La gran pelea que protagonizaron Jermell Charloy Brian Castaño el último sábado en el AT&T Center de San Antonio no sirvió sin embargo para que ninguno de los dos se coronara como el campeón mundial indiscutible de la división de peso wélter, debido a que terminaron empatando en fallo dividido de los jueces.

Así las cosas, cada cuál conservó los cinturones con los que había llegado a la pelea. El estadounidense los de la AMB, el CMB y la FIB; el argentino el de la OMB que había conquistado en su anterior presentación, venciendo al brasileño Patrick Teixeira por decisión unánime.

De inmediato, tanto que los peleadorores todavía se encontraban sobre el cuadrilátero, se comenzó a hablar de la posibilidad que hubiera revancha. El propio Castaño lo pidió y Charlo, aunque con cierta cautela, terminó aceptando el desafío deseoso de demostrarle al mundo que es mejor que el argentino y el mejor en la división.

Pero tal y como se esperaba, una defensa obligatoria retrasará la posibilidad de hacer una revancha inmediata. Este miércoles, la Federación Internal de Boxeo le ordenó a Charlo una pelea mandatoria por el título ante el contendiente número uno Bakhram Murtazaliev que viene de derrotar a Khiary Gray en decisión unánime.

Las dos partes tendrán 30 días para negociar los términos y evitar una audiencia de licitación monetaria. Habá que esperar para saber si existe la posibilidad de negociar que este combate se sancione luego de una revancha ante Castaño, aunque no parece que en el Team Charlo estén convencidos de hacerlo.