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River Plate

Deben irse: los 10 jugadores de River que cumplieron un ciclo tras la final perdida ante Belgrano

No venían respondiendo de la manera adecuada y muchos de ellos quedaron doblemente expuestos en la final de este domingo. Final de ciclo.

Los jugadores de River, envueltos en tristeza.
© GettyLos jugadores de River, envueltos en tristeza.

En River, la ilusión de volver a gritar campeón y sumar así un nuevo título se convirtió, en cuestión de minutos, en una auténtica pesadilla. En un abrir y cerrar de ojos, el Millonario pasó de colocarse arriba en el marcador contra Belgrano, en la final del Torneo Apertura, a padecer el empate y la posterior victoria de los de Ricardo Zielinski. Sí, de tocar el trofeo con las manos a verse envuelto en una caída con sabor a papelón.

Es que River no estuvo a la altura de su historia, de su grandeza y de la exigencia de una final de este calibre. Se quedó con las manos vacías ante un conjunto con mucho menor capital y que jamás había gritado campeón en toda su historia. Le sirvió la celebración en bandeja, con errores que llegaron desde el banco de los suplentes con un Eduardo Coudet sin reacción, pero también con nombres propios carentes de jerarquía.

Hoy, River tiene un plantel plagado de jugadores que, en otro contexto, no serían ni suplentes. Hoy, River está saliendo a la cancha con los que, en otra época no muy lejana, eran suplentes de los suplentes o se encontraban relegados y cedidos en otros equipos de menor talla. Y ahí también hay responsabilidades varias de todos los que subestimaron la situación. Una situación que generó una peligrosa acumulación de tiempo sin títulos y una ausencia en la actual Copa Libertadores de América.

Durante el segundo ciclo de Marcelo Gallardo como director técnico de River, el cual se extendió un año y medio, los de Núñez no ganaron absolutamente nada. Y, si bien el rumbo se enderezó levemente con la llegada de Coudet, el panorama siguió siendo deslucido. Se acumulan dos Superclásicos seguidos con derrota, ningún título y el equipo esperando a la última fecha de la fase de grupos para clasificarse a los octavos de final de la Copa Sudamericana.

La aparición de la escoba es sumamente necesaria. Haciéndonos a un costado de inoperancias varias de quienes toman las decisiones, la realidad indica que gran parte del plantel no puede seguir vistiendo una de las camisetas más pesadas del país, del continente y del planeta entero. Lisa y llanamente porque hay jugadores que están hechos para River, que tienen la calidad necesaria para jugar en River, y otros tantos que no. Y, de estos últimos, el Millonario tiene demasiados.

No es cuestión de paciencia, no pasa por los tiempos, no se explica con la necesidad de trabajo. No. River no tiene jerarquía. Por más que se espere, que se labure y que se redoble la apuesta con lo que hay, nada bueno puede hacerse presente en el horizonte. Y eso se explica de manera muy sencilla: con una nómina carente de cualidades para las ambiciones y las obligaciones naturales de River.

River perdió la final del Apertura. (Foto: Getty)

River perdió la final del Apertura. (Foto: Getty)

Los jugadores que cumplieron un ciclo en River

  • FABRICIO BUSTOS: Continúa edificando una estadía sumamente negativa y deslucida en River y eso quedó al descubierto, más que nunca, en la final contra Belgrano. Le pesó el partido e hizo todo lo posible para facilitarle al rival las herramientas necesarias para poder lastimar y quedarse con el título. Miedo, flaquezas en la marca y falta de criterio en ataque fueron sus características de cabecera esta tarde y casi siempre en el Millonario.
  • LAUTARO RIVERO: Confundió a muchos con un tramo inicial positivo en la Primera de River, algo que se fue esfumando de forma progresiva y contundente, quedando al descubierto sus severas limitaciones. Juega siempre al límite, comprometiendo a los compañeros y protagonizando fallas groseras con y sin pelota. Hoy fue un tembladeral y hasta cometió el penal del segundo gol de Belgrano.
  • PAULO DÍAZ: No vio acción en la final contra Belgrano, pero es un hecho completamente ineludible que no puede seguir formando parte del plantel de River. Ya contó con demasiadas oportunidades y el desgaste es irreversible. Ese nivel que hace mucho tiempo generó algo de confianza ya no existe y cada vez que tiene que aparecer en escena, se transforma en un dolor de cabeza para todos los hinchas Millonarios.
  • LUCAS MARTÍNEZ QUARTA: Confunde a muchos con entrega y con algunos goles. Sin embargo, su rol principal, que pasa por defender correctamente y ser un caudillo de la última línea, no se cumple. Se está transformando en una suerte de cara de la derrota, con desorden permanente, con duelos individuales perdidos constantemente y partido tras partido y con un abuso insólito de pelotazos largos y sin sentido.
  • GERMÁN PEZZELLA: Otro integrante de la defensa que hizo demasiado para merecer ser excluido. Volvió como campeón del mundo, ilusionando a todos y cada uno de los hinchas de River, pero expuso un nivel sencillamente bajísimo. Lento, poco confiable, con saldo netamente negativo en el uno contra uno y hasta con un adverso estado físico.
  • KEVIN CASTAÑO: Ridículamente, el jugador más caro de toda la historia de River. El Millonario supo desembolsar una auténtica fortuna por un volante que no le aportó absolutamente nada en ningún momento. No tiene marca, no cuenta con despliegue, no se impone con la presencia y tampoco ofrece asistencias, goles o al menos apariciones en el área rival.
  • GIULIANO GALOPPO: Es cierto que nunca tuvo una continuidad considerable como titular y que fue acumulando minutos aislados. Sin embargo, también es verídico que nunca pudo aprovechar sus oportunidades. Más allá de algunos rendimientos aceptables, falló de forma determinante en momentos clave.
  • JUAN CARLOS PORTILLO: Llegó de la mano de Gallardo con el objetivo de tapar baches en distintos sectores del campo de juego, pero demostró que no tiene las cualidades necesarias para hacerlo en River, en ninguno de los puestos necesarios. Más allá de la severa lesión que lo sigue marginando de la actividad, es otro de los nombres propios que no tiene jerarquía para continuar.
  • MAXIMILIANO SALAS: Otro de los jugadores por los que River tiró la casa por la ventana, generando una imponente inversión de dinero, pero que, más allá de un buen comienzo, no pudo devolver esa confianza con buenas actuaciones. Flojo estado físico, bajos rendimientos generales y una muy acotada constancia en sus aislados momentos positivos generaron un cóctel lapidario pensando en su futuro en el club.
  • KENDRY PÁEZ: Llegó a River con la misión de tener algo de rodaje y para crecer como futbolista, pero no está haciendo nada para lograr ese progreso. Por el contrario, desde su aparición en el Millonario y a pesar de un puñado muy acotado de minutos interesantes, no pudo sostener las cualidades evidentes que tiene. No le está sirviendo a Coudet ni mostrándose a modo de vidriera para volver a Europa.
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