En la tarde apasionante del domingo en la que el fútbol argentino se paralizó por el Superclásico, Leandro Paredes apareció para cambiar el partido. En una seguidilla notable, el capitán se hizo cargo del penal y convirtió el 1-0 de Boca ante River sobre el final del primer tiempo. Así las cosas, el campeón del mundo marcó un antes y un después en el Estadio Monumental.
En los últimos 3 minutos de la parte inicial, el referente metió dos pases fantásticos para dejar mano a mano a Miguel Merentiel. En la primera, La Bestia remató pegado al palo y en la siguiente sacó una volea con pirueta incluida que impactó en la mano de Lautaro Rivero. A instancias del VAR, Darío Herrera dio marcha atrás y sancionó la pena máxima en la última jugada.
Lo cierto es que el ‘5’ se hizo cargo de la acción más trascendental del primer tiempo. Con un inmejorable disparo hacia la parte superior derecha del arco, Paredes marcó el 1-0 de Boca de penal y desató el desahogo de todos sus compañeros. Sin embargo, llamó la atención el particular festejo que realizó de cara a las tribunas colmadas por los hinchas del elenco de Núñez.
En primer lugar, se besó el escudo mientras corría hacia el córner. Inmediatamente después, hizo el topo gigio frente a los fanáticos de River que estaban en las gradas más cercanas. En una clara simulación a lo Juan Román Riquelme en años anteriores, el capitán del Xeneize hizo una referencia a su ídolo, amigo y también presidente de la institución que representa.
Así las cosas, Paredes convirtió el primer gol del primer Superclásico del 2026, que sirvió para adelantar a su equipo en el marcador sobre el final del primer tiempo. Y por si todavía quedaban dudas de su rendimiento en un partido de este calibre, en los últimos 60 segundos ya había dejado dos veces mano a mano a Merentiel. Sin embargo, se hizo cargo él y cambió penal por gol.






