El sueño de Mónica Puig de ser tenista profesional comenzó a los 6 años en su Puerto Rico natal. Hija de padre estadounidense -de origen cubano- y madre puertorriqueña, Mónica jamás se imaginó que haría historia por su país al ser la primera ganadora de una medalla olímpica.
Pero no todo fue color de rosas en la carrera de esta gran jugadora, también debió batallar contra la depresión y las lesiones. Un retiro temprano no impidió que siga vinculada al mundo del tenis, tanto en la parte organizativa como también mediática.
Los inicios de Mónica Puig
A los 6 años, alentada por sus padres, Mónica Puig agarró por primera vez una raqueta. Luego de recorrer el camino formativo -demostrando gran nivel- la puertorriqueña se inició en el profesionalismo en 2010, cuando apenas tenía 16 años y no tardó mucho en demostrar que estaba para cosas importantes ya que en 2013 alcanzó la cuarta ronda de Wimbledon.

Mónica Puig en Wimbledon 2013. (Foto: Getty).
Su primer título a nivel WTA
Ya en 2013 había mostrado condiciones, no solamente por haber llegado a la segunda semana de Wimbledon, sino también por haber hecho tercera ronda en Roland Garros, demostrando su versatilidad para dominar las distintas superficies. En mayo de 2014, Puig conquistó su primer título WTA, fue tras superar en la final de Estrasburgo a la española Silvia Soler en sets corridos.

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Oro olímpico y mejor ranking de su carrera
A los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Mónica Puig no llegó como candidata, pero así y todo hizo historia. La puertorriqueña avanzó a paso firme en Brasil, superó a rivales duras y en la final derrotó nada más y nada menos que a la alemana Angelique Kerber, que era la gran favorita. De esta manera, Puig obtuvo la primera medalla dorada en la historia de los Juegos Olímpicos para Puerto Rico. En Tokio 2021 llegaría la segunda y última hasta el momento.

Mónica Puig, medalla de oro en tenis individual femenino en Río 2016. (Foto: Getty).
En aquel 2016, Mónica Puig también había llegado a la final de Sídney, cayendo ante la rusa Svetlana Kuznetsova en sets corridos, pero demostrando que estaba en un muy buen nivel. De hecho, ese año llegó a ser la número 27 del mundo, en lo que finalmente fue el mejor ranking de su carrera.
Problemas de salud mental
En 2020, Mónica Puig dialogó con La Nación y le reveló que tuvo que atravesar una depresión: “Sufrí depresión después de ganar el oro olímpico”. Además, relató el calvario que vivió: “Estaba muy enredada en muchas cosas y me fui descuidando a mí misma. No les prestaba atención a las cosas valiosas ni a las que me interesaban; sólo complacía a los demás”.
“Pasé mucho tiempo en la cama. Dejé de salir con amigas y familiares. Siempre estaba con el teléfono y leyendo comentarios en las redes sociales, a los que sí les prestaba atención. Podía tener quince mensajes positivos, pero leía sólo uno negativo y eso me hundía. Estuve muy mal“, completó Puig.

Mónica Puig en 2019. (Foto: Getty).
Por otro lado, la puertorriqueña dijo: “Me costó volver a jugar. Estaba débil. Sentía que la gente esperaba mucho de mí y yo no estaba lista para ese tipo de éxito. Había teniendo buenos resultados, pero nada tan grande como para decir: ‘Esto ya sé cómo se maneja’. No había llegado tan lejos en los Grand Slam, sólo había ganado un torneo. El éxito estaba ahí, pero no lo sabía manejar y me costó sentirme bien. Me faltaba madurez”.
“Me di cuenta que estaba con depresión, no tenía ánimo, no tenía ganas de hacer cosas, estaba con mi familia y no podía disfrutar. Estaba con mucha presión. Tantas sensaciones de golpe se me vinieron encima, me abrumaron. Las redes sociales también me afectaron. Todo el mundo pone fotos cuando está sonriendo y feliz, pero no es así. Muchos están enseñando una imagen muy falsa: quieres mostrarle al mundo lo bien que la estás pasando cuando en realidad estás en la cama”, añadió la campeona olímpica de 2016.
Retiro obligado a los 28 años
Luego de superar la depresión, Mónica Puig volvió a competir en alto nivel, pero las lesiones aparecieron y derivaron en su retiro en 2022, cuando ella apenas tenía 28 años. Así se lo contó a ESPN en ese entonces: “Es un día especial para mí porque anuncio mi retiro del tenis. En los dis últimos años hice cirugías, rehabilitación, pero llegué al momento en que mi cuerpo me dice no más“.

Mónica Puig en 2023, un año después de su retiro. (Foto: Getty).
“Tengo que tomar esta decisión; sé que me espera un gran futuro pero no será como tenista profesional. No es una decisión propia: simplemente mi cuerpo no puede competir en el nivel de hoy en el circuito. La vida me robó algo muy importante”, completó Puig.
Su vida después del tenis
Si bien dejó de competir de manera profesional, Puig no se alejó del mundo del tenis. Además, de haber jugado un partido exhibición en Puerto Rico ante Venus Williams, actualmente se dedica a organizar eventos en su país para fomentar el tenis. En 2025 hubo una exhibición en la que participaron Carlos Alcaraz y Frances Tiafoe, además canto Bad Bunny. Por otro lado, Puig fue madre de Mila y también actualmente es parte de Tennis Channel, uno de los medios de tenis más importantes del mundo.

Mónica Puig en Tennis Channel en 2026. (Foto: @monicaace93).







