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Convalidó la Mano de Dios, se juntó con Maradona y subastó la pelota del partido con Inglaterra en dos millones de dólares

Alí Bin Nasser fue el árbitro del partido de los dos goles históricos de Maradona en el 86. La polémica, el balón que se llevó y el encuentro con Diego.

Convalidó la Mano de Dios, se juntó con Maradona y subastó la pelota del partido con Inglaterra en dos millones de dólares
© ArchivoConvalidó la Mano de Dios, se juntó con Maradona y subastó la pelota del partido con Inglaterra en dos millones de dólares

Se convirtió en el primer árbitro de Túnez en un Mundial. Pero después del 22 de junio de 1986, además se transformó en el protagonista de la jugada más polémica de la historia: la Mano de Dios de Maradona y el 1-0 ante Inglaterra. Ali Bin Nasser (también llamado Ali Bennaceur) no llevaba cámaras como las que tienen los jueces en 2026, ni tampoco había VAR, ni siquiera intercomunicador: sólo contaba con sus ojos y con los de sus líneas para observar todo lo que pasaba en ese gigante que era el Azteca.

Bin Nasser, de costado, entre Maradona y Shilton. Foto archivo.

Bin Nasser, de costado, entre Maradona y Shilton. Foto archivo.

Pasaron 40 años de aquel gol y Bin Nasser habló muchas veces de aquel gol: “Yo no vi la mano, pero tenía dudas”, dijo. Iban 51 minutos del partido, cuando el defensor inglés Steve Hodge falló un pase hacia atrás y la pelota salió bombeada cerca del punto del penal. Maradona saltó junto con Peter Shilton, de espaldas al árbitro principal y girados de cara hacia el línea búlgaro Bogdan Dochev (que no era línea realmente sino árbitro ya que no había especialización en ese tiempo), del otro lado.

Diego saltó con el puño izquierdo en alto, impactó la pelota y corrió para celebrar el gol. Dochev corrió hacia el medio con la bandera baja y Bin Nasser decretó el gol como válido. La duda estaba instalada pero en aquel momento era difícil confirmarlo: por la teve parecía un cabezazo certero y recién cuando se vieron las fotos (que lejos estaban de ser digitales para verlas en el momento) se pudo observar lo que realmente había ocurrido.

“La bola me cayó en mi pierna hábil, la zurda y la tomé bien de lleno. En esa época se podía pasar el balón al arquero así que pensé ‘es pelota de Shilton’…pero cuando lo vi a Maradona en el área pensé ¿por qué está ahí? No debería haber nadie cerca de Shilton ¡Mierda, fue mi error! No vi su mano en ese momento, pero sabía que algo no estaba bien por la trayectoria de la bola hacia la red“, contó Hodge en una entrevista con La Nación.

“Lo que hizo estuvo mal, tuvo suerte y no lo descubrieron. Yo estaba a cinco metros y no me di cuenta. El 1 a 0 fue crucial, sin ese gol quizá no habría tenido confianza para la jugada brillante”, agregó el volante inglés.

Los ingleses protestaron pero en aquel entonces no había nada más allá de la palabra del árbitro. Cuatro minutos después llegó el Gol del Siglo, la corrida majestuosa de Diego de la que Nasser también se hace eco: “Salió del mediocampo y yo lo seguía de cerca. Cuando arbitras a alguien como Maradona, no puedes perderlo de vista. Intentaron derribarlo en tres ocasiones, pero su afán de victoria lo impulsaba a seguir adelante. Cada vez gritaba ‘ventaja’ hasta que llegaba al área”.

Es que si el juez hubiese cobrado falta para frenar la jugada, aquel inolvidable gol no hubiese ocurrido. De hecho, aquella amarilla que le mostró a Fenwick hizo que en la jugada del 2-0 no salga a buscarlo con vehemencia para frenarlo.

“Me siento orgulloso y honrado, como persona y como árbitro, por haber contribuido a ese logro histórico. Si hubiera pitado falta en cualquiera de los tres primeros contactos, no habríamos presenciado algo tan magnífico. Esa ventaja que concedí es uno de mis mayores logros“, le dijo a la BBC sobre su participación secundaria en aquella definición.

Maradona y la pelota que subastó Bin Nasser. Foto Getty Images.

Maradona y la pelota que subastó Bin Nasser. Foto Getty Images.

“Estaba observando desde fuera del área, preguntándome cómo este jugador se deshizo de tres defensores y corrió casi 50 metros. Pensé: ‘Ahora los defensores intentarán derribarlo’. Me lo esperaba y estaba preparado para pitar penal. Para mi sorpresa, regateó a otro defensor y al portero para marcar lo que se convertiría en el Gol del Siglo”.

Tras el partido, le dieron la pelota a Bin Nasser tal como lo había indicado la FIFA, quien volvió a su país. La fama llegó mucho después en medio de una polémica que cumple 40 años.

“Justo antes del Mundial, la FIFA fue muy, muy clara con las instrucciones; si no tienes una visión clara de lo que sucedió, tendrás que tener en cuenta la opinión de tu compañero o del juez de línea sobre el gol”, explicó muchos años después.

“Maradona recibió el balón de un jugador inglés, así que no estamos hablando de fuera de juego. Estamos hablando de si marcó con la mano o con la cabeza. Mi instinto me decía que siguiera las instrucciones de la FIFA. Miré a mi compañero y él tenía mejor visión que yo. Fui al centro del campo, corriendo hacia atrás, mirando a mi compañero para asegurarme de que no hubiera mano. Tenía dudas, pero no lo vi venir. Era mi compañero quien debía tomar esa decisión. Cuando me lo encontré en el centro del campo, no tuve más remedio que decir que era gol”, cerró.

Los dos árbitros se pasaron la pelota durante años. Dochev habló de aquella jugada en aquel entonces: “La FIFA no permitía que los asistentes discutieran las decisiones con el árbitro”. Su viuda le dijo a The Sun que aquel gol arruinó la vida de su marido y que nunca perdonaron no a Diego ni al árbitro tunecino. Bin Nasser contó en 2022 que se escribían cada fin de año: “Siempre nos escribíamos para año nuevo y me decía: ‘No hubo mano, fue Shilton’. A los dos años me escribió: ‘Querido Alí, te pido disculpas. Fue la mano de Diego’“, dijo en Clarín.

¿Qué dijo Diego? Su lenguaje corporal es clarísimo (el relator Víctor Hugo Morales, quien estaba en cancha y dijo al aire que el gol había sido con la mano, notó el mismo gesto): apenas la pelota arranca hacia la red, Maradona se detiene una fracción de segundo a mirar a los jueces. Al ver correr al línea, nace el festejo.

“Cuando vi yo que la pelota iba para arriba, para arriba, para arriba… digo no la alcanzo nunca: ‘¡por favor bajá, bajá por favor!’. Ahí se me ocurrió una idea, meter la mano y meter la cabeza. Y claro, cuando yo caigo, Shilton no entendía adónde estaba la pelota y yo miro así, y la pelota está en la red. Y empiezo a gritar, ‘¡gol, gol!’“, contó el 10.

“El boludo de Checho (Batista) me dice: ‘Pero lo hiciste con la mano’. ‘¡Callate la boca boludo y abrazame, callate la boca y abrazame!’. Y ahí me empezaron a abrazar todos. Valdano me dice: ‘No me digas que fue con la mano, a mí me tenés que decir’. Y digo, ‘después te cuento Valdano, ¡dejate de hinchar las pelotas!’”.

Fue el mismo Diego el que bautizó la jugada: “Fue un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios”. Allí nació el nombre que 40 años después permanece.

El encuentro

Maradona y Bin Nasser. Foto Diego Maradona Oficial.

Maradona y Bin Nasser. Foto Diego Maradona Oficial.

Maradona viajó a Túnez para filmar una publicidad, pero no perdió la chance de visitar a Bin Nasser y regalarle una camiseta firmada con dedicatoria: “A mi eterno amigo Ali”. “Cuando nos volvimos a ver, Maradona admitió que fue también gracias a mí que metió ese gol, porque le di la ley de la ventaja en tres ocasiones”, dijo sobre aquella jugada en la que no pitó falta pese a los intentos ingleses de frenarlo.

“Fue un gol de barrio, extraordinario. Normalmente los árbitros nos tenemos que anticipar, pero aquella fue la primera vez que un jugador se me adelantó en el tiempo”.

Tras el partido, contó que el enojo del equipo perdedor era mucho más con el línea que con él. Y confesó: “Después del gol de Lineker, el partido se puso muy lindo y me hubiera gustado que Inglaterra empatara al final para seguir disfrutando de un encuentro único”.

La pelota, subastada

Aquel adidas Azteca quedó en manos del Bin Nasser por orden de la FIFA y él lo conservó durante 36 años. El balón de aquellos goles históricos estuvo guardado en su casa hasta que decidió subastarlo en 2022, antes del Mundial de Qatar. Un comprador anónimo invirtió 2.4 millones de dólares para obtener esa pelota de colección.

Aquel balón quedó en manos del árbitro y se subastó en 2022. Foto Archivo.

Aquel balón quedó en manos del árbitro y se subastó en 2022. Foto Archivo.

“Es parte de la historia del fútbol“, dijo el tunecino sobre aquella reliquia que llegó a manos de la casa de subastas Graham Budd Auctions en Londres. Fue muy criticado por aquella decisión, aunque el hombre que en ese momento (y que aún vive) tenía 78 y aseguró que quería dejarle un buen pasar a su familia desprendiéndose de un objeto tan polémico como codiciado por el mundo de los coleccionistas de memorabilia.

El nombre del comprador, al igual que quien meses antes compró la camiseta de Maradona que usó en ese partido (y que estaba en poder de Hodges, el único que cambió casaca con él y lo mantuvo en secreto) se mantiene en el más absoluto anonimato.

A 40 años de aquel partido, de los goles y de su fama como árbitro de aquel partido, Bin Nasser sigue siendo invitado a eventos reconocido como el testigo privilegiado de un partido que quedó en la historia para siempre.

Mirá la entrevista a Víctor Hugo Morales

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