Las repercusiones por el festejo de la Selección Argentina con la bandera que llevaba la inscripción “Las Malvinas son argentinas” parecen haber encontrado, al menos por ahora, el primer respaldo para la Albiceleste. Luego de que el Gobierno británico impulsara un pedido para que la FIFA investigara lo ocurrido tras la semifinal ante Inglaterra, desde Estados Unidos surgió una postura que le daría aire de cara a la final del Mundial frente a España.
Según reveló el medio inglés Sky Sports, Argentina recibió luz verde por parte del grupo de trabajo de la FIFA en la Casa Blanca para volver a exhibir la pancarta si conquista el Mundial este domingo. Además, aseguran que ningún futbolista argentino se encuentra bajo amenaza de ser suspendido para la final y que la FIFA optó por mantener un perfil bajo hasta después del encuentro decisivo antes de evaluar cualquier posible medida disciplinaria.
Bajo ese contexto, Andrew Giuliani, señalado como jefe del grupo de trabajo de la FIFA en la Casa Blanca, fue consultado específicamente sobre la pancarta y relativizó completamente la situación. “Creemos en nuestros derechos amparados por la Primera Enmienda aquí en los Estados Unidos de América“, sostuvo.
“En cuanto a la posibilidad de realizar esas declaraciones, los argentinos tienen la libertad de hacerlo en los Estados Unidos”, concluyó Giuliani, haciendo referencia al derecho a la libertad de expresión que garantiza la Constitución estadounidense.

Andrew Giuliani, director ejecutivo del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para el Mundial 2026 (Getty Images).
No obstante, la postura expresada por Giuliani continúa siendo vista de reojo. Esto se debe a que el artículo 34.3 del Reglamento de la Copa del Mundo prohíbe expresamente que los futbolistas exhiban mensajes, consignas o símbolos de carácter político antes, durante o después de los partidos, motivo por el cual la Selección Argentina continúa técnicamente expuesta a una eventual investigación disciplinaria una vez concluido el certamen.
En ese sentido, la FIFA prefirió postergar cualquier definición para evitar interferir con la final entre Argentina y España. El organismo presidido por Gianni Infantino aguardaría a que concluya el torneo antes de resolver si corresponde iniciar algún expediente por lo ocurrido en Atlanta.
Además, desde Inglaterra aportaron el detalle de que la bandera de la polémica sigue en poder de la delegación argentina, ya que fue visto un integrante del cuerpo técnico doblándola cuidadosamente y guardándola tras los festejos frente a Inglaterra. Por eso, existe expectativa sobre la posibilidad de que vuelva a aparecer si la Selección logra consagrarse bicampeona del mundo este domingo en Nueva Jersey.
El reclamo del Reino Unido y la presión para que la FIFA investigue
La reacción del Reino Unido fue inmediata después de las imágenes de los festejos argentinos. Primero, el Gobierno británico respaldó públicamente los pedidos para que la FIFA investigara lo sucedido y, luego, endureció su postura sobre la disputa de soberanía.

Lo Celso sostiene la bandera de la polémica en medio de los festejos del triunfo ante Inglaterra (Getty Images).
El portavoz oficial del primer ministro fue contundente. “Puede que la Copa del Mundo no sea nuestra, pero las Falklands sí lo son. Nuestro compromiso con las Islas Falklands nunca flaqueará”, sentenció.
En la misma línea, el primer ministro Keir Starmer señaló que cualquier eventual castigo “es un asunto de la FIFA”, al tiempo que coincidió con la postura del secretario de Negocios, Peter Kyle, quien consideró que la entidad debía investigar lo ocurrido.
Las repercusiones incluso llegaron al ámbito político británico. Sir Ed Davey, líder del Partido Liberal Demócrata (la tercera fuerza política del Reino Unido), pidió que Inglaterra abandone la FIFA y promueva la creación de una nueva estructura internacional, profundizando aún más una polémica que promete seguir creciendo incluso después de la final del Mundial.







