El desahogo fue un grito al unísono en el Hard Rock Stadium. Dentro y fuera de la cancha, el pitazo final que decretó la victoria de la Selección Argentina por 3-2 sobre Cabo Verde liberó una mezcla de alivio, tensión y felicidad contenida después de 120 minutos de sufrimiento. Y mientras la el equipo comenzaba a abrazarse por el pase a los octavos de final del Mundial, hubo un futbolista que volvió a convertirse en el gran animador del festejo: Emiliano Martínez.
Si bien referentes como Lionel Messi reconocieron luego que el equipo deberá corregir muchos aspectos de cara a la próxima ronda, la clasificación dio lugar a una celebración mucho más efusiva de lo habitual. Y allí apareció el Dibu, fiel a su estilo.
Apenas el árbitro señaló el final del encuentro, los parlantes del estadio comenzaron a reproducir la clásica Cumbia de los Trapos, una canción que ya se volvió una marca registrada de la Selección Argentina y el fútbol local en sí para celebrar victorias. Mientras los hinchas acompañaban desde las tribunas, una cámara exclusiva de TyC Sports siguió de cerca al arquero, que rápidamente tomó el rol de conductor del festejo.
Con una leve sonrisa mezclada con seriedad, y todavía con la adrenalina del partido encima, Martínez comenzó a recorrer el campo alentando a sus compañeros. Fue allí cuando, entre aplausos, abrazos y choques de manos, lanzó una frase que resumió a la perfección lo vivido durante la noche en Miami. “Tranquilo, macho… había que sufrir“, se lo escuchó decir mientras celebraba con el resto del plantel.
Lejos de quedarse allí, el arquero campeón del mundo fue uno de los que encabezó el tradicional canto junto a los hinchas, fomentando al resto del equipo a sumarse de a poco, al ritmo de la música. En simultáneo, Dibu arengó a sus compañeros y terminó protagonizando un pequeño pogo sobre el césped junto a varios integrantes del plantel.
La espina que le quedó al Dibu
Más allá de la clasificación y del festejo, la noche también dejó una pequeña frustración personal para Martínez. Es que dos dos goles recibidos por Cabo Verde le impidieron mantener el arco en cero y, con ello, igualar a Sergio Romero como el arquero argentino con más partidos sin recibir goles en la historia de los Mundiales. El marplatense permanece con cinco vallas invictas, teniendo todavía a uno de distancia de Chiquito.
No es la primera vez que el Dibu queda a las puertas de esa marca en esta Copa del Mundo, ya que había desperdiciado la misma oportunidad cuando Jordania le convirtió en la última fecha de la fase de grupos. Ahora, deberá esperar al duelo de octavos frente a Egipto para volver a intentarlo.





