El comunicado de la UEFA, con el que primereó a Conmebol para confirmar la cancelación de la Finalissima, dejó una cuestión clave totalmente inconclusa para entender la postura, sobre todo, del lado de la Real Federación Española de Fútbol: ¿por qué jugar contra Argentina en una sede neutral el 31 de marzo era ”inviable”?
La respuesta tampoco fue clara en las conversaciones que mantuvieron en los últimos días antes de tomar la decisión que apagó el duelo entre la Albiceleste y la Roja. Sin embargo, conforme fueron pasando las horas, se conoció el detalle puntual por el que desde el Viejo Continente se negaron a jugar sobre el cierre de la fecha FIFA, algo que se podría haber hecho tranquilamente.
Tiene que ver exclusivamente con el calendario de LaLiga y con el compromiso que tiene Luis De La Fuente, principalmente, con el Atlético de Madrid y con el Barcelona para devolver a los futbolistas ese mismo martes (31/3), puesto que colchoneros y culés se enfrentarán el sábado 4 de abril en el Estadio Metropolitano por la jornada 29 del campeonato vernáculo.
Es decir, UEFA, que sí vio como una buena idea mover la Finalissima al 30 de marzo, pretendía que AFA y Conmebol tuvieran en cuenta que el 4 de abril se juega un partido clave para el campeonato español. Y ahí se entiende que no lo hayan especificado porque era absolutamente inaceptable. ¿Qué hubiera sucedido si desde Argentina planteaban jugar lo más separado posible del Racing – Independiente que, por ejemplo, también se juega en el primer fin de semana post partidos de selecciones?
El motivo de la AFA para jugar la Finalissima el 31
Los partidos amistosos cayeron al mismo tiempo que se supo que era imposible jugar en Doha. España tenía pautado medirse a Egipto el lunes 30 y Argentina a Qatar el martes 31. Por eso, todas las partes entendieron que correr la fecha era un factor que, ante la complicación para encontrar una sede neutral, iba a dar algo más de margen, no solo para la organización del evento, sino también para los ensayos de ambos planteles.
Además, trasladar la Finalissima hasta el último día posible (31/3) le daba la oportunidad tanto a Lionel Scaloni como a Luis De La Fuente de ganar un entrenamiento más a lo que se prevía inicialmente. Porque con el partido el 30 (que fue lo que propuso UEFA y RFEF), el 31 cada uno de los jugadores retorna a su destino. Un planteo lógico que fue desestimado enseguida por la parte europea.

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