Es muy jodido meterse con los sueños de la gente. Uno lucha por ellos, pero hasta cierto punto. Por diferentes motivos, y hay miles de casos, esas aspiraciones se desvanecen. Y ahí es cuando se debe barajar y dar de nuevo para poder encontrar otro refugio que no sea el fútbol.
Naturalmente, cuando los futbolistas dejan la actividad, siguen metidos dentro de un vestuario. Pero no de la misma manera en que estaban acostumbrados. Lo hacen desde el rol de entrenador, como directores deportivos o a partir de la gestión, aunque en este último caso ya no ingresan asiduamente hacia el sector donde se cocina lo táctico. Pero en el caso de Juan Ignacio Antonio, que llegó a las inferiores de la Comisión de Actividades Infantiles, de Comodoro Rivadavia, y luego dio el salto a River, se metió de lleno en la música. Y allí se quedó.
Oriundo de la ciudad de Trelew, y rápido como una gacela, Antonio logró una prueba en la que estaba una persona muy ligada a las juveniles, que también pasó por la Selección Argentina: nada más ni nada menos que Hugo Tocalli. En 1994, el entrenador estaba en Vélez y recibió el llamado de José Néstor Pékerman, quien le pidió que se sumara a su cuerpo técnico. Aceptó la propuesta y juntos consiguieron las ediciones de 1995, 1997 y 2001 del Mundial Sub-20. Allí, su nombre se agigantó.
“Todo se dio de manera natural, arranqué con el fútbol desde muy pibe, como cualquier argentino, jugando en las canchas en donde podías, en la plaza en donde pintaba, y bueno, en un momento parecía algo muy lejano esto de dedicarme, pero fueron a ver justamente Tocalli y Miguel Ángel Tojo, algunos jugadores al sur, y bueno, en ese pelotón de jugadores estaba yo ahí, inspirado un día, y bueno, se me abrió la puerta para empezar como a dar mis primeros pasitos en el profesionalismo”, recuerda en una entrevista exclusiva con BOLAVIP el ahora líder, cantante y compositor de Francia 98, la banda de rock y pop formada en 2020.

Juan Ignacio Antonio, ex futbolista de River y actual cantante de Francia 98. (Foto: BOLAVIP)
Antonio recuerda con mucho cariño aquella época en la que comenzó a dar sus primeros pasos: “Tenía como esa cosa del sur, de lo que es vivir con otras condiciones de vida, otro tipo de gente, y bueno, y otro tipo de presión también, que por ahí para mí era un juego todavía todo. Más allá de que River me había hecho firmar mi primer contrato, para mí seguía siendo un juego todavía la cuestión”. Su debut llegó de la mano de Daniel Passarella, en 2006, luego de que sus buenas actuaciones en Reserva y un golazo en la práctica, donde le tocó jugar en lugar del Burrito Ortega, hicieran que el Káiser se deslumbrara por él.
“Tardé un poquito en darme cuenta y bueno, tal vez así que jugué poquitos partidos en River”, manifiesta a modo de reproche por haber desperdiciado su talento dentro de una cancha. Incluso, sostiene que se dio cuenta que el fútbol dejaba de ser un juego y pasaba a ser un trabajo “cuando se me estaba terminando el contrato de River”. Y agrega: “Me acuerdo que era muy pibe. Obviamente, uno juega por amor y dejas todo, pero siempre tenés que dar un poquito más. Y cuando vi que River no me iba a renovar, porque yo tampoco estaba quizá a la altura o lo que fuera, en ese momento dije, che, acá me voy a tener que ponerse otra cosa y ahí es donde creo que empecé a entender el profesionalismo para poder ganarme la vida”.
La madurez, el paso de los años y el haber sufrido ese gran golpe en el Millonario, ayudaron al ex delantero a poder tomarse la carrera de otra manera. Así fue que cambió su metodología y en el Viejo Continente, donde jugó en clubes como Ascoli, Sampdoria, Brescia y Parma, entre otros elencos italianos. “Cuando tuve la suerte de llegar a Europa, empecé a darle bola a algunas cosas que de pibe no le daba”, indicó. Y ante la consulta de BOLAVIP respecto a ‘esas cosas’, añadió: “Primero, no creer que te las sabes todas, lo que nos pasa a todos cuando somos pibes, cuidarme un poquito más con esto de la noche, de no salir tanto o de no quedarme hasta cualquier hora. Las comidas sobre todo, y fundamental el entrenamiento. A mí siempre me costó mucho entrenar todo lo que era la parte física y me gustaba más jugar”. Y reconoció que “es difícil, por ahí, en una temporada, en un equipo de mucho nivel, lograr esa constancia”.
La bancarrota de Parma fue clave para el nacimiento de Francia 98
Juan Ignacio Antonio se confiesa un fanático de la música, sobre todo del rock, y en varios pasajes de la entrevista exclusiva con BOLAVIP sostuvo que siempre intentó hacer canciones, pero que el tiempo lo ocupaba en el fútbol. Por ende, se le hacía muy difícil. Pero el cantante de la banda que se presentará el viernes 24 de abril en Makena Cantina Club (Fitz Roy 1519, Ciudad Autónoma de Buenos Aires) dejó en claro que “se alinearon los planetas”. Y sostiene que tras la bancarrota de Parma “necesitaba buscar algo para sanarme”.
Entre 2015 y 2016, el oriundo de Trelew llegó a la región de Emilia-Romaña para defender la camiseta del Gli Emiliani. Sin embargo, no se esperaba encontrar una situación tan compleja: “Fue muy bravo porque yo estaba en la Sampdoria y en un momento me quedaban dos años para terminar el contrato de Serie A y ellos hacen una venta a título definitivo con el Parma. Entonces, cuando llego ahí, por un tema de una mala praxis que un poco tuve en ese momento con mi representante y con toda una situación incómoda que viví, caigo en el Parma pensando que era lo mismo y no, era un club que estaba a punto de quebrar”, recuerda.

Juan Ignacio Antonio enfrentando a Vélez con la camiseta de River. (Foto: Instagram inaki_elflaco)
“Iba viendo en los diarios que iba a pasar eso y me iba angustiando y después terminó cayendo como ese mar de desilusión y obviamente generó en mí una incomodidad muy grande porque uno, más allá de si gana poco o no, o si uno tiene un trabajo o no, cuando vos se te cambian los planes, cuesta procesarlo en cualquier aspecto de la vida”, relató. “Y a mí me costó mucho procesarlo porque esa cuestión delimitaba un poco mi futuro en todo sentido. Así que perdí mucha guita, gané otro poco también, pero bueno es complicado el proceso para un pibe afrontar una quiebra de un club, solo y en otro país”, añadió.
-¿Cómo es transitar el día a día esperando cobrar y que se solucione o que llegue el día de la bancarrota?
-Yo veía que no cobraba, es como cualquier laburante que pasan los meses y no cobra, no cobra y bueno, acá hay algo que no está bien, como nos pasó el otro día, hace como dos meses reclamamos unos vuelos de Fly Bondi para que nos devuelvan la guita y todavía no los cobramos y no sabés por qué, si te corresponde. Y lo mismo me pasó ahí, en esa situación de mucha incomodidad, porque no era un mes o dos, eran ya cuatro o cinco meses y ahí en un momento dije no, esto no lo voy a cobrar más, indudablemente. Así que bueno, cuando pasó lo que pasó, me vine a Argentina, bastante a capa caída, pero bueno, por suerte con mi familia, que la familia y las personas que están cerca de uno son las que en los momentos malos te vienen a levantar, pero desde la parte práctica, desde el llamado, si no desde la mano: ‘Levantate de la cama, vamos a hacer esto’. Así que bueno, muy agradecido por mi familia.

Francia 98 previo al ensayo. (Foto: BOLAVIP)
-¿Ahí fue que incursionaste en la música o ya la venías trayendo desde un tiempo atrás?
–La música fue como una especie de sanación para mí, porque yo siempre me había querido dedicar a la música, no encontraba el momento y se alinearon las planetas como para decir bueno, este es el momento en el cual tengo que buscar algo para sanarme. Siempre que entramos así en una situación media amarga de la vida, me parece que nos queremos aferrar a algo como para salir de una situación, por suerte no fueron otras cosas y fue la música, que en definitiva tiene algo muy lindo que te mantiene presente, que es muy difícil, es como cuando corres, que no podés estar pensando en muchas cosas porque no te da el aire. Acá lo mismo, la música cuando te ponés, te requiere mucha concentración, como una matemática artística, por así decirlo. Así que me vino al pelo, porque yo que pensaba muchas boludeces cuando estaba mal, en el momento que me puse a tocar la guitarra, se me alejaron varios fantasmas.
-¿Cuándo fue el momento que dijiste voy a formar Francia 98?
-Después de muchos fracasos con la música, porque a esto le vengo dedicando más de 10 años, que me retiré y que arranqué, en un momento dije tengo que buscar algo que me represente un poco más y ahí es donde dije podría andar bien esto de armar una banda como Argentina, con su ironía que se llama Francia 98, pero es una banda que en un punto le apuntó al rock nacional derecho, que era la música que a mí me gustaba y que también veía y veo, lo charlamos con los pibes, que no tenés hoy en día muchas bandas actuales que hagan el rock nacional, o sean bandas cancioneras, a nosotros nos gusta mucho Spinetta, Charly, Calamaro, Los Rodríguez, Fito (Páez), y hoy en día por ahí en la escena musical creo que se ve al rock más como, o se malinterpretó un poco la palabra, o mejor dicho no se malinterpretó pero hubo una bifurcada hacia lo que se piensa que es el rock nacional, que es subir la distorsión a la guitarra y darle, y el rock nacional tiene que ver me parece históricamente con lo que es la canción, defender la canción así que bueno, bien o mal, ese es nuestro camino.
-Mencionabas recién la ironía con Argentina y el nombre de la banda, ¿por qué decís que es una ironía?
-Porque se llama Francia 98, es el nombre de otro país, pero que en definitiva lo que para nosotros marca es una época, un mundial, o algo que nos lleva al recuerdo de lo que éramos en ese momento, en ese contexto desde ese lugar nada más.
-¿Y el contexto, el recuerdo lo trasladan en las canciones también?
-Sí, porque es como que lo llevas adentro, no nos damos cuenta, pero cuando empezamos a escribir o surgen melodías, vienen desde ese lugar, desde esa época. Obviamente que uno respeta a los colegas y a cualquier tipo de cuestión que tenga que ver con la escena actual porque eso ya no depende de uno, y también es porque el público lo banca. Pero bueno, nosotros tenemos nuestra propuesta que va un poco por ese lado, ese lado que, te digo más, y lo digo con orgullo, tiene que ver con el ADN del argentino también.

Juan Ignacio Antonio durante su paso por Ascoli. (Getty Images)
–¿Sentís que volviste a las inferiores del fútbol con el crecimiento que van teniendo con Francia 98?
-Y el teléfono no suena tanto como sonaba en el fútbol, es verdad, quizá este último tiempo empezó a sonar un poquito más, y eso hace que haya como un paralelismo con el volver a empezar, porque muchas veces para algunos medios musicales, para los demás cuesta un poquito más entrar, pero bueno, están pasando cosas lindas, así que no voy a negar que de a poco hay algunos productores que se interesan en la banda, y bueno, para ahí caemos en algún lugar lindo.
Además de la fecha en Makena Cantina Club, con Francia 98 tendrá la posibilidad de tocar en River. Si bien no será dentro del Monumental como ocurrió con la última visita de AC/DC al país, lo hará en Glorias, el restaurante que tiene la institución dentro de las inmediaciones del estadio. Y si bien ya regresó al club como hincha, ahora podrá experimentarlo desde otro lado. La fecha original de la presentación iba a ser el 25 de abril de 2026, un día después del show en el barrio porteño de Palermo, pero como el Millonario debe jugar en condición de local, postergaron la misma hasta nuevo aviso.
“Es como una casa para mí, porque me crié ahí, estuve en la pensión, la vi nacer. Hay lugares que todavía están como estaban en aquella época, otros mejoraron, así que bueno, muy agradecido con la gente de River que me abrió las puertas, y ahí estaremos para tocar un rato”, exclamó al respecto.
-¿Cómo fue volver a River con toda la magnitud que tiene hoy en día?
-Fuerte. Fue de a poco, porque obviamente todos los amores que en un momento terminan, por lo que sea de la vida, cuesta volver a enganchar. Pero empecé a frecuentar de a poquito el club, a varios amigos y entrenadores, ex entrenadores, que me decían, pegate una vuelta, venite un ratito, vení a la cancha… Y bueno, llevé a mi hijo a la cancha, conoció el club, le gustó. Y fue muy gracioso porque él cuando vio todo ese folclore y demás, me pidió volver, así que bueno, volvimos, y de a poquito como que se empezó a gestar en mí un recuerdo. Lo que pasa es que bueno, te agarran ganas de jugar, eso es difícil también porque vos estás viendo ahí que parecería que parás la pelota y querés jugar, pero eso ya pasó.
-Y si bien pasó, y vos recién lo mencionabas a tu hijo, teniendo las ganas de volver a jugar, te escuché decir que no te cree que jugaste en River.
-Es verdad, es verdad, le costó. Ahora ya creció, pero en esa declaración que fue hace un tiempito, él no me creía porque tampoco es que tuve un nivel, viste, estratosférico, es verdad que he jugado en Serie A, y es un montón, y lo valoro mucho, pero por ahí no hay muchos videos, o cuando entraba tampoco es que mojaba tanto. Entonces, claro, él no vio toda esa historia mía, así que al principio era como que, nada, yo nunca le hacía mucho alarde que había jugado al fútbol, porque él también juega y demás, uno naturalmente quiere dar espacio, viste, y no ponerse en protagonista, que es lo que nos pasa a todos cuando somos papás.
-¿Cómo ves el presente de River y cómo fue tu relación con Marcelo Gallardo?
-El Muñeco, siempre lo cuento, me pareció una persona sumamente divina. Yo lo tuve de compañero en la primera y también cuando estaba en Reserva, él venía y frecuentaba el vestuario y ofrecía una mano y era muy amoroso con los más pibes. Ese fue un lindo gesto porque los pibes a veces no les dan mucha bola y en poquito tiempo terminan siendo Lamine Yamal y todos estos locos que ya son muy protagonistas. Entonces, es lindo que los tengan en cuenta, y él tenía ese tipo de gestos. Como jugador, un crack total, le pegaba a una bestialidad. Y bueno, la verdad que fue muy lindo compartir todo ese momento con él.
-¿Qué te parece el arribo de Eduardo Coudet?
-No lo conozco, pero bueno, arrancó espectacular y los hinchas de River estamos felices. Creo que el carisma también que muestra parece ser una linda característica. Creo que en todos los técnicos que ha tenido el fútbol argentino, ganen o pierdan, siempre te queda algo del técnico carismático, que es algo que buscamos mucho acá en Argentina y no tanto en Europa. En Europa por ahí es mucho a veces el resultado, pero acá creo que al técnico carismático o jugador carismático se lo perdona y se lo banca.
-¿Cómo lo ves a River de acá a fin de año?
-Bueno, la belleza de River creo que está en cómo veo al club hoy en día. Que es como si fuera un cuerpo humano, que todos los órganos están funcionando bien. Esa es la sensación que me dio cuando fui al club de visitante, y creo que la dirigencia y demás, sin la necesidad de darme un espacio, porque yo ya no pertenezco a todo eso, me han tratado muy bien. Han tratado muy bien a mis amigos, a mi familia. Veo que el club está muy ordenado, es muy bonito. La gente que está trabajando hasta hace muy poco en todo lo que era el cuerpo técnico, son divinos. Me imagino que los que están ahora también. Y hay una idea, la verdad que, independientemente del resultado, creo que se están haciendo las cosas muy bien a nivel dirigencial. No es políticamente correcto decirlo, pero es algo que funciona. Cuando se está bien de arriba, el fútbol que es en definitiva como el espejo de lo que representa el trabajo de arriba, después se ve reflejado. Así que a esperar lo mejor y a ganar.









