Si los jugadores del fútbol argentino quieren ser convocados al Mundial 2026 con la Selección Argentina, las cosas no las están haciendo bien. Vamos a hablar de los futbolistas más importantes de la selección que disputan minutos en el torneo local, y ya te adelanto: ninguno merece ir al Mundial por su nivel actual.
Empecemos por Leandro Paredes, el número 5 de Boca. No está pasando un buen momento: se lo ve apático, triste, lejos de aquella alegría que contagió cuando llegó al club de sus amores para sumar minutos y soñar con la Libertadores. El equipo juega mal, el entrenador no encuentra la forma de explotar sus virtudes (ni las del equipo ni las suyas propias).
Lo juntan con Delgado, se pisan en la cancha, no se entienden. Paredes pasó de tener muchísimos receptores para sus lanzamientos largos en Roma a un equipo estático arriba. Ya no la rompe como lo hacía con Ranieri en Italia. Es una pena, porque sigue siendo muy importante para Scaloni: de los últimos 7 partidos en los que estuvo disponible con la selección, fue titular en 6.
Marcos Acuña es, tal vez, el peor de todos. Perdió mucha importancia en Sevilla y cada vez que juega se lo ve atolondrado, faulero y agresivo con rivales y compañeros. No es solo temperamento: está desordenado en todos los aspectos. No aporta en ataque, tiene bajísimo porcentaje de centros efectivos, no genera ventajas en escalada ofensiva como lo hacía en su mejor versión. Aquel jugador especial de Sevilla ya no existe. Además, suma problemas físicos frecuentes que lo alejan de la titularidad.
Gonzalo Montiel, en River, arrancó bien las primeras tres fechas, pero decayó muchísimo contra Tigre, mostrando todas sus falencias defensivas y su incapacidad para atacar. Es una de las pocas opciones reales que tiene Scaloni en el lateral derecho (Molina no juega, y atrás no aparecen jerarquías claras: Kevin McAllister o un Foyth lesionado no terminan de consolidarse). Lamentablemente, para los hinchas de River, varios posibles convocados están en el club.
En el fondo, Lomónaco (Independiente) está correcto, quizás el que mejor rinde de todos, pero no alcanza: delante compiten Lisandro, Cuti, Otamendi y hasta Balerdi tiene más consideración. Es imposible que vaya. Rivero, en cambio, fue expuesto como lateral (cuando es central) y en el último partido contra Tigre fue quizás el peor de la cancha, salvado solo por un golazo de media distancia.
Aníbal Moreno empezó bien en River, pero en su último partido cometió un error garrafal en uno de los goles de Tigre. No está a la altura de Maxi Perrone o Equi Fernández (ambos en Europa), aunque es una alternativa que Scaloni ha probado como mediocentro.
En Racing, Carboni no logra adaptarse al ritmo del fútbol argentino. Cambeses tuvo un buen partido contra Argentinos Juniors (sacó tres o cuatro pelotas clave, aunque recibió un gol). Es una opción probada por Scaloni, pero la competencia en el arco está caliente: Walter Benítez no juega en Crystal Palace, y como suplente de Armani está Rulli, que perdió titularidad en Marsella por errores recientes.
Panorama complicado para los del fútbol argentino
Los argentinos del fútbol local no logran recuperar su mejor versión. No contagian, no se asientan como piezas fijas del seleccionado. En su momento Armani era prácticamente el único convocado del torneo doméstico. Hoy muchos volvieron (o retrocedieron un paso) buscando continuidad y minutos, como Paredes en el club de sus amores, pero el nivel actual no alcanza para ilusionarse con el Mundial.
