Tenía que ser él. El destino parecía tenerlo escrito. El regreso de Boca a la Copa Libertadores, tras dos años de ausencia, llevó la firma de Leandro Paredes. En el duelo ante Universidad Católica, por la primera fecha del Grupo D, el capitán sacó a relucir su jerarquía con un derechazo desde fuera del área para marcar el 1-0 parcial en tierras trasandinas.
A los 15 minutos, el volante se encontró con un mal despeje rival, proveniente de una dividida en la que Adam Bareiro se quedó reclamando penal. Sin embargo, lejos de reclamar infracción, Paredes la frenó, se acomodó y desenfundó un punzante remate cruzado que se esfumó entre las manos del arquero para terminar impactando en el costado de la red.
Al margen del gol, el encuentro de Paredes ya se encontraba cargado de un enorme valor emocional y estadístico: este partido significó su debut absoluto jugando en la máxima cita continental. Y vaya manera de estrenarse.
El partido ya había comenzado con un ritmo de alta tensión para el mediocampista. Apenas a los 10 minutos de juego, una tangana entre ambos planteles elevó la temperatura que, tras disolverse, hizo que Paredes termine pagando el precio de llevar la cinta: el árbitro decidió saldar el tumulto mostrándole la tarjeta amarilla tanto a él como a Fernando Zampedri, capitán del conjunto chileno.





