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Entrevista Exclusiva

Alexis Martín Arias, del debut con Alfaro a ser uno de los últimos jugadores dirigidos por Maradona: “Fue una locura”

El nuevo refuerzo de Nacional de Uruguay hizo un repaso sobre su carrera y recordó la experiencia con Maradona como DT.

Alexis Martín Arias, arquero argentino.
© Prensa Cerro PorteñoAlexis Martín Arias, arquero argentino.

Como la mayoría de los arqueros, Alexis Martín Arias tuvo que remarla de atrás y esperar por su oportunidad para asentarse en Primera División. Con 23 años, logró aprovechar las chances que tuvo y se consolidó en Gimnasia de La Plata, donde fue dirigido ni más ni menos que por Diego Armando Maradona.

Desde allí su carrera creció y tuvo pasos tanto por el fútbol de Chile como de Paraguay, así como también un regreso a Argentina. Ahora, como nuevo arquero de Nacional de Uruguay, el oriundo de Pellegrini habló con Bolavip, en donde hizo un repaso sobre su trayectoria y se refirió a este nuevo paso en el Bolso.

Los inicios, la paciencia y el sello de Alfaro

El camino del arquero nunca es sencillo. La espera se hace eterna, la presión sube y la competencia no perdona. Sobre esto reflexiona el uno, recordando cómo la banca de un técnico experimentado fue la llave clave para destrabar su carrera profesional.

¿Cómo fue dejar el pueblo de tan chico para iniciar en las inferiores y procesar ese cambio tan rotundo?

-Recontra difícil. Si lo ves con el tiempo, se recorrió bastante. Uno hoy ve que es padre y pensar que tu hijo se vaya a los 13 o 14 años es una decisión durísima para los padres. Pero yo la tenía súper clara, quería vivir de esto y jugar al fútbol, que era el sueño. Me tocó coincidir con gente muy capacitada que me sembró la semilla de ser profesional y de que a todo se llega con mucho trabajo. Eso me marcó mucho. Tener buenos entrenadores en inferiores y después al debutar te marca el carácter y te deja enseñanzas.

Siendo arquero siempre es más difícil debutar. ¿Cómo se atraviesa la ansiedad o el pensamiento de tirar todo por la borda?

-Es un momento muy duro porque los arqueros debutan muy tarde. Los entrenadores, con razón a veces, no arriesgan en hacer debutar a un arquero y prefieren la experiencia porque está en juego su puesto de trabajo. Uno con el tiempo lo entiende, pero pasan los años, ves que tus compañeros de categoría ya se desarrollaron, debutaron o hasta los vendieron, y te empezás a hacer preguntas. Entendés que el proceso del arquero es diferente, es más largo, y nuestro pico de rendimiento llega cuando uno está más maduro, pasando los 30 años. Son momentos llenos de incertidumbre, de dudar sobre irte a buscar experiencia a una categoría más chica, pero tampoco te ofrecen. Por eso agradezco siempre el empujón que me dio Gustavo Alfaro; fue el técnico que se animó, me dijo “vos sos el arquero” y me dio el puntapié para iniciar mi carrera.

Alexis Martín Arias en las inferiores de Gimnasia.

Alexis Martín Arias en las inferiores de Gimnasia.

¿Cómo era Alfaro en el día a día y qué enseñanzas te dejó?

-Tengo palabras de agradecimiento porque se la jugó, me hizo debutar y me bancó. En Gimnasia hizo un gran trabajo, habíamos estado en los puestos de arriba y después él decide irse por un cambio de dirigencia. Es un señor con todas las letras, te convence desde la palabra. Fue a Ecuador y levantó a la selección, fue a Paraguay y la levantó; ya no es suerte, tiene algo que convence al jugador. Su gran virtud es dar oportunidades, eso se lo recontra valoro. Previo a los partidos teníamos charlas en el vestuario un poco más largas de lo habitual, pero es su forma de llegar. Laburaba muy bien lo táctico y lo físico. En el mano a mano es una persona igual que nosotros, te sentás a tomar un mate y hablás de cualquier cosa de la vida. Tiene un libro de frases, mirás las conferencias y es para sentarse a mirar porque habla muy bien.

La locura de Maradona en Gimnasia y el trabajo mental

En 2019, la dirigencia de Gimnasia de La Plata contrató a Diego Armando Maradona para que sea el nuevo entrenador. Allí, Martín Arias compartió un semestre con él y fue su arquero titular durante la campaña del Lobo.

¿Cómo fue la reacción al enterarse que venía Diego Maradona a dirigirlos y cómo era el día a día en un club que peleaba el descenso?

-Mirándolo con el tiempo, fue una locura, una experiencia totalmente revulsiva. La situación del club no era la mejor, peleábamos el descenso y los jugadores estábamos marcados. Había cierta tensión con la gente y los dirigentes. Cuando sonaba que venía el Diego decíamos “bueno, puede ser”, y de un día para otro apareció. Revolucionó el mundo de Gimnasia. La primera impresión era no saber qué hacer, si saludarlo, abrazarlo o darle un beso. Lo pude disfrutar a mi manera porque se mezclaba el éxtasis de Maradona con mirar la tabla y saber que teníamos que ganar. Si lo viviera hoy, con otra cabeza, no iría a los extremos y disfrutaría mucho más de estar con el mejor jugador del mundo.

¿Cómo influía Diego desde lo motivacional y en las charlas previas a salir a la cancha?

-El efecto inmediato fue una motivación que el equipo absorbió. Él armaba el equipo, elegía a los jugadores e hizo subir a muchos chicos de abajo que después se pudieron vender; decía “este me gusta y lo banco a morir”. Las charlas eran impresionantes. Salía con una anécdota propia y capaz hablaba muy poco del rival, pero nosotros salíamos a la cancha pensando que estábamos con el Diego y había que matarse. Nos inyectaba totalmente de motivación. Al mundo Gimnasia le hizo muy bien y la gente lo disfrutó muchísimo.

Alexis Martín Arias junto a Diego Armando Maradona.

Alexis Martín Arias junto a Diego Armando Maradona.

¿Había espacio para los asados, el truco o las anécdotas fuera de los entrenamientos con una figura que atraía tantas cámaras?

-Estaba todo un poco filtrado porque no podías armar un asado sin que hubiera mil personas al lado. Se hacía todo con mucha precaución. Tuvimos tres o cuatro acercamientos para compartir asados, nos reíamos y estuvo la anécdota del chico que le preparó un fernet puro. Me llevo que él era recontra humano y quería estar con el jugador. Se sentía jugador. Se bajaba de la camioneta y lo primero que hacía era meterse a nuestro vestuario; no quería ser técnico, quería pisar el césped. Cuando te acercabas, te quedabas horas hablando y escuchándolo. Hubo partidos de truco y estuvo su famoso baile. Fue algo muy lindo.

Sos una persona autocrítica. En un puesto donde se va del elogio a la crítica en segundos, ¿qué lugar ocupa hoy el trabajo psicológico en tu carrera?

-Lo fui mejorando bastante. Aprendí a aceptar que cuando hacés las cosas bien hay que valorarlas y no sacarse méritos. Es parte de la cultura del fútbol que te instala esto de buscar siempre lo que se puede mejorar y no decir “hoy atajé bien, fui la figura” para no sonar arrogante. Decidí cambiar esa mentalidad: si atajé bien, atajé bien, y cuando atajo mal, atajo mal. Busco ese equilibrio de no irme a los extremos, porque en este puesto te volvés loco. Trabajé con coaching y ahí hice un click importante para cambiar esa forma de pensar. Son años de trabajo, charlas, sesiones y frustraciones, pero es un lindo camino para conocerme y construir hacia dónde quiero ir.

El salto a Chile, el llamado de Milito y la Libertadores

Salir de la zona de confort a veces es el empujón necesario para reinventarse. Tras cruzar la cordillera y perfeccionar su técnica, el regreso al fútbol argentino se dio en un equipo de autor y protagonista, donde compitió en el torneo continental más duro.

¿Qué te llevó a irte de Gimnasia y qué aprendiste en el fútbol chileno que no tenías en Argentina?

-Hubo un desgaste con la dirigencia, que tomó la postura de exponerme diciendo que yo no iba a renovar cuando en realidad dije que hablaríamos al terminar el torneo. Los malos resultados sumaron y decidieron que no continuara. Surgió la opción de Unión La Calera y me encontré con un club que crecía, una liga linda y un plantel competitivo. En Chile jugás muchos más duelos y mano a mano, que en Argentina son difíciles de encontrar por cómo se da el juego. También se juega mucho a salir desde abajo y cuidar la posesión porque las presiones no son tan intensas y tenés un tiempo más. Pude tomarme el tiempo para jugar y no revolearla solo por mantener el arco en cero. Todo eso me completó como arquero.

Alexis Martin Arias en Unión La Calera.

Alexis Martin Arias en Unión La Calera.

Esas virtudes te abrieron la puerta de Argentinos Juniors. ¿Cómo fue ser dirigido por Gabriel Milito?

-Llegué por recomendación desde Chile a un equipo que ya venía con dos años y medio de proceso y que jugaba de memoria. Hoy mirás la base de ese plantel y todos fueron transferidos a grandes ligas. Sabía que el entrenador me iba a potenciar y fue así. El día a día con Gaby es una enseñanza constante, te hace ver y sentir el fútbol de otra manera. Te exige al máximo. Me llevo muchos conceptos tácticos y su visión de encarar las cosas con pasión y haciéndolas bien.

-En la Libertadores protagonizaron una serie increíble con Fluminense. ¿Cómo vivieron el desarrollo de esos partidos, incluyendo la grave lesión de Sánchez y jugar con un jugador de campo al arco?

-Fue una serie muy caótica. Íbamos ganando muy bien en La Paternal, tuvimos para el segundo gol, y de repente pasa lo de la lesión, que fue una locura que sentimos todos en la cancha. Después se nos lesiona Ávalos, a mí me expulsan, nos quedamos sin cambios y tuvo que atajar un jugador de campo. Terminamos empatando un partido que era para goleada. En la revancha en Brasil se desgarró Lanzillota en la entrada en calor y atajó un chico que debutaba. En una semana tuvimos que recurrir al plan B, pero el sistema del equipo funcionó: se plantaron en Brasil, hicieron un partidazo y perdimos sobre la hora. Nos quedó la espina porque Fluminense terminó saliendo campeón y nosotros sabíamos que teníamos equipo para ser mucho más protagonistas en la Copa.

Alexis Martín Arias en Argentinos Juniors. (Getty).

Alexis Martín Arias en Argentinos Juniors. (Getty).

Luego llegó Pablo Guede y tuviste que salir del club. ¿Cómo tomaste esa decisión?

-Rescato que el club y el técnico fueron muy frontales. Me comunicaron que por gusto el entrenador prefería buscar a otro arquero. Como Argentinos tenía que comprar mi pase, me dijeron la verdad en la cara para no retenerme sin jugar. Fue sincero y me permitió buscar nuevas oportunidades rápido tras haber atajado todo el año. Cuando podés sentarte a hablar de fútbol y ser coherente, nos sirve a los dos. Habla muy bien de la institución de Argentinos Juniors.

El paso por Cerro Porteño, la llegada a Nacional y los objetivos a futuro

Luego de su paso por Argentinos Juniors, Alexis Martín Arias recaló en Cerro Porteño de Paraguay, donde volvió a jugar la Copa Libertadores en dos temporadas consecutivas. En la última edición, le ganó el grupo a Palmeiras para avanzar a octavos de final, y tras esto fue transferido a Nacional de Uruguay.

Alexis Martín Arias en Cerro Porteño. (Getty).

Alexis Martín Arias en Cerro Porteño. (Getty).

-¿Cómo fueron tus años en Cerro Porteño hasta afianzarte y cómo fue el cambio de pasar de Diego Martínez a Ariel Holan?

-Fui con la expectativa de sumar minutos, pero los primeros seis meses fueron duros porque no vendieron al arquero titular. Después pude mostrarme y tuve un año increíble con Diego Martínez: fuimos el equipo que más puntos sumó, ganamos la Supercopa y llegamos a octavos de Libertadores. Diego y Ariel tienen ideas parecidas sobre someter al rival y cuidarse con la pelota, aunque con diferentes movimientos. Holan llegó en un momento difícil del torneo, jugando cada tres días, pero se plantó y tácticamente acomodó al equipo rápido, logrando una gran fase de grupos en la Copa.

-¿Cómo estás con tu llegada a Nacional?

-Las sensaciones son buenas, estoy contento y con muchas expectativas de poder demostrar y dejar mi granito de arena en esta gran institución que tiene mucha historia internacional. Estoy con mucho entusiasmo, ilusionado y con ganas de trabajar con el cuerpo técnico para fijarnos objetivos y estar a la altura de esta camiseta. La mayor responsabilidad, con mucha humildad y trabajo para poder rendir. Estoy feliz por la oportunidad.

Se te nota muy claro al hablar de conceptos y sistemas. ¿Te ves dirigiendo en unos años?

-No lo decidí todavía, pero me gusta más la dirección deportiva y la gestión que ser entrenador. Me gusta analizar cómo crece el club, dónde se puede mejorar y aportar para el crecimiento del jugador. Al final, somos los más importantes y a veces no se le da el aura necesaria al jugador para que explote, siendo que si le va bien y lo venden, ganan todos. Lo estoy estudiando y trabajando; es un camino que me atrae mucho para cuando decida retirarme. Hoy disfruto mi presente, me encuentro en un gran momento y es un privilegio poder valorarlo y disfrutarlo.

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