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Entrevista Exclusiva

Ascendió con Chacarita, jugó la Copa Libertadores, ahora hace Uber y Rappi y sueña con conseguir club tras 3 años: “Quiero que mis hijos me vean jugar”

Matías Rosso, futbolista de 32 años, habló con Bolavip sobre su actualidad lejos de las canchas y el deseo de tener un nuevo equipo.

Matías Rosso en su paso por Chacarita.
© Gentileza Matías RossoMatías Rosso en su paso por Chacarita.

La vida del futbolista no suele ser cómo se piensa. En medio de la carrera muchos sufren imponderables por lo que no pueden seguir sus sueños y deben continuar su camino en otra parte para poder sacar adelante el día a día junto a su familia. 

Matías Rosso, quien ascendió con Chacarita de la B Metropolitana a la B Nacional y jugó la Copa Libertadores con Estudiantes de La Plata es uno de estos casos. A los 32 años, el volante se encuentra sin club y mientras tanto trabaja tanto de Uber como de Rappi a la espera de una nueva oportunidad. 

En diálogo con Bolavip, el ex futbolista del Pincha, y que tuvo pasos por clubes por Aldosivi de Mar del Plata y Estudiantes de Caseros habló sobre su carrera, así como también se mostró entusiasmado con la posibilidad de volver a jugar después de tres años de inactividad.

La llegada a Chacarita y el ascenso de 2014

-¿Cómo se dio tu llegada a Chacarita?

-Jugaba en un pueblo que se llama Álvarez, cerca de Rosario. Me fueron a ver a una prueba y me llevaron al club. Después me dieron una prueba en Chacarita. Estuve tres días y, gracias a Dios, en el segundo ya me dijeron que quedaba. Llegué con edad de quinta división, a los 17 años. Ya era un poquito grande, pero en el club donde jugaba ya estaba en primera con 15 años. Había muchas expectativas conmigo y Chacarita se la jugó. Fui y quedé.

-¿Fue difícil dar ese salto? 

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-Sí, fue difícil, más que nada porque ya era grande. Fui a vivir a la pensión y fue una experiencia hermosa. Viví ahí un año y medio casi. Estuve todo el año en quinta, medio año en cuarta más o menos, porque empecé muy bien en cuarta: hice varios goles. En ese momento echan al técnico de primera en Chacarita y asume el que era mi técnico en cuarta y me sube a primera. Fue muy loco y muy lindo. Uno no se espera que el fútbol te dé tantas cosas lindas tan rápido. Fue hermoso jugar en un club tan grande como Chacarita a esa edad.

-¿En qué momento se sintieron candidatos al ascenso?

-El partido con Estudiantes de Caseros fue clave. Ellos estaban 11 puntos arriba nuestro. Íbamos a jugar allá en Caseros. Yo estaba en el banco y perdíamos 1-0 en el primer tiempo. Me toca entrar porque Coquito se lesiona. Metí dos goles, ganamos 4-1. Ese fue un punto de partida para ver que estábamos para ascender. Teníamos un grupo bárbaro y ese partido marcó un montón. Después fue todo positivo: nos quedaban cinco partidos, ganamos cuatro y empatamos uno. Tenía 21 años. Era chico, pero estaba en un plantel con muchos jugadores grandes y varios chicos del club. Los más grandes nos hicieron muy fuertes. Ganar cosas con Chacarita fue muy importante para todos, porque es un club muy grande. Fue hermoso.

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-¿Cómo fue el festejo del ascenso?

-Ascendimos y estuvimos en el club, en el vestuario. No podíamos salir porque había muchísima gente. Tengo un amigo en Buenos Aires, Gastón, que tiene una traffic. Me sacan para meterme adentro de la traffic y cruzamos al Chapa Zapata, que tampoco podía salir. “Vení, Chapas, métete a la traffic”. Nos fuimos y pasamos por una plaza llena de gente de Chacarita. Bajamos ahí y fue impresionante. Fueron días muy lindos porque había costado mucho ascender, estuvimos tres años en la B Metropolitana. La gente nos agradeció un montón. Todavía me lo siguen agradeciendo, me mandan mensajes. Estoy muy agradecido al club.

El paso por Estudiantes de La Plata

-Luego del ascenso, Estudiantes te compra junto a Agustín Rossi…

-Sí, vamos los dos juntos. Me vengo para Rosario en vacaciones y me empiezan a llamar desde Radios de La Plata diciendo que estaba muy cerca la venta. No estaba enterado. Llamé a mi representante y fue todo muy rápido. Viajé a La Plata, me hice la revisión médica y firmé. 

Matías Rosso en su paso por Estudiantes. (Gentileza Matías Rosso).

Matías Rosso en su paso por Estudiantes. (Gentileza Matías Rosso).

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.¿Te costó la adaptación a Estudiantes?

-Era un equipazo. El año anterior habían quedado fuera de la Sudamericana con River en una serie impresionante. Me unieron muchísimo al grupo rápido, me hicieron un lugar. Tuve la suerte de jugar Copa Libertadores. Pasé de ascender a jugar una Libertadores en cinco meses. Fue increíble. Primera División es otro mundo. Fui a pelearla porque había muchos jugadores de mi puesto, pero es un club increíble, un club modelo.

.¿Te sirvió esa experiencia para tu crecimiento?

-Obvio. Aprendí un montón de cosas que no sabía o no tenía en la cabeza.

Préstamos y lesiones: Aldosivi, regreso a Chacarita y Estudiantes de Caseros

-¿Te costó irte a préstamo a Aldosivi?

-Tengo una anécdota sobre eso. Me estaba yendo para Mar del Plata con mi mujer y mi hija. Me suena el celular, atiendo y era Nelson Vivas, que asumía en Estudiantes. Me había tenido en reserva y me pregunta qué hacía. Le conté y me dijo que vuelva, que iba a tener minutos. Pero ya tenía todo cerrado con Aldosivi. Si me hablaba antes, no iba. Esas son las cosas del fútbol: tomás una decisión y después te arrepentís, pero es tarde. Cumplí con la palabra. En Aldosivi jugué poco. El único partido de titular fue contra Estudiantes. Estuve seis meses, aprendí mucho, se entrenaba muy bien. 

Matías Rosso en su paso por Aldosivi. (Gentileza Matías Rosso).

Matías Rosso en su paso por Aldosivi. (Gentileza Matías Rosso).

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Después de seis meses volviste a Chacarita y no tuviste suerte…

-En el último amistoso de pretemporada, contra Comunicaciones, me pegaron una piña en la costilla y me la fisuré. Estuve 15 días parado. Cuando empezó el torneo, el equipo andaba volando: Maxi Casas, Coquito Rodríguez, Nico Oroz, Salinas… Era un equipazo y terminó ascendiendo. Estuve seis meses y salí a préstamo.

-En Estudiantes una lesión te complicó…

-Ahí empecé jugando muy bien, pero tuve una lesión grave: me fracturé el tobillo. Hoy tengo una placa y cinco clavos. Estuve ocho meses parado, volví muy bien y casi logramos el ascenso. Perdimos con Platense en cancha de Nueva Chicago. Estuve un año y medio ahí.

Matías Rosso en su paso por Estudiantes de Caseros. (Gentileza Matías Rosso).

Matías Rosso en su paso por Estudiantes de Caseros. (Gentileza Matías Rosso).

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-¿A qué te aferraste en los momentos de las lesiones?

-Me mantuve enfocado con la familia: mi mujer, mis hijos (una nena y un nene). Me apoyé muchísimo en ellos y en la gente que me bancaba. Por suerte estuve bien acompañado.

La llegada de la pandemia y la lejanía del fútbol

-¿Cómo viviste la pandemia?

-Vine para Rosario y me agarró acá. Ningún club contrataba. Me quedé sin club en 2020, con 27 años. Entrenaba solo en casa, con un profe por aplicación. Viví con la plata del fútbol que me debían de Salta. Después la rebuscábamos con mi mujer.

-¿Cuando se abrió todo, empezaste a jugar en el fútbol amateur?

-Me llamó Carcarañá, jugué ahí, salimos campeones. Después Arteaga. Fue el último club en 2022. Desde 2023 estoy sin club.

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-¿Cómo fue vivir alejado del fútbol? ¿Trabajaste en otra cosa?

-Trabajé tres años y medio en una empresa de Polirubro, acá en Rosario. Hasta hace poco. Ahora hago Rappi con la moto. Es difícilísimo: vivís al día, con la plata que hacés ese día. Tengo dos hijos, pago alquiler… Pero nunca bajo los brazos. Estoy rebuscándola.

-¿Estás intentando volver a jugar?

-Sí, estamos buscando. Ayer y hoy entrené en un club de Rosario, ADIUR. Estuve mucho tiempo sin competencia ni entrenar por los horarios de la empresa. Pero el fútbol es hermoso y me encantaría volver aunque sea unos años más, para que mis hijos me vean entrar a una cancha.

-Una vez retirado, ¿te gustaría seguir ligado al fútbol?

-Obvio. Me encantaría dirigir chicos de la edad de mi hijo, 9 o 10 años. Aprendí muchísimo y con un curso podría hacerlo. Me encanta la idea de trabajar con chicos: ver a mi hijo o a mi hija Zoe, que también juega al fútbol, entrenando.

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