Para todos los que dicen que favorecen a Argentina en este Mundial, yo les quiero recordar varias cosas.
Primero, que a Argentina le robaron dos finales. Dos nos robaron, eh. En el Mundial 90, Codesal inventó un penal de Sensini que le dio el título a Alemania. En el 2014, también contra los teutones, no cobraron un penalazo de Neuer al Pipita Higuaín. Era una victoria en el Maracaná. ¡Era ver a Messi campeón del mundo en el Maracaná! ¡Era tener dos estrellas más!
Este mensaje va para Colombia, va para Chile, va para México, va para España y para todos. Podríamos tener, hoy, cinco estrellas, pero nos robaron dos. En el ’90 y en 2014. Encima, en el Mundial 90 llegamos rengos y aún así tuvieron que inventar un penal para que Alemania nos gane.
Dicho todo esto, la jugada de ayer, la del gol de Egipto, es discutible. Si nos hubiese pasado a nosotros, que nos anulen un gol en el que Messi gambetea a dos y después define, estaríamos re calientes. En eso, entiendo a Egipto. Puede interpretarse como una acción de juego… pero es cierto que el pisotón está. El pisotón a Lisandro Martínez existe.
A Egipto debería preocuparle más que Argentina le metió tres goles en 13 minutos y lo dejamos afuera, más que las cuestiones arbitrales. Estaban dejando afuera a los campeones del mundo…
Más allá de eso, voy a lo obvio: a la FIFA le sirve mucho más Argentina con Messi que Egipto con Salah. Y no tengo dudas que Infantino sueña con una revancha Francia – Argentina, con los cruces entre Messi y Mbappé y el de Scaloni con Deschamps.
El fútbol es un espectáculo, pero también es un negocio, eh. No seamos hipócritas tampoco, ni nos hagamos los distraídos al respecto.





