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“Vencer o morir”: El siniestro telegrama de Mussolini a la selección italiana

La historia oculta del Mundial de 1934. El día que Benito Mussolini utilizó la Copa del Mundo como propaganda fascista y le dejó una amenaza de muerte a sus propios futbolistas antes de la gran final.

Italia vivió el horror en carne propia a principios de la década del 30.
© IMAGEN GENERADA POR GEMINI IA.Italia vivió el horror en carne propia a principios de la década del 30.

Es una realidad cada vez más evidente que las redes sociales juegan un rol importante en el día a día de los futbolistas. Los usuarios se expresan, en su mayoría con crudeza, y la presión se siente cuando los resultados no son los deseados. Es una conducta que la educación busca eliminar de las costumbres de los usuarios de Internet, pero eso no quita que sea incomparable con el hecho de abrir un sobre antes de un partido clave y que dentro tenga un telegrama con una premisa clara: “Vencer o morir”.

¿Quién obtiene tanta impunidad para realizar una amenaza que es capaz de cumplir? No podía ser otro que Benito Mussolini, el dictador que gobernó Italia durante 21 años entre 1922 y 1943 y que aterrorizó al mundo con sus políticas. Cuando Italia recibió el Mundial de 1934, el tirano se encontraba en su peor momento (el mejor para él), por lo que no dudó en utilizar su poder para llevar a su nación a lo más alto de la competencia.

Italia campeón entre amenazas y favores arbitrales

Las anécdotas cuentan que Mussolini se reunió con los árbitros previo a los partidos de cuartos de final y semifinales para amenazar a los árbitros, porque la competitividad no importaba, el espectáculo quedó para los teatros y la victoria era lo único que servía. En la instancia que reúne a los ocho mejores, Italia se enfrentó a España con vía libre para pegar: en total, fueron siete los lesionados de la Furia Roja, que incluso vio como su arquero Ricardo Zamora fue molido a golpes durante cada balón parado.

Bueno, como en aquel entonces no existían los tiros del punto penal para definir una historia, se disputaron los 90 minutos reglamentarios, los 30 de tiempo extra y la igualdad 1-1 se mantuvo. Por ende, se jugó un segundo encuentro al día siguiente y la historia a favor de los italianos fue la misma en términos de corrupción: el réferi suizo René Mercet anuló dos goles lícitos a España y fue suspendido de por vida por la Federación Suiza por haber deshonrado el arbitraje.

De cara a las semifinales, la Azzurra se midió con Austria, potencia futbolística de ese entonces. Ivan Eklind fue el encargado de impartir justicia, aunque las historias narran que llegó a cabecear para despejar un centro peligroso en contra de Italia. Increíble. Finalmente, los italianos ganaron 1-0 y llegaron a la gran final contra Checoslovaquia, sin saber que capaz una eliminación previa hubiese sido hasta más pacificadora.

Horas antes del duelo que buscaba un campeón del mundo, Mussolini jugó su última carta: le envió un telegrama firmado por su persona a los jugadores que no se lució por su literatura ni riqueza en palabras. El mensaje sentenciaba una amenaza clara que decía “vencer o morir” y que sembró el miedo absoluto entre los futbolistas. No era un comentario más, era un símbolo dictatorial jamás visto.

Italia se consagró campeón del mundo en 1934.

Italia se consagró campeón del mundo en 1934.

Como si fuera poco, Checoslovaquia comenzó ganando y entre la cabeza de los jugadores rondaba dónde iba a llevarse a cabo el fusilamiento. Afortunadamente, nunca mejor dicho, para ellos, revirtieron la historia y ganaron 2-1. Italia conquistó el Mundial, nadie pagó con sangre y Mussolini vivía su apogeo, aunque como no hay mal que dure 100 años, poco menos de una década después dejó el poder para nunca jamás volver y liberar a una nación y al mundo.

“Me alegra que hayan ganado ellos, porque sus vidas dependían de ese resultado”, comentó el arquero checoslovaco František Plánička para dar fe de lo que estaba sucediendo aquel día. Los crímenes continuaron y se perpetuaron, pero un plantel entero pudo decir que salvó su vida dentro de un campo de juego. ¿Antes todo era mejor? Bueno… Depende qué parte de la historia se elija ver.

En síntesis

  • En el Mundial de Italia 1934, el dictador Benito Mussolini envió un telegrama a los jugadores de la selección italiana con el mensaje “vencer o morir” antes de la final contra Checoslovaquia.
  • A lo largo del torneo, el régimen fascista presionó y amenazó a los árbitros, lo que derivó en arbitrajes polémicos contra España y Austria, incluyendo la suspensión de por vida del réferi suizo René Marcet.
  • Italia logró revertir el marcador en la final para coronarse campeona tras vencer 2-1 a Checoslovaquia, un resultado que, según declaró el portero rival František Plánička, salvó las vidas de los futbolistas locales.
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