Llegaron los 39. Al menos eso dice el documento. Porque si alguien aterrizara hoy en Kansas City, viera a Lionel Messi jugar y no conociera su historia, difícilmente imaginaría que está a un paso de las cuatro décadas. Mucho menos que atraviesa su sexta Copa del Mundo, o que ya levantó el trofeo que soñó toda una vida y que, aun así, sigue persiguiendo otro.
Este 24 de junio encuentra a Messi exactamente donde tantas veces estuvo: concentrado con la Selección Argentina, esperando por jugar un partido y con un Mundial en marcha mientras sopla las velitas. La diferencia es que esta vez lo hace desde el lugar que durante años pareció una búsqueda inalcanzable. Lo festeja consagrado, con la cinta de capitán, como el máximo goleador en la historia de los Mundiales y dando una de las mayores muestras de vigencia jamás vistas, demostrando que las fechas de nacimiento también pueden equivocarse.
Leo nació a las 16:20 de un martes de 1987 en el Hospital Italiano Garibaldi de Rosario, y desde que inició su camino en el fútbol profesional lo absorbió, pasar su día en concentraciones para partidos se convirtió en una normalidad absoluta. De hecho, 15 de sus últimos 22 cumpleaños los pasó encerrado en un hotel por motivos de competencia: 13 vistiendo la camiseta de la Selección Argentina y dos defendiendo a sus clubes.
La rutina de las valijas empezó a sus tiernos 17 años, en 2004, cuando el llamado de apuro para el Sub-20 lo obligó a viajar a Buenos Aires en pleno aniversario para vestir por primera vez la Albiceleste cinco días después. A partir de ahí, vino la hermosa costumbre: el Mundial Sub-20 de Países Bajos 2005, los Mundiales de Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y este vigente de 2026. A eso se le suman las Copas América de 2007, 2011, 2015, 2016, 2019, 2021 y 2024.

Messi y su cumpleaños número 20, durante la Copa América 2007.
Así, su carrera se puede leer a través de las ciudades donde sopló la vela: Enschede, Leipzig, Maracaibo, Pretoria, Porto Alegre, La Serena, Nueva Jersey, Bronnitsy, Río de Janeiro, Ezeiza, otra vez Nueva Jersey y ahora Kansas City.
Las únicas dos veces que los clubes le quitaron el cumpleaños a la Selección fueron en Europa y en Norteamérica. En 2020, sopló las 33 velitas en su casa de Casteldefels pero en pleno ritmo de La Liga con el Barcelona, tras el parate por la pandemia. Y la más reciente ocurrió en 2025, cuando festejó sus 38 años concentrado con el Inter Miami en los Estados Unidos durante el Mundial de Clubes.

Una escena que se repitió durante 20 años: Messi soplando las velitas durante un Mundial, en este caso Rusia 2018.
En contrapartida, el último cumpleaños verdaderamente relajado y de vacaciones que Messi pudo disfrutar fue en 2023. Aquel 24 de junio sopló los 36 en su Rosario natal, antes de armar las valijas para mudarse a Miami. Fue la séptima y última tregua que le dio el fútbol en una lista que solo se repitió en 2008, 2009, 2012, 2013, 2017 y 2022.
Por eso a nadie le sorprende que los 39 lo agarren en Kansas, con Jordania en el horizonte y la Selección ya metida en dieciseisavos. El festejo quedará mezclado con un entrenamiento y una charla técnica. Una mística de vestuario que ya dejó momentos imborrables, como en la Copa América 2021 en Ezeiza, cuando Rodrigo De Paul, el Kun Agüero y Leandro Paredes le patearon la puerta de la habitación para llevarle una vela en una mini torta y los “regalitos” de sus compañeros.

Sus 37 en la Copa América 2024, el último cumpleaños que Messi había pasado en la Selección Argentina.
Sin embargo, entre tantas similitudes, quizás este cumpleaños tiene un sabor especial y un tanto nostálgico: podría ser el último que encuentre a Messi vestido de celeste y blanco durante una competencia oficial. Nadie lo sabe, tal vez ni él mismo, pero la posibilidad real alcanza para que cada imagen, cada sonrisa y cada nueva foto con la torta adquieran un valor histórico.
Por eso, cuando aparezca una nueva torta en la concentración argentina, probablemente haya una sonrisa más y algún chiste de sus compañeros. Habrá abrazos, fotos y mensajes desde todos los rincones del planeta. Y al momento de pedir los tres deseos, habrá un detalle hermoso: a Leo todavía le queda un sueño pendiente por cumplir. Quizás el último gran anhelo de su carrera: ser bicampeón del mundo con Argentina.
Aunque ahora es momento de festejar. Los 39 llegaron. Repito: al menos eso dice el documento. Su fútbol, por suerte, sigue contando otra historia.





