Cambiaron los tiempos. Hoy me animo a decir que Boca quiere enfrentar a River en los playoffs, ya sea en los cuartos de final, en la semifinal o en la final, cuando toque. Y también me atrevo a decir que River no quiere enfrentarse con Boca en estas instancias.
A Boca los números le sonríen, los resultados y el juego también. Sin embargo, hay un pequeño asterisco: el equipo sufrió los primeros 15 minutos contra Defensa y Justicia. En ese tramo, le metieron un gol que fue bien anulado por el VAR por una cuestión milimétrica, y para mí no le dieron un penal escandaloso a Defensa tras una jugada de Braida.
Más allá de ese pasaje, Úbeda creo que por primera vez mete un cambio espectacular: el ingreso de Ascacíbar por un Ángel Romero que todavía no terminó de llegar a Boca. Cuando entraron los titulares, el equipo brilló. Hubo puntos altos en Zeballos y Aranda, además de los goles de Bareiro y Merentiel.
Esto terminó demostrando que, para el fútbol argentino, Boca tiene prácticamente dos equipos: un plantel suplente que ganaba 1 a 0, y un equipo titular que termina ganando, goleando y gustando 4 a 0.
Volviendo al morbo de la posibilidad de un Superclásico en los playoffs, hoy Boca está fuerte. Es más, es el gran candidato a ganar el Apertura y salir campeón. Obviamente, todo lo que no sea sumar una nueva estrella será considerado un fracaso, más allá de la clasificación en la Copa Libertadores.
En cambio, River está en duda. Se habla de los jugadores que se van y de los que llegan para intentar reforzar un plantel austero y no muy valioso que dejó Gallardo. Actualmente, hay problemas para el Chacho a la hora de clasificar y jugar los playoffs, y también para meter al equipo en la Copa Sudamericana.
Por eso, si hay un cruce en esta oportunidad, en este semestre del Apertura, Boca llega más fuerte. Es el candidato y, lo que es más importante, quiere jugar contra River. La historia cambió: hoy es River el que no quiere enfrentar a Boca en los playoffs, ni siquiera jugando en el Estadio Monumental.





