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Entrevista Exclusiva

Campeón con Uruguay y con Boca y excompañero de Scaloni en Italia: “Lo bueno de él es que pudo hacer que el jugador disfrute de ir a la Selección”

Alvaro González se hizo amigo del DT argentino jugando en Lazio y habla de su inteligencia y sus virtudes. Su paso por el Xeneize y su amor por los caballos, en BOLAVIP.

ROME, ITALY - JANUARY 29: Alvaro Gonzalez of S.S. Lazio (C) celebrates with his team-mates after scoring the opening goal during the TIM cup match between S.S. Lazio and Juventus FC at Stadio Olimpico on January 29, 2013 in Rome, Italy. (Photo by Paolo Bruno/Getty Images)
© Getty ImagesROME, ITALY - JANUARY 29: Alvaro Gonzalez of S.S. Lazio (C) celebrates with his team-mates after scoring the opening goal during the TIM cup match between S.S. Lazio and Juventus FC at Stadio Olimpico on January 29, 2013 in Rome, Italy. (Photo by Paolo Bruno/Getty Images)

No era de hacer muchos goles, pero aquel día en el aire corría una energía diferente. Por eso, antes de salir a la cancha, le dijo al utilero que le dejara preparada la camiseta en el banco. Y así fue que a los ocho minutos y ¡de cabeza! Álvaro González abrió el marcador ante la Juventus por la semifinal de la Copa Italia y para celebrarlo alzó la remera con el 5 de Scaloni. Fue un gesto de amistad y de protesta que quedó inmortalizada en una secuencia fotográfica.

Alvaro González visitando a Scaloni en el predio de AFA. Foto IG.

Alvaro González visitando a Scaloni en el predio de AFA. Foto IG.

“En esa ocasión él se iba de la Lazio, se iba para el Atalanta, recuerdo. Yo sabía que se iba muy disgustado porque él estaba a gusto, estaba contento en Roma, en Lazio. Y justo me tocó hacerle un gol a la Juventus. Ese día, no sé porqué, porque yo no era de hacer goles todos los partidos ni mucho menos, pero ese día le dije al utilero que lleve la camiseta de Scaloni al banco porque tenía esa sensación… Y se dio de hacer el gol y dedicárselo a él, que le estaba tocando pasar un momento triste de tener que irse. Seguimos el vínculo, hablando, cuando se puede coordinar, coordinamos como hace poco que fui al predio de la AFA a saludarlo y a compartir una charla y unos mates y ahí va la relación que tenemos”, cuenta el Tata, en diálogo con BOLAVIP, exjugador de la selección uruguaya, campeón de la Copa América del 2011, mundialista en 2014, y con temporadas en Lazio y Boca.

-¿Cómo es tu relación con el DT de la Selección Argentina?
-Muy buena, es alguien a quien quiero mucho, tuvimos una relación muy linda en el día a día cuando jugamos juntos en la Lazio, nuestras familias se hicieron muy amigas, mi señora estuvo presento en el parto de Elisa, su mujer, cuando tuvo su primer hijo Ian. Son cosas que te marcan, que te deja para siempre el fútbol. Muchas amistades que de repente después uno las va perdiendo, pero en este caso, si bien no es que nos comunicamos todas las semanas, él sabe que tiene un amigo en Uruguay, lo ha dicho, de que tiene más amigos en Uruguay que en Argentina, porque también es muy amigo del Chory Castro y de otros compañeros uruguayos.

-¿Qué recuerdos te quedan de él de aquellos años?
-Es un tipo muy simpático, también muy sencillo. Tengo recuerdos de él, de su familia muy lindos, un tipo que es muy inteligente, se notaba. Ya desde que jugábamos juntos uno podía imaginárselo como entrenador, porque analizaba todo, muy inteligente. Por el rol en el que está, por más de que le haya ido muy bien -y me alegra mucho eso-, lleva una presión y no puedo quizás expresar la simpatía que tiene en los momentos que se expresa ante la gente, pero es muy simpático, muy jodón y que además nos tiene una aprecio a nosotros muy importante. La verdad, nosotros, en mi caso, por ejemplo, no soy… nunca fui muy hincha de la Selección Argentina, por la rivalidad que tenemos del Río de la Plata y todo, pero la verdad es que por él me alegré muchísimo de lo que ha logrado.

-Decís que ya se notaba desde que era jugador que iba a terminar como DT…
-Más allá de un análisis u otro que podía hacer de acuerdo al partido, cuando estábamos concentrando o cuando hablábamos del fútbol sudamericano tanto de Argentina como de Uruguay, que se conversaba mucho… Hay una realidad, me pasa también a mí: ni él ni yo fuimos jugadores virtuosos técnicamente o líricos o que nos salían las cosas por naturaleza. La inteligencia -me parece a mí- jugó rol importantísimo en los logros que él ha tenido como jugador. Fue ídolo en el Deportivo La Coruña, en Lazio también, es muy bien recordado. En Atalanta también, y mismo como jugador en la Selección Argentina. Ha sido un tipo de renombre y destacado como jugador de fútbol, pero también por cómo él interpretaba los partidos y cómo jugaba utilizando también esa inteligencia. Entonces, por ese lado también uno cree que puede haber estado el secreto de su éxito como entrenador.

-¿Su inteligencia fue una de las claves de los títulos?
-Es que nosotros, en los años que nosotros fuimos campeones de América (2011), veíamos lo que sufrían los jugadores y algo cambió, porque técnicos pasaron muchos y de primer nivel y grandes técnicos, pero no creo que haya sido por lo deportivo. Me parece que la virtud fundamental del cuerpo técnico, si bien deportivamente tendrán su idea y la plasmarán en la cancha, me parece que pasó más bien por cómo emocionalmente pudo sacarle la mochila al equipo, hacerlos sentir cómodos a sus jugadores, que habrán cambiado algunos de ellos, sí, pero otros tantos eran los mismos. Y, sin embargo, pudo sacarle el máximo a esos jugadores y que dieran vuelta una situación que era… para uno que lo miraba de afuera era inentendible, cómo se los rechazaba o se los insultaba. De repente cambiaron esos insultos y esas reprobaciones por aplausos y terminaron siendo ídolos, me alegro muchísimo por eso, porque uno lo veía en el avión cuando nos tocaba encontrarnos en algún lugar para jugar Eliminatorias, les veía la cara de que no venían a pasarla bien y eso la verdad es que era increíble. Por suerte, muchos de ellos lograron cambiarlo, me acuerdo de Di María, de muchos jugadores que fueron criticados y terminaron siendo ídolos con razón porque venían de jugar varias finales y no las podían ganar, pero la calidad la tenían y para nosotros siempre fue medio increíble escuchar tantas críticas.

El Tata jugó 48 partidos en Boca y logró dos títulos. Foto IG.

El Tata jugó 48 partidos en Boca y logró dos títulos. Foto IG.

Y agrega: “Lo bueno, y hablando de Scaloni, es eso de que pudo hacer que el jugador disfrute de ir a la Selección. El juego de fútbol pasa mucho por la cabeza, su rendimiento. Y creo que ahí estuvo el click que logró tanto Leo como como sus compañeros del cuerpo técnico, que no deja de ser un tema menor que son casi contemporáneos –Samuel, Aimar– de estos jugadores y supieron leer la cabeza de los muchachos para que ellos jugaran tranquilos y disfrutaran del fútbol. A la larga se iba a terminar viendo la cancha”.

Entre caballos y canchas

Alvaro tiene apenas 41 años y hace muy poco colgó los botines. Empezó a dirigir en el Old Christians Club, aquel club del que era parte el equipo de rugbiers que estrellaron su avión en Los Andes y que fue llevada al cine con Viven y la serie La sociedad de la Nieve). Y luego pasó al Sportivo Bella Italia, equipo del que es dueño Fernando Muslera, en la divisional C. Y ahora espera pegar el salto a la B o a la A para empezar a sumar experiencia en el fútbol grande.

“La divisional C es amateur acá en Uruguay, y casi todos los jugadores tenían otro trabajo, algunos me llegaban con ocho, diez horas de trabajo a los entrenamientos, no podés exigir de la misma manera, te limita mucho, por ese motivo fue también que decidí esperar y tomar la decisión cuando llegue a un proyecto interesante”, explica.

Pero su gran hobby fuera de las canchas son los caballos. “No lo menciono como un negocio porque en realidad no lo es, es más bien algo que me gusta. Cuando se acercaba el final de mi carrera, me di cuenta que era algo que me apasionaba y que podía sustituir en parte lo que era la pasión del fútbol, y también la adrenalina y la competencia. Nosotros los jugadores de fútbol estamos acostumbrados a tener todos los lunes un objetivo, que es el domingo la competencia y buscar ganar. Y cuando dejás el fútbol eso a veces cuesta, y yo con los caballos encontré esa pasión y la adrenalina de competir y de querer que mi caballo lo haga bien y gane carreras, y en eso estoy”.

Alvaro González y los caballos. (Foto El Observador)

Alvaro González y los caballos. (Foto El Observador)

-¿En dónde sentís esa adrenalina?
-Sí, uno trata de hacer lo mejor posible en lo que es la crianza, la mejor genética en los animales para que cuando lleguen a las manos de quienes los entrenan y quién es su propietario, compita y gane. En definitiva compite también por el Haras, hay una estadística, cómo fueron las exposiciones, y yo como Haras quiero tratar de ganar esa estadística. Y la adrenalina incluso a veces es más grande en las carreras porque se corre en un minuto, un minuto y medio. Y se comprime todo en esos pocos minutos y al que le gustan los caballos y que le gustan las carreras es algo muy lindo. Lo utilizo como hobby.

Dice que nunca intentó él ser un jockey. “Yo no soy gaucho, tiene que ser muy manso el caballo para que me suba. Distinto al Cebolla Rodríguez o Eddie Cavani que son más de caballos que yo. Igual no podría competir porque los jockeys pesan todos 50, 55 kilos máximo”. Esta pasión la comparte con otros coterráneos como Godín y el Chory Castro y también con el exRiver y actual Gimnasia Nacho Fernández, con quienes los uruguayos comparten algún caballo que compite en Uruguay.

-¿Cómo aprendiste todo lo que sabés ahora?
-Por suerte tuve gente que me fue explicando, fui interiorizándome. Y a esta altura estoy entre los primeros establecimientos en las estadísticas de las carreras, así que aprendiendo de todo, este año voy por mi quinto remate, he ido mejorando lo que es la sangre y también la crianza para que el caballo se crie con todo lo que necesita para después competir y hacerlo de buena manera.

Su paso por Boca

El Tata entre Battaglia y Palermo, con el equipo que venía de ganar la Libertadores 2007. Getty Images.

El Tata entre Battaglia y Palermo, con el equipo que venía de ganar la Libertadores 2007. Getty Images.

Tiene un discurso armado, un par de frases de un guión del que no sale. Y no es casualidad, es que dice que “Boca le hizo cáscara”: le curtió la piel y le dio un curso acelerado de cómo manejarse, cómo declarar, lo que sí y lo que no. Fue apenas una temporada (48 partidos, campeón de la Recopa Sudamericana y del Apertura 2008 con triangular incluido) la que pasó en el Xeneize, llegó desde su país y volvió a él antes de pegar el salto a Europa y esa etapa le sirvió para prepararse.

“Son lindos recuerdos, nosotros admiramos mucho desde Uruguay el fútbol argentino, y Boca ni que hablar, la caja de resonancia que tiene a nivel mundial, y para mí, además, que iba de Defensor Sporting, un equipo importante dentro de Uruguay pero que no es Nacional y Peñarol. Fue el cambio de jugar en un lado y en otro en cuanto a la presión y las cosas importantes que nos jugábamos. Y no fue fácil adaptarse a la vida en Buenos Aires, no era fácil el cambio y ni que hablar de un equipo a otro. Por suerte pude adaptarme bien, hacerme lugar en el equipo, que no era fácil. Boca venía de ser campeón de la Libertadores y pude jugar, pude jugar bastante e incluso jugar la final del mundo que no tuvimos la suerte de ganarla. Los recuerdos que tengo deportivamente son buenos, fuimos campeones”, arranca.

En ese guión que repite tiene claro también que no quiere mentir. Entonces, elige las palabras con cuidado porque no quiere títulos en portales que después lo incomoden. Pero no se hace el distraído. “Después si, no era fácil porque todos sabemos el Mundo Boca todo lo que mueve. Y en su momento todo lo que se hablaba también del vestuario, de Riquelme, de Palermo y todo eso. Me sirvió mucho para hacer también un poco de cáscara y seguir creciendo como jugador para luego dar el paso a Europa”.

-¿En qué te curtió Boca, te hizo cáscara como decís?
-Primero para la presión, esa con la que se juega en Boca, para ir a otro lugar a jugar, sobre todo Europa. Además de jugar en la selección, venía de un pasado jugando en Boca, te da un renombre y un prestigio, ni que hablar, después que te curte también para poder manejar ciertas presiones que siempre hay en el fútbol, un montón de cosas. Siento que fue un pasaje importante dentro de lo que fue mi carrera. Era mi primera salida de Uruguay, de mi club que era Defensor Sporting y me costó mucho. Después, por suerte pudo venir una carrera por delante larga, pero siento que esos cimientos que fui haciendo, el escalón que subí en Boca fue algo importante.

-¿Qué fue lo más sorpresivo?
-Yo no venía acostumbrado a que haya periodistas en las prácticas, que se esté buscando la primicia, lo positivo y lo negativo de cualquier cosa para hablarlo después, 24 horas hablando de un cambio de palabras que hay entre un jugador y otro o con el técnico o lo que fuera. Al periodismo, yo lo entiendo, tiene que ver de qué se habla, el partido a veces queda lejos y hay que buscar otros temas para hablar. Fue algo duro acostumbrarse, pero es parte de la presión que se vive en el fútbol y más en un cuadro tan importante como Boca, en un equipo de esa magnitud. Me sirvió mucho de experiencia, fue positiva porque pudimos ser campeones. También hubo momentos en que las cosas no salieron y uno va aprendiendo en el fútbol de todos los momentos. Me lesioné, tuve la desgracia de lesionarme y de estar algunos meses fuera. Y también se sufrió. De lo bueno y de lo malo se aprende. Lo recuerdo con mucho cariño porque jugar en la Bombonera es algo que te queda para siempre y ni que hablar la final del mundo. Y jugar con grandísimos jugadores como me tocó, tanto Román (Riquelme), como Rodrigo Palacio, Martín Palermo, Battaglia, jugadores de gran nivel que también me ayudaron mucho en el crecimiento como jugador.

Alvaro González, Palermo e Ibarra celebran una victoria por el Mundial de Clubes en Tokio. Getty Images

Alvaro González, Palermo e Ibarra celebran una victoria por el Mundial de Clubes en Tokio. Getty Images

-¿Y cómo era ese vestuario?
-Uno trata de no expresarse mucho cuando habla porque también he hecho notas hablando de un montón de cosas lindas y de repente se levanta el título de la nada. No, cómodo no era, pero se llevaba el día a día y nunca en el fútbol te llevas bien con todos tus compañeros. En ese momento pasaba justo se daba
con dos jugadores muy importantes del plantel.
En un momento se superó… Yo soy de los que piensa que en los planteles cuando hay buena convivencia, no digo ser amigo, pero que haya buena convivencia y una unión, me parece que siempre tenés un plus para ir a pelear las batallas. Entonces, si bien logramos títulos, siempre la sensación de que de repente se podía haber dado un poquito más si el ambiente era otro, te queda.

-¿Miguel Russo qué lugar ocupaba en ese conflicto?
Russo es un técnico, al menos lo que yo noté cuando lo tuve, que una de las grandes virtudes era manejar manejar el grupo humano, la gestión de un grupo humano y sobre todo de los egos que puede haber un equipo grande como Boca. Esa era una de sus virtudes. Hasta ahí es lo que se puede hablar de ese momento, de ese vestuario. Lo que me dejó fue un estado positivo haber jugado en Boca y las experiencias fueron todas a la larga positivas para hacerme mejor como jugador y también como persona.

Hoy aprovecha esa cáscara lograda cuando le toca acompañar a la selección uruguaya, no desde un rol dirigencial sino como alguien de experiencia frente al próximo Mundial, en el que Uruguay se enfrentará a Arabia Saudita, España y Cabo Verde. Aún no decidió si estará en Estados Unidos, mientras espera un lugar para volver a trabajar.

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