Getty).

River cayó ante Barracas Central el pasado sábado. (Foto: Getty).

Mala gestión del mercado de pases

Coudet, los jugadores y también la dirigencia tienen su cuota de responsabilidad en este mal momento. Con el diario del lunes quedó claro que fue un error descartar a 15 futbolistas de un tirón, porque cuando se anunció eso también se prometió el arribo de entre 5 y 7 refuerzos de jerarquía.

Hasta el momento, de jerarquía solamente llegaron Nicolás Otamendi y Ángel Correa, que se sumó un día antes del inicio del Clausura y tuvo que saltar a la cancha con un solo entrenamiento. El resto de los refuerzos no solamente no son jerarquía, sino que representaron una inversión muy alta.

Mauro Arambarri es un absoluto desconocido para el fútbol argentino y puede llegar a funcionar, lógicamente necesita su periodo de adaptación, por lo que es temprano para juzgarlo. Borré y Beltrán no vienen de tener buenas temporadas, por lo que llamó la atención que vayan a buscarlos y se pague el dinero que se pagó por ellos.

Mauro Arambarri. (Foto: Prensa River).

Mauro Arambarri. (Foto: Prensa River).

El mercado todavía no terminó y River puede concretar algunas llegadas más, pero lo que está claro es que tuvo tiempo para moverse en el mercado y se demoró. Por otro lado, son varios los borrados que todavía están en el club sin definir sus salidas mientras cobran sus sueldos. Cabe recordar que la decisión de apartarlos no solamente era por una cuestión futbolística, sino también para reducir la masa salarial.

Clima caliente por los borrados

Que la dirigencia de River haya decidido apartar a 15 futbolistas no cayó bien en el plantel en general. Eso no quiere decir que cuando salgan a la cancha no dejen la vida por la camiseta, pero sí que genera tensiones innecesarias. Sin ir más lejos, varios de los jugadores del actual plantel fueron a visitar a los apartados y compartieron imágenes en sus redes sociales, una clara señal de apoyo hacia ellos.

Poca paciencia de los hinchas

Sin lugar a dudas, quien menos responsabilidad tienen en este presente de River son los hinchas, aunque hay que remarcar que la poca paciencia -producto de varias decepciones y ver a un equipo que no juega bien al fútbol- genera que no haya esa sinergia necesaria para que todo fluya. La reprobación del Monumental cada vez llega más temprano y el clima que se genera no es el ideal.