Lo que debía ser una fiesta de despedida tras el 3-1 sobre Banfield terminó por transformarse en el destape de una olla a presión que no aguantó más. La salida de Marcelo Gallardo de River Plate no fue una decisión táctica ni un adiós planificado por falta de resultados, sino el desenlace de una convivencia interna que, según reportes desde Argentina, se volvió “insostenible”.
Según reveló ESPN, el vestuario del “Millonario” sufrió fracturas irreparables en los últimos meses. El desgaste entre el cuerpo técnico del “Muñeco” y las principales figuras del plantel dinamitó cualquier posibilidad de continuidad. En el centro de la polémica aparece Marcos Acuña, señalado como uno de los líderes con quien el vínculo con Gallardo se rompió definitivamente, marcando un punto de no retorno.
Sin embargo, la molestia del estratega más exitoso en la historia del club no se quedó solo en los nombres de peso. Gallardo se marchó profundamente “desilusionado” por la actitud y el nivel de varios futbolistas en los que depositó su confianza. En esa “lista negra” de rendimientos que terminaron por agotar la paciencia del DT, figura un nombre clave para la Selección Chilena: Paulo Díaz.
El defensor nacional, que supo ser inamovible para el técnico, pasó a tener un rol secundario en el último tramo del ciclo. Su baja de rendimiento lo puso en el ojo de la tormenta, e incluso se rumoreó con una posible salida en el mercado de pases reciente. Junto a Díaz, otros jugadores como Fabricio Bustos y Kevin Castaño también habrían quedado sentenciados bajo la mirada de un Gallardo que no perdonó la falta de compromiso futbolístico.
Con el adiós del “Muñeco”, River Plate entra en una etapa de reconstrucción forzada. La salida del DT deja un vacío de poder gigante, pero al mismo tiempo abre una ventana de redención para jugadores como Paulo Díaz. El central chileno, criticado y relegado, tendrá ahora la oportunidad de empezar de cero con el sucesor que elija la directiva de Stéfano Di Carlo, buscando recuperar el nivel que alguna vez lo alzó como el mejor defensor del fútbol argentino.
La era Gallardo termina con gloria en las vitrinas, pero con cenizas en el camarín. El desafío para el club de Núñez será encontrar un técnico capaz de limpiar las heridas de un vestuario fracturado y reinsertar a piezas clave que, como Paulo Díaz, parecen haber perdido el rumbo en medio de la tormenta interna que terminó por llevarse al máximo ídolo.
