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Violencia en el futbol mexicano: un mal que aumentó en pandemia (4)

Existe una percepción de que la gente se volvió violenta por culpa de la pandemia, sin embargo, especialistas consideran que el problema viene desde tiempo atrás.

Los protocolos de seguridad, uno de los puntos débiles en estadios mexicanos (Foto: imago7)
Los protocolos de seguridad, uno de los puntos débiles en estadios mexicanos (Foto: imago7)

Debido a que el incremento de broncas y grescas se han suscitado entre 2019 y 2022, una hipótesis que se debate en el entorno socialtiene que ver con la pandemia. Opiniones manifiestan que los confinamientos potenciaron la agresividad de personas violentas y encuentran en la conexión colectiva un modo de desahogarse. ¿Puede culparse al periodo pandémico por el aumento dela violencia en el futbol mexicano?

«No creo que la pandemia sea un factor determinante. Creo que los países donde se registran conflictos violentos en los estadios tienen una historia más larga y no son reducibles a la pandemia. En el caso de México, la violencia que vive el país impacta en lo económico, social y mental. Hay un malestar general por un cúmulo de cosas desde tiempo atrás que empieza a observarse», considera Roger Magazine Nemhauser, doctor en Antropología Social por la Universidad Johns Hopkins y profesor investigador de la Universidad Iberoamericana.

Magazine ha estudiado fenómenos antropológicos y sociales del futbol en Latinoamérica como la comparación en escala continental de hinchas y barras de futbol, además de la rivalidad entre el Tri y Estados Unidos. El tema de la violencia con relación a este deporte también ha sido su objeto de estudio.

Iván Meza, psicólogo social por la Universidad Autónoma Metropolitana, coincide con la apreciación de Magazine. Así lo dice a Bolavip México: «Es cierto, la pandemia detonó violencia en ámbitos como el familiar, sin embargo es necesario resaltar que la sociedad ya traía muchas rencillas desde tiempo atrás por distintos problemas en un país que se ha tornado cada vez más violento».

Factores como desempleo, bajos salarios, conflictos familiares, problemas escolares y otros más que forman parte de la cotidianeidad, se han transformado en componentes de una olla de presión que explota en espectáculos masivos. En el caso del futbol, la mayoría de aficionados que acuden a los estadios también tienen en común el enojo acumulado por los motivos descritos, lo que propicia un riesgo latente de confrontación.

«Toda esta frustración se manifiesta en las multitudes. Con uno que empiece a poner el desorden, otros se contagian porque en el fondo tienen el mismo impulso por desahogarse. A eso hay que agregar que hay gente encuentra en un estadio la posibilidad de tomar cerveza y alcoholizarse», comenta Iván Meza.

Toda vez que se registran broncas en las gradas, dos preguntas surgen en quienes son testigos o víctimas y no partícipes: ¿Dónde están los elementos de seguridad para intervenir?, ¿por qué intervienen de forma tardía en los hechos? Dar una respuesta certera es difícil debido a los distintos estadios donde se llevan a cabo los partidos.

«Es importante mencionar que líderes de barras y grupos de animación en la Ciudad de México siempre piden protocolos de seguridad. Autoridades de gobierno, policía y aficionados han trabajado bien en conjunto para evitar situaciones como la que se vio en Querétaro. Lo que estamos viendo es un rezago de los protocolos de seguridad en otras ciudades. Hace falta definir protocolos generales que se apliquen a nivel nacional y no tengan que instrumentarse en lo particular de acuerdo a cada entidad», describe Roger Magazine.

Sin embargo, tal como aconteció en el cierre del Torneo Grita México Clausura 2022, los protocolos de seguridad fueron insuficientes en Ciudad de México, concretamente en los partidos del Cruz Azul. Esto se traduce en la vulnerabilidad de espacios que se concebían como seguros o infranqueables a la violencia.

«Una solución para evitar este problema es fortalecer los protocolos de seguridad para procurar la integridad de los aficionados al interior de los estadios y en las inmediaciones durante llegada o salida del inmueble. Unificar criterios para elaborar un protocolo rector que se ponga en práctica en todos los estadios», concluye el académico de la Universidad Iberoamericana.