No son días fáciles para los hinchas de River. El cierre de este segundo ciclo de Marcelo Gallardo no tuvo nada que ver con la finalización del primero, que se dio en octubre de 2022. Si bien por aquel entonces el equipo había tenido un año flojo, la realidad es que no se compara con lo que fue el 2025, que claramente fue fundamental para que el Muñeco decida dar un paso al costado.
No hubo discursos, no hubo homenaje, no hubo cartas del plantel al entrenador. Lo que hubo fue un Estadio Monumental contundente como hacía mucho tiempo. Sin ir más lejos, el clima que se vivió el jueves 26 de febrero en Núñez fue similar al de la épocas más oscuras. El hincha no toleró la desidia de muchos jugadores del plantel y lo hizo saber, pero también dejó en claro que el amor hacia Marcelo Gallardo es imposible de dimensionar.
Desde los sectores donde se toman las decisiones de River fueron inteligentes y tuvieron lo recaudos para evitar que el Monumental sea una carnicería con el plantel. La voz del estadio anunció la formación local 45 minutos antes del inicio del partido, los futbolistas salieron a hacer la entrada en calor mientras se mencionaba a los jugadores de Banfield, con la intención de mezclar clásicos silbidos a los rivales con los que tenían como destino a los futbolistas locales.
Un mensaje contundente
El que salió ileso de toda esta situación fue Marcelo Gallardo, que recibió el amor del Monumental en reiteradas oportunidades, pero no pasó lo mismo con los jugadores. Silbidos en la previa, insultos -el clásico: “Jugadores, la c… de su madre”- antes del inicio del partido y un estruendosa silbatina en el momento posterior al triunfo ante Banfield.
El mensaje del hincha hacia los jugadores es claro: ustedes se cargaron al entrenador más importante de la historia de River. Lógicamente, quienes fueron respaldados en esta reprobación generalizada fueron los pibes del club, por quienes inclusive se llegó a cantar en pleno partido: “Vamos vamos lo pibes”.

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Momento de barajar y dar denuevo
Los hinchas de River deben entender que el mensaje ya fue dado. Los jugadores deben entender que se puede jugar bien o mal, pero lo que nunca se debe resignar es la actitud. La camiseta de este club demanda, inclusive exige y obliga, a dejar la vida en cada pelota. Con las cosas claras entre futbolistas e hinchas, ahora es momento de dejar la reprobación atrás y entender que el año es largo, los objetivos son muchos y los jugadores que están son estos.
No existe en la historia un equipo que haya ganado cosas importantes con un clima como el que se vivió el pasado jueves en el Estadio Monumental. Los insultos, los silbidos, el murmullo ante una pelota perdida no aportan absolutamente en nada. Por tal motivo, es momento para generar una conciliación, el hincha deberá poner de su parte, pero los jugadores también.







