Las cosas como son: Lionel Scaloni nunca quiso jugar la Finalissima contra España. El director técnico de la Selección Argentina nunca se mostró entusiasmado, feliz de jugar este partido, que la verdad hubiese sido un placer.

La excusa de lo que pasó en Qatar le vino bárbaro, el conflicto de Medio Oriente. Se agarró de eso y dijo: ‘A Qatar no vamos’.

Opción número 2: el Santiago Bernabéu era divino. Ir y ganarles en el estadio de Real Madrid, donde Lionel Messi se cansó de hacer goles con el Barcelona, de mostrarles la camiseta a los Merengues.

Sí, era espectacular ir y ganarle a España en pleno Bernabéu. Pero éramos visitantes: una excusa número 2 que finalmente le vino bárbaro al técnico de la Albiceleste.

Excusa número 3: la fecha en la que se iba a jugar la Finalissima, que necesitamos más tiempo. ¡Pero si viven todos en Europa!

Ahora dicen que se podría jugar un amistoso en la Argentina, con vuelos larguísimos para los jugadores de la Selección, si casi todos son europeos. ¡Qué mejor que en vez de ir a Qatar, jugar en Roma, en Madrid!

La sensación con la que yo me quedo, lamentablemente, es que Argentina se pierde una final, un título y una prueba ante una selección candidata, tres meses antes del Mundial.

¿Alcanzará con otros sparrings débiles para llegar de la mejor forma a la próxima Copa del Mundo? Ojalá que sí… yo lo dudo.