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Tenía el saque más raro del circuito, fumaba en los cambios de lado y humilló a las hermanas Williams

Karsten Braasch, popularmente conocido como el Gato en Alemania, llegó a ser el número 38 del mundo en individuales.

Karsten Braasch
© GettyKarsten Braasch

A lo largo de su historia, Alemania tuvo muy buenos tenistas tanto en lo que refiere al circuito masculino como al femenino. Sin ir más lejos, dos de los mejores jugadores de tenis de todos los tiempos son Boris Becker y Steffi Graf. Entre fines de los 80 y durante casi toda la década del 90, entre los hombres compitió Karsten Braasch, popularmente conocido como el Gato.

Braasch nunca se destacó por ser un tenista de elite. De hecho, ni siquiera tuvo grandes resultados y su mejor ranking fue el número 38 en individuales, pero el Gato alemán no pasó inadvertido por algunas cuestiones: tenía uno de los saques más extraños, hizo que la ATP prohíba fumar dentro de la cancha y se midió ante las hermanas Williams cuando era el 203 del mundo.

Un saque exótico

No existe una técnica única para sacar y tampoco hay normas al respecto. Lo único que no se puede hacer es pisar la línea, después el jugador o jugadora se puede tirar la pelota como quiere y hacer los movimientos que desee. Inclusive se puede sacar de abajo.

En el caso de Karsten Braasch lo llamativo era el movimiento que realizaba previo a golpear la pelota. Al ser zurdo, lanzaba la bola después de hacer un balanceo poco habitual, para luego pegar casi sin esperar que llegue a lo más alto. Sin dudas, allá por la década del 90 fue dueño de uno de los saques más curiosos del circuito de la ATP.

Fumador empernido

A lo largo de su carrera, Braasch fumaba libremente, una práctica que en las décadas del 80 y 90 era mucho más habitual que ahora, inclusive entre los deportistas de elite. Lo llamativo era que el alemán no lo hacía antes o después de jugar, sino mientras estaba en pleno partido.

Braasch fumó durante parte de su carrera en los cambios de lado, algo totalmente impensado en los días que corren. Como la ATP no veía con buenos ojos esa práctica, decidió prohibirlo, aunque cabe aclarar que el único que lo hacía era el Gato alemán.

Karsten Braasch con gafas y Sargis Sargsian en 2004. (Foto: Getty).

Karsten Braasch con gafas y Sargis Sargsian en 2004. (Foto: Getty).

La “Batalla de los sexos” contra las hermanas Williams

A comienzos de 1998, las hermanas Serena y Venus Williams eran las grandes promesas del tenis femenino. Ambas consideraban que estaban para jugar contra hombres y hasta llegaron a deslizar que querían sumarse al circuito de la ATP, algo que jamás estuvo en consideración.

En pleno Abierto de Australia de 1998, las hermanas quisieron desafiar al español Pato Clavet, pero no hubo una respuesta positiva de su lado, por lo que finalmente terminaron enfrentando a Karsten Braasch, que por entonces llevaba casi dos años inactivo producto de una lesión.

Por aquel entonces, Braasch ocupaba el puesto número 203 del ranking. Antes de jugar contra Serena Williams, el alemán jugó al gol, almorzó contundentemente, fumó un paquete de cigarrillos y se tomó una cerveza. El alemán le ganó 6/1, mientras que contra Venus se impuso por 6/2. Todo eso sucedió en Australia en una cancha abierta par que Braasch pueda fumar.

Una vez finalizado los partidos ante las hermanas Williams, Braasch dijo: “Cualquier jugador del top500, hasta uno de 15 años, ganaría a las Williams fácilmente porque yo saqué como si fuera el 600 del ranking”. Cabe destacr que durante todo ese 1998, el alemán ganó solamente tres partidos.

Braasch junto a las hermanas Williams en 1998.

Braasch junto a las hermanas Williams en 1998.

Una carrera discreta

Karsten Braasch nació en 1967 y a los 20 años se inició en el circuito profesional. No tuvo una destacada carrera en individuales: únicamente jugó una final y la perdió, fue en Rosmalen en 1995 y la perdió contra el neerlandés Richard Peter Stanislav Krajicek. Para 1996 tuvo una lesión en su espalda que le impidió competir por un tiempo largo. En lo que respecta al ranking, llegó a ser el número 38 del mundo en 1994.

Para 1999 decidió ponerle punto final a su trayectoria en individuales, pero continuó jugando dobles hasta el año 2005. En esta modalidad, el alemán tuvo más éxito ya que llegó a ganar nada más y nada menos que seis títulos a nivel ATP, el primero de ellos en 1997 y el último en 2003.

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