Hace un año y medio, Martín Demichelis se despidió como entrenador de River Plate en pleno Estadio Monumental. En aquel entonces, se organizó una decorosa salida recibiendo a Sarmiento de Junín, en un partido que el Millonario terminaría ganando por la mínima diferencia gracias a un golazo de tiro libre de Franco Mastantuono.
La decisión del alejamiento de Micho no fue del propio director técnico. Por el contrario, la tomó la comisión directiva en base a los malos resultados cosechados y al flojo rendimiento del equipo sobre el campo de juego. En ese contexto, para darle un entorno amigable a esta drástica determinación, se diseñó una suerte de “Fiesta de 15” con una alfombra roja de salida para el ex defensor.

Martín Demichelis, emocionado en su despedida de River. (Foto: Getty)
Poco después, Marcelo Gallardo, el entrenador más importante de la historia del club, tomó las riendas, generando una enorme revolución en Núñez y también una profunda ilusión de cara a la disputa de la fase de eliminación directa de una Copa Libertadores de América que se resolvería en el Monumental. Pero un duro tropiezo en semifinales empezó a torcer la historia.
Salvo por algunos pasajes de buenos resultados y de fútbol satisfactorio, el segundo ciclo del Muñeco se caracterizó por las irregularidades, por el derroche de dinero y por la imposibilidad de encontrar una idea de juego. De hecho, Gallardo no pudo conseguir ningún título durante su estadía de un año y medio en la institución de sus amores.
Así las cosas, este domingo, en Liniers, se dio el golpe de gracia. River diagramó otro papelón futbolístico frente a un Vélez que lo superó notablemente y que expuso el desconcierto colectivo de un equipo sin rumbo. Allí, Gallardo sintió que no había forma de enderezar el rumbo, de poder revertir la situación y de sacar el equipo adelante.
El todavía DT de River suspendió la conferencia de prensa y comenzó a generar un desconcierto en torno a su futuro. Se propuso tomarse algunas horas para reflexionar y para tratar de tomar la mejor decisión. Ya durante esta jornada de lunes, dirigió el entrenamiento y luego mantuvo reuniones con Stefano Di Carlo, Enzo Francescoli y jugadores.

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Luego de dicha secuencia, Gallardo filmó un video anunciando un paso al costado. Un video que fue compartido por las redes sociales oficiales de River y en el que se avisó que el Muñeco estará presente el próximo jueves, en el Monumental, contra Banfield. Sí, otra suerte de “Fiesta de 15”, tal como sucedió con Demichelis.
Podrá sonar brusco, pero estamos en presencia de un nuevo papelón. De otra puesta en escena para decorar, maquillar y suavizar un momento crítico y una salida que no está caracterizada por los laureles y la alegría, sino más bien por los pésimos resultados, las diferencias entre los protagonistas y un barco a la deriva pensando a futuro.
El próximo jueves, los hinchas colmarán el estadio para despedir a Gallardo. Y está bien que se le ofrezca el cariño que se ha ganado durante años, gracias a conquistas históricas que no se borrarán bajo ningún concepto. Pero no dejamos de estar en vísperas de un auténtico circo que tiene como único objetivo tapar el sol con un dedo.
La realidad indica que, pese a desembolsar grandes cantidades de dinero y a trazarse objetivos ambiciosos, River transita un presente durísimo. No clasificó a la Copa Libertadores, está fuera de zona de clasificación a la próxima instancia del Torneo Apertura, acumula una horrenda estadística de partidos perdidos sobre cotejos disputados y no sabe a qué juega.
En definitiva, no sirve de nada que se use un partido oficial, en el que River necesita volver a sumar puntos realmente necesarios para el futuro, para decorar un ciclo que ya está terminado y que no tiene ninguna perspectiva en el corto y mediano plazo dentro del Millonario. Un disparate que refleja, a las claras, el caos que se apoderó del club.
Los números de Gallardo en su segundo ciclo en River
Después de los 14 títulos que consiguió entre 2014 y 2022, el Muñeco regresó a Núñez en agosto de 2024 para reemplazar a Martín Demichelis, quien justamente había sido su sucesor. Desde entonces, dirigió en 84 partidos, con 35 victorias, 32 empates y 17 derrotas, de las cuales 13 fueron en los últimos 20 encuentros disputados.
Esta segunda etapa finaliza sin vueltas olímpicas tras haber disputado dos veces la Libertadores, el Mundial de Clubes, tres torneos locales y una Copa Argentina (sin contar los de este año). Además, perdió la final de la Supercopa Argentina frente a Talleres, que disputó gracias al campeonato que había conseguido River con Demichelis.
Y otra de las grandes deudas que dejó Gallardo en esta oportunidad fue no haber podido clasificar a la próxima edición de la Copa Libertadores, ya que el desafío para el nuevo entrenador será disputar la Copa Sudamericana 2026.







