Hace años que el tenis italiano es un referencia a nivel mundial. Entre los hombres se destacan Jannik Sinner, Lorenzo Musetti y Flavio Cobolli, mientras que en las mujeres hacen lo propio Jasmine Paolini o Sara Errani, por poner solamente unos ejemplos, pero hace unos años hubo una jugadora que dejó su huella marcada a fuego: Mara Santangelo.
Santangelo nació en Latina, Lazio, el 28 de junio de 1981 y desde chica mostró condiciones para el tenis. Se perfeccionó, se destacó en sus categorías y cuando estaba por convertirse en profesional la tragedia golpeó la puerta. Con apenas 16 años, Mara perdió a su madre Patrizia, quien falleció en un accidente automovilístico. Años más tarde, la propia tenista reconoció que ella estuvo a punto de subirse a ese auto.
Sus inicios en el profesionalismo
En 1998, apenas un año después del fallecimiento de su madre, Mara Santangelo se inició como profesional, pero en los primeros años no tuvo grandes resultados. Combinó su carrera en individuales y la de dobles, donde tuvo mejores resultados. Sin ir más lejos no conquistó títulos hasta el año 2004, cuando ganó en Hasselt en pareja con Jennifer Russell.

Mara Santangelo en 2004. (Foto: Getty).
Un 2007 soñado con Roland Garros como frutilla del postre
Algo se desbloqueó para Mara Santangelo en 2007. En ese año conquistó su único título en individuales, que lo ganó en Bangalore, India, pero además fue campeona de todo en dobles: ganó en Pattaya City, Amelia Island, Roma, Roland Garros y New Heaven. El título en París fue junto a Alicia Molik y en la final superaron a Katarina Srebotnik y Ai Sugiyama.

Alicia Molik y Mara Santangelo tras ganar Roland Garros 2007. (Foto: Getty).
Un viaje que lo cambió todo
Luego de un gran 2007, en 2008 no hubo títulos para Mara Santangelo, pero si en 2009: conquistó tres y todos en compañía de la francesa Nathalie Dechy, pero a sus 30 años hubo un cambio radical para la tenista italiana y todo fue gracias a un viaje espiritual.
En 2010, Mara Santangelo viajó a Medjugorje, Bosnia. Allí se encontró con Dios, pudo sanar la pérdida de su madre. Inclusive, ella misma se lo contó a la revista italiana Credere: “A través de María, nuestra verdadera Madre, me encontré a mí misma y a Dios. Hasta ese momento, mi fe era muy tibia y cómoda, como le sucede a muchas personas. Sin embargo, en Medjugorje, el 2 de noviembre de 2010, el día de los fieles difuntos, renací”.

Mara Santangelo en 2009. (Foto: Getty).
Además, agregó: “Antes de la aparición de Nuestra Señora a la vidente participé en una larga noche de oración y luego tuve fuertes signos de la presencia de Dios. En esa colina hubo un punto de inflexión. Antes no miraba al prójimo ni al amor. En las siguientes semanas cogí fuerzas y comencé a asistir a un grupo católico. Al principio fue difícil, también porque mis amigos no lo entendían“.
Retiro y su vida después del tenis
Luego de ese viaje crucial para su vida, Mara Santangelo dejó el tenis en 2011, a sus 30 años: “Al mismo tiempo dejé el tenis renunciando al dinero y a los éxitos que podría haber obtenido durante varios años más. Bajé del pedestal y de la gloria que me dio el deporte. Se encendió una luz que me permitió entender que era hora de colgar la raqueta”.
Santangelo es considerada una de las mejores tenistas femeninas de todos los tiempos. En el ranking individual llegó a ser la número 27 del mundo, mientras que en de dobles fue número 5. La vida fue dura con ella ya que a los 16 años tuvo que sobrellevar la pérdida repentina de su madre, pero con el tiempo logró sanarlo y encontró en la fe su motor.
Aunque su fe no la alejó del deporte en absoluto. Una vez que se retiró, Mara Santangelo fue capitana del equipo de Fed Cup, también se desempeña como entrenadora particular de tenis y organiza eventos deportivos hasta los días que corren.






