En el fútbol profesional internacional, la expulsión de un entrenador o director técnico durante un partido de la Copa Mundial es un evento excepcional pero regulado por normas específicas de la FIFA.
Cuando esto ocurre, el técnico debe abandonar inmediatamente el banco de suplentes y sus inmediaciones, generando cambios significativos en la estrategia y dirección del equipo durante el resto del encuentro. Este artículo analiza los procedimientos disciplinarios y las consecuencias que enfrenta un DT expulsado en competiciones mundialistas.
¿Quién puede ser expulsado en un partido del Mundial?
Según las Reglas de Juego de la FIFA, no solo los jugadores pueden recibir sanciones disciplinarias durante un partido: “El árbitro podrá amonestar (mostrar tarjeta amarilla) o expulsar (tarjeta roja) a cualquier jugador, sustituto, jugadores sustituidos o miembros del cuerpo técnico (Directores Técnicos y Asistentes) que figuren en las listas de ambos equipos para el partido”, señala el reglamento.
Esta disposición aplica plenamente en el Mundial de Clubes, la Copa del Mundo FIFA y otras competiciones de máxima importancia. Los miembros del cuerpo técnico incluyen al director técnico, entrenadores asistentes, preparadores físicos y especialistas en desempeño.
Cualquiera de ellos puede recibir amonestación o expulsión por conductas inapropiadas como reclamos violentos, insultos al árbitro o comportamiento antideportivo. Cuando algún integrante del cuerpo técnico comete una infracción pero no se pueda identificar al infractor, se amonestará al primer entrenador presente en el área técnica, ampliando así la responsabilidad del director técnico sobre su delegación.
¿Qué sucede inmediatamente después de la expulsión?
La expulsión es una decisión del árbitro, adoptada en el transcurso de un partido, que implica que la persona de la que se trate debe abandonar el terreno de juego y sus inmediaciones, incluido el banco de los sustitutos. Esto significa que el entrenador expulsado no puede permanecer en el banquillo de suplentes ni cerca del mismo durante el resto del partido.
Así mismo, en competiciones de máxima envergadura como el Mundial 2026, los entrenadores, segundo técnico o entrenador de porteros que sean expulsados no podrán seguir presenciando el encuentro desde la grada.

Una tarjeta roja sancionada mediante el VAR en el último Mundial (Getty)
Una vez expulsado, el técnico debe retirarse a los vestuarios o abandonar completamente las instalaciones del estadio. Este cambio en el protocolo representa una severidad significativa respecto a eventos previos, donde en algunas jurisdicciones se permitía al expulsado observar desde las gradas. La imposibilidad de dirigir al equipo desde cualquier punto del estadio complica gravemente la comunicación táctica y estratégica durante el partido.
Procedimiento y autoridad disciplinaria
La autoridad suprema en cuestiones disciplinarias durante un partido recae en el árbitro central. El árbitro adopta las decisiones disciplinarias en el transcurso del partido. Una vez emitida la tarjeta roja, la decisión es inmediata e inapelable durante el encuentro, aunque posteriormente puede someterse a revisión ante organismos disciplinarios de la FIFA si existen circunstancias excepcionales como error evidente de identidad.
Después de que el árbitro expulsa al técnico, el partido continúa sin interrupciones. El equipo afectado debe adaptarse rápidamente, generalmente designando a otro miembro del cuerpo técnico capacitado (si lo hay disponible) para asumir la dirección, o permitiendo que el equipo continúe bajo la coordinación de jugadores experimentados en el campo. En partidos del Mundial, esta situación demanda improvisación inmediata del equipo para mantener su estructura táctica.
Sanciones disciplinarias posteriores al partido
Las amonestaciones, expulsiones y suspensiones por partidos automáticas tendrán efecto inmediato a partir de los siguientes encuentros. Un entrenador expulsado con tarjeta roja enfrenta automáticamente una suspensión mínima para el próximo partido oficial. Sin embargo, dependiendo de la gravedad de la conducta que originó la expulsión (insultos, gestos obscenos, contacto físico, etc.), la Comisión Disciplinaria de la FIFA puede imponer sanciones adicionales que incluyen:
- Suspensión de uno a tres partidos adicionales
- Multas económicas significativas
- Prohibición de ocupar el área técnica en encuentros posteriores
- Sanciones agravadas por conducta discriminatoria o agresiva
En el contexto del Mundial 2026, que se disputará con formato de 48 selecciones y 104 partidos, perder al director técnico por suspensión es especialmente perjudicial. Un técnico sancionado no solo pierde el partido inmediato tras la expulsión, sino que puede verse impedido de dirigir encuentros cruciales posteriores si la infracción fue especialmente grave.
Precedentes de expulsiones de entrenadores en Mundiales
Aunque poco común, la expulsión de directores técnicos en competiciones mundialistas ha ocurrido ocasionalmente. Un caso memorable ocurrió durante la Copa Mundial de Qatar 2022: el técnico de Corea del Sur Paulo Bento fue expulsado tras el partido contra Ghana, quien no se aguantó las ganas de reclamarle al árbitro la última jugada del partido.
Bento recibió tarjeta roja por su conducta antideportiva al finalizar el encuentro que su equipo perdió 3-2, demostrando cómo incluso en momentos finales del partido, los árbitros aplican la disciplina de forma rigorosa.
Estos precedentes refuerzan que los entrenadores deben mantener control emocional independientemente de las circunstancias, ya que la FIFA y sus árbitros no hacen excepciones incluso cuando el partido está casi concluido. La reputación de profesionalismo esperada en directores técnicos de selecciones nacionales es máxima durante competiciones de la magnitud del Mundial.
Impacto en la planificación táctica del equipo
La expulsión del entrenador genera disrupciones tácticas inmediatas y profundas. El equipo pierde su principal figura estratégica cuando más la necesita, especialmente en competiciones cortas como el Mundial donde cada partido es crítico. El técnico no puede realizar cambios de esquema, comunicar ajustes defensivos u ofensivos, ni ofrecer instrucciones motivacionales desde el área técnica.
Si el equipo cuenta con un segundo entrenador, asistente técnico o preparador físico en el banquillo, este debe asumir responsabilidades adicionales. Sin embargo, raramente poseen la autoridad o visión global que el director técnico principal mantiene. Esto transforma partidos potencialmente ganables en encuentros donde la incertidumbre y la falta de liderazgo pueden determinar el resultado.







