Es tendencia:
Bolavip Logo
Fórmula 1

El Alpine de Colapinto y la embestida de Ollie Bearman obligan a la FIA a cambiar el paradigma de la F1 tras el GP de Japón

Lo que pasó en Suzuka sienta un precedente para lo que se viene en la temporada de la Fórmula 1. El parate de cinco semanas calza como anillo al dedo para que la FIA tome medidas.

El Alpine de Colapinto y la embestida de Bearman obligan a la FIA a cambiar el paradigma de la F1 tras el GP de Japón
© GettyEl Alpine de Colapinto y la embestida de Bearman obligan a la FIA a cambiar el paradigma de la F1 tras el GP de Japón

La victoria de Kimi Antonelli en Suzuka y el dominio de Mercedes quedan en segundo plano ante una crisis reglamentaria latente. La colisión de Ollie Bearman, que se dio luego de esquivar a Franco Colapinto en un sector donde había casi 100 km/h de diferencia entre los autos, ha encendido las alarmas. Ahora, la categoría reina debe intervenir su propia normativa híbrida antes de llegar a Miami.

La Fórmula 1 ha entrado en un terreno pantanoso con el reglamento técnico actual. Tras las tres primeras citas del calendario, la pausa obligada —potenciada por la cancelación de los GP de Bahréin y Arabia— no podría haber llegado en mejor momento. El motivo es crítico: el superclipping.

Este sistema de recuperación de energía está rompiendo la naturaleza del deporte. Ver monoplazas perder velocidad drásticamente en plena recta para cargar baterías no solo es antiestético, sino que ha convertido a los pilotos en meros operadores de ingeniería que ejecutan órdenes de software en lugar de confiar en su talento.

La gestión de la energía hoy dicta quién adelanta y quién es adelantado, a menudo de forma artificial, como bien señaló Max Verstappen al analizar su maniobra sobre Pierre Gasly en la chicana de Suzuka.

De regreso en el momento que marca un antes y un después en la revisión del nuevo reglamento, el incidente entre Oliver Bearman y Franco Colapinto en Suzuka es el ejemplo más crudo de esta falla normativa. Ambos pilotos se encontraban disputando la misma posición, pero en mundos técnicos distintos.

No es aceptable que dos autos en competencia directa tengan una brecha de 50 o 60 km/h en el mismo sector debido a la entrega (o falta) de energía. En este caso, incluso, la diferencia era aún mayor. La consecuencia, lamentablemente, fue física para Bearman y para Haas. El piloto inglés se encontró con un “obstáculo” inesperado en la línea de Colapinto (quien defendía lícitamente), se sorprendió por la diferencia de ritmo y terminó impactando contra la contención con una fuerza de 50G.

La responsabilidad no recae en los pilotos, sino en un reglamento que permite inconsistencias de velocidad peligrosas incluso para categorías formativas como el karting.

Liberty Media y la FIA enfrentan ahora una batalla política. Si bien es imperativo retocar el flujo de energía para Miami, los equipos que han interpretado mejor el reglamento se resisten

En Mercedes, con un dominio recuperado, se niegan a que se altere una normativa en la que han invertido millones y han logrado ventaja. En Ferrari, en tanto, han encontrado el “truco” en las largadas. En un contexto donde los autos traccionan de forma dispar debido a los mapas de energía, Ferrari vuela en los primeros metros mientras otros quedan anclados, generando situaciones de alto riesgo en la grilla que la Scuderia no querrá ceder.

El panorama para Franco Colapinto

Para el argentino, el desafío es doble. Si bien en carrera ha demostrado ritmo y una capacidad defensiva sólida, la suerte no lo ha acompañado estratégicamente. En Japón, el ingreso del Safety Car volvió a arruinar una apuesta que parecía ganadora tras largar 16.º.

Sin embargo, el diagnóstico para el piloto de Alpine es claro: debe mejorar los sábados, en la clasificación. Estar más cerca de su compañero de equipo, Pierre Gasly, le permitirá evitar el tráfico y las variables aleatorias del fondo de la parrilla que tanto lo han castigado en las últimas dos fechas.

¿Qué esperar de Miami?

Se prevé que para el GP de Miami se introduzcan ajustes en la gestión de descarga de las baterías. No habrá cambios drásticos en los motores de combustión, pero sí en la forma en que el sistema híbrido entrega la potencia. La F1 necesita recuperar la conexión con el espectador, que hoy se pierde en un mar de datos técnicos los viernes y sábados, y garantizar que el domingo la victoria dependa del pie derecho del piloto y no de un algoritmo de recarga.