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Toti Pasman

Messi está jugando un Mundial excepcional, pero necesita más ayuda del resto de la Selección Argentina

Pese a que Lisandro Martínez jugó el partido de su vida y el Cuti tuvo una nueva demostración de huevos, la victoria con Cabo Verde devela varias falencias de la Selección en el Mundial.

Messi está jugando un Mundial excepcional, pero necesita más ayuda del resto de la Selección Argentina
© GettyMessi está jugando un Mundial excepcional, pero necesita más ayuda del resto de la Selección Argentina

Cuando el fútbol escasea y el juego no fluye, afloran los huevos y el temple. La Selección Argentina logró avanzar de fase en un partido que quedará en los libros de historia, imponiéndose por 3 a 2 en el tiempo suplementario ante un rival que exigió hasta la última gota de sudor.

La Scaloneta demostró por qué lleva la corona: no sobraron ideas, pero sobró carácter.

Sin embargo, el pase a la siguiente ronda deja un análisis profundo que el cuerpo técnico deberá atender de inmediato si el objetivo final es levantar nuevamente la Copa del Mundo.

El sostén heroico: Licha, Cuti y Dibu

Ante la falta de fluidez colectiva, el equipo se sostuvo en los pilares de su defensa, quienes aportaron una entrega conmovedora para sacar el partido adelante:

  • Lisandro Martínez: jugó, literalmente, el partido de su vida. El central zurdo se vistió de figura total aportando un pase gol clave y despachándose con un golazo vital para el equipo.
  • Cuti Romero: un animal competitivo. Hace apenas dos meses estuvo al borde de romperse los ligamentos, y en el tiempo suplementario fue a buscar de cabeza un córner ejecutado por Messi para sellar el 3 a 2 definitivo. Puso la garra que el equipo necesitaba en el momento más crítico.
  • Dibu Martínez: cuando las papas quemaban y la ventaja pendía de un hilo, el arquero marplatense volvió a vestirse de salvador descolgando un tiro libre del ángulo para asegurar el triunfo.

La urgencia de rodear al 10: un equipo ultra Messi-dependiente

El capitán argentino está disputando un Mundial celestial, increíble y maravilloso, rompiendo récords en cada presentación. Pero la realidad es innegable: lo dejaron muy solo.

La dinámica del encuentro evidenció una dependencia táctica y anímica preocupante hacia Lionel Messi. Por momentos, dio la sensación de que si el 10 no pateaba al arco, nadie más asumía esa responsabilidad. Durante el primer tiempo, salvo un remate aislado de Enzo Fernández, todas las aproximaciones pasaron por sus pies. En el complemento, la tónica se repitió: Messi tuvo que encarar en el mano a mano, patear los tiros libres, gambetear, desbordar, tirar paredes y meter pases gol.

Ante la falta de fluidez, el capitán tuvo que salir del área, tirarse atrás y recostarse por los costados para buscar una pelota que no le llegaba limpia. Él solo no va a poder ganar el Mundial; el equipo necesita dar un paso al frente de manera urgente para ayudarlo.

El reconocimiento a Cabo Verde y el desafío egipcio

Es obligatorio sacarse el sombrero ante Cabo Verde. El combinado africano fue muchísimo más de lo que todos esperaban y propuso una batalla táctica y física que será recordada durante años en la historia de los mundiales.

Ahora, Argentina avanza con los “huevos del campeón”. La confianza está depositada en la mano sabia de Lionel Scaloni, quien deberá meter los cambios necesarios, ajustar las piezas y sacudir al equipo de cara al próximo gran desafío: Egipto. Con la mira puesta en llegar a los cuartos de final, la Selección tendrá que demostrar que, además de corazón, tiene el fútbol necesario para respaldar a su máxima figura.

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