El próximo lunes Lionel Messi va por su noveno Balón de Oro, y la verdad, siento desde lo más profundo que merece ganarlo. Su 2026 ha sido verdaderamente extraordinario, sosteniendo una vigencia que desafía cualquier lógica en el mundo del fútbol.
Es cierto que estuve de acuerdo con que no gane el premio a mejor jugador del Mundial (fue imposible no dárselo a Rodri porque Leo no la tocó en la final), pero si analizamos el año completo, no hay ninguna duda: individualmente fue más que todos.
Los méritos de Messi para su novena corona
Si ponemos la lupa sobre la temporada de Messi, el peso de sus números y su influencia en la cancha son aplastantes:
- Revolución total en la MLS: mejoró muchísimo al Inter Miami. Lo agarró de la nada y lo llevó a ganar campeonatos todo el tiempo, promediando dos goles por fin de semana.
- Vigencia en la Selección Argentina: batió nuevos récords con la Albiceleste y, sacando el partido decisivo, fue el mejor jugador de la Copa del Mundo.
- Superioridad individual: fue más que Kylian Mbappé, más que Lamine Yamal y más que Harry Kane, al que despachó y eliminó en la semifinal.
Para ganar un premio de esta magnitud, al mérito individual tenés que sumarle el colectivo. Por eso Mbappé queda relegado en mi consideración: tiene el tremendo hito de ser el máximo goleador de la historia de los Mundiales (que no es poco), pero no salió campeón con Francia ni tampoco pudo coronar con el Real Madrid.
El peligro del “nuevo Messi”
Acá es donde aparece el verdadero problema para Messi. El gran adversario en esta gala no es el francés, sino Lamine Yamal.
Si el chico español hubiera ganado la Champions League, no habría discusión alguna, el premio era suyo. Aunque le faltó la Orejona, su currículum asusta: ganó la Liga de España y salió Campeón del Mundo. No fue la figura absoluta del Mundial, pero generó el penal clave contra Francia en semis y fue importante en la final contra Argentina.
A esto hay que sumarle el morbo y la narrativa. Lamine es el nuevo Messi: juega en el Barcelona, ocupa su posición, tiene cosas suyas en su estilo y hasta usa su camiseta. Al negocio del fútbol mundial le sirve muchísimo potenciar a las nuevas figuras para consolidar a Lamine y Mbappé como los nuevos Messi y Cristiano Ronaldo de esta década. Él es el único que puede arrebatarle este premio a Leo, quien busca seguir agigantando su leyenda.





