El VAR le resolvió los problemas al River del Chacho Coudet en Río Cuarto, donde terminó ganándole 2-0 a Estudiantes con goles de Gonzalo Montiel de penal y Maximiliano Salas.
No comparto la decisión de Nazareno Arasa. Yo creo que Martínez Quarta le dio un paso a Tomás González, no fue un desvío, un mal rechazo, un mal cálculo sabiendo que el futbolista de Estudiantes venía por ahí. Creo que era gol legítimo, gol válido para el equipo cordobés.
Después, otra interpretación del VAR, esta vez justa, es la del penal tonto, infantil, ingenuo sobre Driussi en la línea de fondo. Lo pisan, es penal y Montiel lo transforma en gol.
Gracias a las decisiones del VAR, River se pone en ventaja y saca adelante un partido en donde no estaba jugando bien y no le salía nada, ni la titularidad de Freitas ni después el ingreso de Juanfer Quintero.
River no estaba jugando bien, pero Chacho no tiene prejuicios. Tuvo que poner cinco defensores para aguantar el 1-0 y lo hizo.
Pero la mejor noticia es el gol de Maxi Salas y ahora River sueña con recuperar al delantero que llegó desde Racing. Sí, un futbolista por el que pagó 12 millones de dólares.
Estamos en la puerta de la Copa Sudamericana y a tres fechas del Superclásico. Ahí recién sabremos de qué madera está hecho el River de Coudet.






