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Entrevista Exclusiva

Hizo inferiores en España, jugó en la Bombonera y el Monumental, y ahora combina el fútbol con el esquí en Austria: “Quiero terminar mi carrera acá”

Said Llambay jugó con Olimpo en Primera División y el presente lo encuentra viviendo en el país que enfrentará a la Selección Argentina en la Copa del Mundo. Hoy, alterna el fútbol con otro trabajo y se visualiza como director técnico.

Said Llambay: "En Austria trabajan muy bien el orden y la táctica"
© SK BischofshofenSaid Llambay: "En Austria trabajan muy bien el orden y la táctica"

Su camino formativo lo llevó a los clubes de España siendo apenas un adolescente. Tras volver al país para jugar en Olimpo, enfrentar a Boca y River, y pelearla en el barro del ascenso, decidió armar las valijas una vez más. A los 31 años, Said Llambay transita el fútbol desde otra perspectiva: juega en la tercera división de Austria, trabaja a la par en una empresa de esquí y ya proyecta su futura carrera como entrenador.

En una entrevista exclusiva con BOLAVIP, el futbolista repasó los momentos más destacados de su trayectoria y cómo fue el proceso de adaptación a una cultura tan estructurada. Las diferencias tácticas entre el fútbol sudamericano y el europeo, su nuevo estilo de vida y la intimidad de cómo el país austríaco espera el cruce mundialista contra la Selección Argentina conforman la hoja de ruta de una charla imperdible.

Inicios en el fútbol y primera experiencia europea

El camino de Said comenzó en el sur bonaerense, pero rápidamente dio un salto impensado. Con apenas 14 años, armó las valijas acompañado por su padre y partió rumbo a España, donde forjó sus primeras armas formándose en las divisiones inferiores del Málaga, el Racing de Santander y el Deportivo La Coruña.

¿Cómo fue tu camino y cómo entró el fútbol en tu vida?

– Nací en Stroeder, en el sur de la provincia de Buenos Aires y tuve un proceso en las inferiores. Del pueblo mío pasé a jugar a un pueblo de al lado también, que se llama Villalonga, y ahí arrancó todo. Después tuve la posibilidad de ir a Europa a los 14 o 15 años.

¿Fuiste solo o te acompañó tu familia?

– Me acompañó mi viejo, fui con él. Todo fue un proceso largo. Cuando estaba en Villalonga tuve una prueba con Estudiantes de La Plata, pero mi familia no quería que me fuera solo a esa ciudad con 14 años. Era muy diferente pasar de un pueblo a vivir en La Plata, estar solo, tener que ir al colegio por mi cuenta.

Un cambio muy grande para alguien tan chico…

– Claro, la mentalidad es diferente. Cuando uno de pueblo se va a vivir a una ciudad grande cambia bastante todo. Mi familia no estaba muy convencida de eso, y en ese contexto surgió la posibilidad de venir a Europa acompañado de mi papá. Fui a probarme al Almería, después pasé al Málaga, quedé y ahí arranqué.

¿Cómo fue esa etapa formándote en los clubes de allá?

– Hice inferiores en Málaga, estuve tres años ahí y la verdad es que aprendí muchísimo. Fue fabuloso para mí, porque pasar de un pueblo tan chico a un equipo de primera división de España fue increíble. Aprendí un montón viviendo en una ciudad muy grande. Después pasé dos años más en España: estuve en Santander un año y terminé en Coruña. Estuve en varios lugares haciendo inferiores.

¿Hasta qué edad te quedaste en España?

– Estuve hasta los 16 años en Málaga. Después jugué una temporada, casi un año, para reforzar a un equipo de Santander, ya que allá hay muchas categorías como juvenil preferente o juvenil nacional. De ahí pasé otra temporada en Coruña y me volví a los 18 años directamente a Olimpo.

El regreso a Argentina: Olimpo y Sol de Mayo

Tras su etapa formativa en el Viejo Continente, Llambay pegó la vuelta al país para sumarse a Olimpo de Bahía Blanca. Entre un préstamo a Sol de Mayo que le dio rodaje y su debut en Primera División, el Llambay repasó las enseñanzas de los referentes del plantel y sus experiencias en La Bombonera y el Monumental.

Llambay enfrentó a River de local y de visitante. (Foto: Olimpo)

Llambay enfrentó a River de local y de visitante. (Foto: Olimpo)

¿Cómo fue tu llegada a Olimpo?

– Cuando volví, hice la Cuarta, que es la última categoría juvenil, y empecé a alternar con Reserva hasta que tuve la posibilidad de entrenar con la Primera. Después tuve un paso de seis meses por Sol de Mayo en el Federal B, porque no era muy tenido en cuenta y no jugaba mucho. Ya tenía 19 o 20 años, me dieron a préstamo y la verdad es que me hizo muy bien. Jugué muchos partidos.

¿Te sirvió ese préstamo?

– Fue un torneo bárbaro donde me sentí muy bien. Después de esos seis meses volví directamente a hacer pretemporada con la Primera de Olimpo, que la dirigía Cristian Díaz. Él me probó durante un mes y pico en la pretemporada, dio el visto bueno para que me quede con el plantel y empecé a entrenar y jugar.

Jugaste con Olimpo en Primera y en Primera Nacional. ¿Qué anécdota o jugadores te quedaron marcados de esa etapa?

– Disfruté muchísimo el período en Primera porque fue algo muy lindo. Tuve la posibilidad de jugar en la cancha de Boca y en la de River, experiencias maravillosas. De mi equipo me quedo con varios jugadores que me marcaron, como Nereo Champagne, Titi Villanueva o el Chori Vega. Los más grandes siempre nos marcaron el camino y nos enseñaron mucho a los jóvenes. Me quedo con eso y con los minutos que pude jugar. Después, cuando estuvimos en la Primera Nacional, me tocó jugar más, pero tuvimos la desgracia de descender con un plantel muy joven. Me quedó ese sabor amargo en Olimpo, pero lo disfruté mucho y pude aprender bastante.

Llambay jugó en La Bombonera y el Monumental. (Foto: Instagram @saidllambay)

Llambay jugó en La Bombonera y el Monumental. (Foto: Instagram @saidllambay)

La llegada a Austria y la pandemia

A principios de 2020, una oferta del Bischofshofen austríaco le planteó un nuevo desafío. Sin embargo, la aventura se topó de frente con el encierro del coronavirus, dejándolo aislado a miles de kilómetros de casa, en un país marcado por la nieve constante y un idioma tan complejo como el alemán.

En 2020 te vas a jugar a Austria, ¿cómo se dio esa oportunidad?

– Fue justo un mes antes de la pandemia, en febrero de 2020. No estaba jugando mucho en Olimpo y me surgió la posibilidad de venir a préstamo. No lo dudé, miraba cómo era el país, el entorno, y lo tomé como una aventura más. Cuando llegué me encantó; en el primer momento pensé que tenía que vivir mucho tiempo acá porque es un lugar muy lindo.

¿Esta vez te fuiste solo o acompañado?

– Al principio me vine solo. Después pasó lo de la pandemia y recién a los seis meses pudo llegar mi novia. Fueron cinco meses donde se frenó todo y me quedé solo acá. Una vez que se flexibilizó la situación, ella pudo viajar.

Llambay suma más de 125 partidos en Austria. (Foto: SK Bischofshofen)

Llambay suma más de 125 partidos en Austria. (Foto: SK Bischofshofen)

Con la pandemia, ¿pensaste en volverte a Argentina en algún momento?

– Me agarró recién llegado, así que no me dio tiempo a pensar en volver. Como siempre estaba la idea de que iba a durar poco, dos semanitas, decidí esperar pensando que en uno o dos meses se iba a solucionar. Pero acá se hizo largo. Al estar en una categoría semiprofesional de tercera división, requería más cuidado y tardó más en reactivarse. El profesionalismo arrancó más rápido, a los tres o cuatro meses ya jugaban sin público, como en Argentina. A nosotros nos costó más volver, arrancamos entrenando separados o en grupos pequeños.

¿Cómo fue la adaptación a ese país tan diferente?

– Llegué en febrero, en pleno invierno, y hacía un frío increíble. Nevaba todos los días. Yo ni conocía la nieve, así que el clima me chocó un poco. Pero todo lo que es el país, cómo se vive y la cultura, me encantó desde el primer momento. Lo disfruté y lo sigo disfrutando hasta el día de hoy, eso no me pesó para nada. Lo que sí me resulta muy complicado es el idioma. El alemán es difícil; llevo seis años acá y todavía lo sigo aprendiendo. Entiendo bastante, pero diría que es lo que más me está costando.

El fútbol, el esquí y el estilo de vida austríaco

Lejos de la fricción del fútbol sudamericano, Said descubrió una liga donde prima el orden táctico. Al competir en una categoría semiprofesional, relató cómo logró equilibrar su pasión por la pelota con un trabajo complementario en una empresa de esquí, el deporte rey en aquellas tierras.

¿Cuáles son las principales diferencias futbolísticas que notás entre Austria y Argentina?

– Noté mucha diferencia en la forma de jugar. El argentino es muy intenso y aguerrido, presiona permanentemente y juega fuerte, es más temperamental. Acá tenés más espacios y el juego es mucho más ordenado. Obviamente, a nivel técnico Argentina está mucho más nutrida, pero acá trabajan muy bien lo que es el orden y la táctica.

Al estar en una categoría semiprofesional, ¿tenés otro trabajo además del fútbol?

– Sí, tengo otro trabajo. Estoy en una empresa de esquí acá en Austria, hago eso a la mañana y entreno a la tarde. Además cobro un salario por el fútbol. Combino las dos cosas, me gusta y estoy contento.

¿De qué trata tu trabajo en la empresa de esquí?

– Depende. Tenemos algunas tareas más administrativas y otras donde se requiere un poco de fuerza, pero no es tan fuerte. Es un punto medio que me permite hacer las dos cosas. Es tranquilo, tengo buenos horarios por la mañana, y cuando me toca jugar puedo arreglar con mi jefe para irme sin problemas. Estoy muy bien con eso.

¿Qué tan futbolero es Austria como país o priorizan más los deportes de invierno?

– Se priorizan bastante los deportes de invierno, como el esquí. El fútbol es más fuerte en ciertos lugares, principalmente en Viena, la capital. Tienen su cultura futbolera y hay gente muy apasionada, pero no lo viven como estamos acostumbrados en Argentina. Cuesta que llenen los estadios, ya sea en estas categorías, en Segunda o incluso en Primera. De todas formas, son muy aplicados en todos los deportes.

El Argentina vs. Austria que se viene en el Mundial 2026

Con el inminente cruce mundialista entre austríacos y argentinos en el horizonte, el clima ya empieza a palpitarse en el vestuario. Llambay contó cómo analizan allá al equipo de Scaloni, el fanatismo local por Messi y los preparativos para ver el partido.

¿Cómo viviste el sorteo cuando salió Austria? ¿Hubo chicanas con tus compañeros?

– Sí, olvidate. Te soy sincero, me encantó que nos tocara contra Austria. Siempre lo hablo con mis compañeros, nos chicaneamos un poco y estamos todos esperando ansiosos ese partido.

¿Tenés vista a la selección de Austria?

– Sí, miro mucho fútbol y sigo a la selección de acá. Son muy ordenados y aplicados tácticamente. Siempre les digo a mis compañeros que Austria, futbolísticamente, es como un “Alemania chico”. Tienen prácticamente el mismo juego y la misma mentalidad, pero un nivel más abajo. Son inteligentes, grandotes y se paran bien en la cancha. No destacan tanto por la técnica, sino por el orden. Sacando al Red Bull Salzburgo, los partidos de la liga local pueden ser bastante aburridos porque todos plantean más o menos lo mismo.

¿Y ellos cómo ven el partido?

– Tienen la mentalidad de que nos pueden llegar a ganar. Siempre hablan desde lo táctico. Dicen que se van a encerrar un poco atrás y que alguna oportunidad van a tener. Se tienen confianza, pero también es lógico; a cualquiera al que le preguntes por su propio país te va a decir que puede ganar. Igual hay algunos más realistas que te dicen que no tienen chances, porque tienen vista a nuestra Selección. Cuando salimos campeones del mundo en Qatar, un montón de mis compañeros austríacos deseaban que ganara Argentina.

¿Deseaban que ganaran por Messi o por la Selección en sí?

– Por las dos cosas. Por Messi y porque les encanta cómo vivimos el fútbol los argentinos. Me tocó pasar ese Mundial acá y la mayoría de los austríacos que conozco querían que ganara Argentina, decían que nos lo merecíamos y que jugábamos bárbaro. Les llamaba mucho la atención. Ahora no pueden creer que van a jugar contra nosotros.

¿Vas a ver este Mundial desde Austria?

– Sí, lo vamos a ver acá, con mi pareja. Ese partido va a estar picante.

¿Se van a juntar a ver el partido contra Austria con otros argentinos o compañeros?

– Sí, en un club cerca de donde estamos, a unos 30 minutos de Salzburgo, van a poner una pantalla gigante y pasarán casi todos los partidos. Seguramente vayamos a verlo ahí; va a estar lleno de austríacos.

Lo que extraña de Argentina y sus planes a futuro

A pesar de estar totalmente adaptado a la vida europea, las costumbres como el asado tiran. Con 31 años, Said ya proyecta su vida después de colgar los botines: la firme idea de ser entrenador en Austria, combinando la táctica local con la rebeldía del fútbol argentino.

¿Extrañás Argentina? ¿Volviste de visita en este tiempo?

– Sí, volví. Tengo a toda mi familia allá y trato de ir seguido. La última vez fue hace un año y medio. Se extraña nuestra cultura, la familia, juntarse con amigos. Me gusta mucho ir, aunque sean dos o tres semanas, y disfrutar un buen asado, que acá es bastante difícil.

Said Llambay jugando para SK Bischofshofen. (Foto: Instagram @saidllambay)

Said Llambay jugando para SK Bischofshofen. (Foto: Instagram @saidllambay)

¿Cómo te llevás con la comida de allá?

– Nunca te recomendaría que vengas a comer un asado a Austria, la verdad. El plato principal es el Schnitzel. Para nosotros es básicamente una milanesa con papas. Lo tienen allá arriba. Hacen de todo: de carne, de cerdo, de pollo. Está muy buena, pero la nuestra sigue siendo mejor.

Ya con 31 años y tu vida armada en Austria, ¿tu idea es quedarte a vivir ahí o pensás en volver cuando te retires?

– Quiero terminar mi carrera futbolística acá. Después de eso, tengo muchas ganas de seguir ligado al deporte. Me gustaría hacer el curso de entrenador y ver si el día de mañana puedo dirigir en Austria o en países cercanos. Ese es mi objetivo a futuro, ya sea como entrenador o en un cuerpo técnico. Me encanta mirar fútbol, estoy todo el día con eso y tengo ganas de seguir algo así.

– Se nota que te enamoraste de Austria…

– Sí, aunque uno sabe que el futuro te puede llevar a distintos lugares. Pero hoy pienso que me encantaría dirigir un equipo de acá. Vengo aprendiendo mucho de lo táctico y de su mentalidad, y creo que combinar eso con lo que tengo del fútbol argentino me va a ayudar bastante. Sé que el idioma es un requisito importantísimo, pero una vez que lo maneje del todo, me voy a tirar el lance.

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