Su historia con el fútbol fue de amor por la pelota, de nunca dejar de intentar, de esos que llegan al fútbol grande por la fuerza del talento. Aunque se retiró joven con apenas 31 años, su paso por la Primera quedó en la retina de muchos. Por sus goles, por su historia y también por su apodo particular, cosechado en sus pagos de Posadas, Misiones. Este miércoles, el fútbol despidió a Claudio Yerbatero González, quien falleció a los 49 años.

El Yerbatero en el club que fundó: el Tallerito. Foto El Tallerito de Villa María.

Retirado desde sus 31 años, dirigía El Tallerito, una escuela de baby fútbol y fútbol infantil de la Filial de Talleres en Villa María. Tras su alejamiento del fútbol, había trabajado como coordinador de Inferiores en varios clubes (entre ellos Huracán). En los últimos días sufrió una afección pulmonar y este miércoles se confirmó su fallecimiento. Talleres, Rosario Central e Independiente lo despidieron en redes sociales.

Del barrio a Primera

Empezó jugando en Bartolomé Mitre de su ciudad natal, pasó por Rosamonte de Apóstoles para luego llegar a Estudiantes de La Plata, convocado nada menos que por el fallecido Miguel Ángel Russo, quien lo había llevado al Pincha por recomendación de otro entrenador. En una entrevista contó su “casi debut” nada menos que ante el Boca de Maradona.

“Recuerdo que un chico (Nicolás Tagliani) estaba con gripe justo en el partido que teníamos que jugar en la cancha de Vélez con el Boca de Maradona, y Russo me hace concentrar como el jugador 17. Imaginate que en 15 días pasé de jugar en el Torneo del Interior a tener la posibilidad de debutar en Primera contra el Diego; esa noche de la concentración no pude dormir, pensé que estaba soñando. Finalmente Tagliani se recuperó y yo jugué en la Reserva, estuve a punto de ir al banco”, contó en El Territorio.

Sin embargo, no se le dio. Ni en Estudiantes ni en su siguiente club, Patronato. “Me fui a Patronato sin debutar en Primera, sentí que necesitaba más roce, y lo tuve a Gustavo Alfaro de técnico; después él me quiso llevar a Rafaela pero yo opté por Quilmes… Al final no salió y tuve que volverme a Rosamonte, que en ese momento se llamaba Yerbatero”.

De su paso por Patronato. Foto Archivo.

Claudio Pasó por el Argentino A, el Argentino B, el Torneo del Interior. Pero llegó a Primera recién a los 25 años. Y nada menos que en Independiente. “Gerardo ‘Vieja’ Reinoso era compañero en el Patrón y una vez me preguntó la edad, le digo 24, él no lo podía creer. De ahí la Vieja se contactó con Enzo Trossero y así llegué a Independiente. Reinoso entonces dejó el fútbol y se convirtió en mi representante. A los 20 días jugábamos de local en la última Copa Mercosur que hizo la Conmebol y fue mi debut. Fui al banco contra Flamengo y estaba llena la cancha. Apenas entré en el segundo tiempo y el arquero del Fla se resbaló, entonces agarró la pelota Diego Forlán y yo estaba solo, era pase cantado, pero Cachavacha definió desviado. Siempre me acuerdo y le digo que me cagó la carrera; era debut con gol”, contó entre risas en aquella entrevista, de las pocas que dio.

Un billete para ganar

En una de las anécdotas que más veces contó fue la de aquella vez que recibió dinero para ganarle a Boca, cuando el Xeneize peleaba el campeonato con River. “Estábamos entrenando y vino Luis Islas, nuestro arquero y capitán, a decirnos que habló con gente de River. Ellos nos ofrecían una cierta cantidad de plata por empatarle a Boca, a plata de hoy cerca de 1 millón de pesos. A nosotros nos debían tres meses de sueldo y entramos como locos. Me acuerdo que el relator Walter Nelson dijo: ‘Pero este equipo si juega así todos los partidos es campeón’, estábamos peleando por no descender y ganamos 3-1”.

“A los quince minutos ganábamos 3 a 0. Yo estoy de acuerdo siempre y cuando sea para adelante, lo que pasa es que en el fútbol se sabe todo, entonces ir para atrás no existe. Yo pongo las manos en el fuego por cualquier jugador que nadie va para atrás pero la incentivación para ganar un partido, para mí está bien”, contó en otra entrevista. “En el entretiempo ya estábamos haciendo fila para cobrar”, dijo entre risas.

Fue en el 2003, ante el mismísimo Boca de Bianchi que meses después ganó la Intercontinental. En ese partido, entre él y César La Paglia (el pase le pertenecía a Boca pero estaba a préstamo en Talleres) volvieron loco a un equipo alternativo. La historia cuenta (el mismo Yerbatero también) que cuando jugaron con River también hubo intención de incentivo. Fue un domingo a las 11 de la mañana: “Pero entró D’Alessandro en el segundo tiempo y nos pegó un baile…”.

Dice que fue el gol que más gritó: “Y por lo que significó, todavía la gente se acuerda, el que la ganamos a Boca en el Chateau. Fue en 2003, venía puntero y aparte porque toda mi familia es hincha de Boca y le ganamos y me querían matar”.

De explotar en Talleres y ser recordado por el público llegó a Rosario Central, otra vez de la mano de Miguel Russo, pero no tuvo el rendimiento que se esperaba, aunque tuvo más continuidad que en otros equipos. 31 partidos en total y 4 goles en el Canalla. “Llegué porque se fue Lucho Figueroa, pero la diferencia es que yo no era goleador, jugaba más por afuera. Pasaron cinco partidos, no podía convertir y se me fue la vista para un lado literal, me acuerdo que llegaron los médicos y dijeron que me tranquilice, que era por el estrés y dicho y hecho, se me fue al mes. El club rosarino había apostado mucho por mí y realmente no la pasé bien”, explicó.

Independiente lo despidió en las redes.

Llegó a cuartos de final de Libertadores, dice que no pudo con la presión: “Me costó un montón porque Rosario es una ciudad futbolera, hubo momentos en que se me negaba el gol y no podía salir ni a la esquina”.

Una mentira que salió a la luz

En Talleres tuvo a Luis Cubilla, pero la mala relación le dejó una anécdota para contar: “Con el técnico que me llevé mal fue con Luis Cubilla. Resulta que cuando llegó me quería hacer jugar de cuatro, nada que ver, empezamos mal. Entonces me hice el desgarrado, uno de los dos se tenía que ir y yo ya casi que estaba vendido a Central. Entonces me voy a la terminal, voy cruzando la calle y un taxista me dice: ‘Yerbatero, cómo te hiciste el lesionado’, y le digo: ‘Y qué querés con ese técnico’. Fue el peor error porque después de un entrenamiento me llaman desde la dirigencia. Resulta que el bisabuelo del taxista era fanático y socio vitalicio de Talleres e hizo un quilombo bárbaro. Salió en todos los diarios. Nos reunieron a los dos y me disculpé con Cubillas, todo quedó ahí”.

Sin embargo, lo recordó siempre como uno de esos DTs con los que nunca tuvo piel y, cuando le dirigencia tuvo que elegir, el Yerbatero se quedó y el entrenador tuvo que irse.

Enfrentando a River. Foto Archivo.

Su mejor momento

En Cobreloa fue su mejor etapa, dice él que ayudó el hecho de que le pagaban al día. Hizo 10 goles en 14 partidos, pero lo frenó una dura lesión: fractura de tibia y peroné en la derecha, su pierna hábil. Tenía 29 años y empezaba a escribir sus últimos capítulos con los botines puestos. Pasó por Talleres y por General Paz, y ahí decidió colgar los botines.

“Cuando volví a la T yo venía de siete meses de inactividad. Les fui sincero a los dirigentes, estaba roto, pero decían que les iba a servir a los chicos del vestuario, les iba a hacer bien (Buffarini y Pastore, por ejemplo), pero jugué un partido y dije basta… Lo mismo en General Paz. Un día me levanté, me miré al espejo y dije hasta acá. Fui sincero conmigo mismo, ya estaba pisando los 32 años”.

El adiós al Ñato

También apodado Ñato, este miércoles varios clubes le dedicaron una cariñosa despedida. Especialmente Talleres de Villa María, donde estaba trabajando. “González llegó a Villa María hace 17 años, acompañando también a su entonces mujer, que entraba a trabajar en Tribunales. Una vez instalado en la ciudad, el Yerbatero formó una escuelita de fútbol que representaba a Talleres de Córdoba, denominada El Tallerito, cuyas instalaciones como club luego se levantaron frente a la Ruta nacional 158 y las canchas que por entonces utilizaba AFUCO”.

“Desde ese lugar, su creación tomó forma y tuvo un crecimiento sostenido. Entonces El Tallerito no solo que entró en el Baby fútbol (en 2016), sino también en las infantiles y en cancha grande (el último año). Q.E.P.D YERBATERO”.

“Siempre les digo, los aconsejo que es para cumplir los sueños hay que hacer el sacrificio, ser humildes y no bajar los brazos”, dijo hace tiempo en El Once. Eso les enseñaba a sus alumnos, que seguro lo van a extrañar.