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Toti Pasman

Brey salvó a Boca de una noche negra de Libertadores: el VAR sigue perjudicando ante la nula reacción de Riquelme

A Boca lo perjudicó el arbitraje y se salvó de milagro de no caer ante Cruzeiro. Sigue dependiendo de sí mismo, y si bien creo que va a sufrir, la clasificación será un hecho.

Brey salvó a Boca de una noche negra de Libertadores: el VAR sigue perjudicando ante la nula reacción de Riquelme
© GettyBrey salvó a Boca de una noche negra de Libertadores: el VAR sigue perjudicando ante la nula reacción de Riquelme

Boca tiene vida en la Copa Libertadores gracias a Leandro Brey. El equipo debe agradecerle a su arquero, quien tapó un mano a mano providencial en el minuto 90. Cuando Cruzeiro, con diez hombres, estaba a punto de ponerse 2 a 1, Brey hizo “la de Dios” —al mejor estilo del Loco Gatti— para impedir la caída en casa.

Además, ya había salvado otro mano a mano bárbaro cuando el partido estaba 1 a 0 y el conjunto brasileño, en un contragolpe donde encontró a la defensa mal parada, amenazaba con el empate. Gracias a sus atajadas, Boca zafó; de no ser por él, a esta hora el equipo podría estar eliminado.

El encuentro dejó mucha tela para cortar en cuanto a las decisiones arbitrales. El gol anulado a Miguel Merentiel debió ser lícito; aunque el VAR interpretó que el brazo de Milton Delgado le “sirvió” la pelota al delantero uruguayo, resulta evidente que el juvenil no tuvo ningún tipo de intención de usar la mano antes de la fenomenal definición.

Por otro lado, se omitió lo que era un claro penal por una mano de Lucas Romero. La justificación del VAR, argumentando que el brazo se encontraba en “posición natural”, no convence. Una vez más, el arbitraje jugó en contra del equipo de La Ribera, recordando episodios recientes como la injusta expulsión de Adam Bareiro en Brasil.

Ante este escenario de reiterados fallos en contra, las miradas apuntan a la dirigencia. Juan Román Riquelme debería estar preocupado por evitar que a Boca lo sigan perjudicando sistemáticamente en los torneos continentales (tanto en la Libertadores como en la Sudamericana).

En lugar de mostrarse distendido, riéndose y paseando junto a Leandro Paredes en los palcos mientras el Mundo Boca hervía de bronca, la prioridad del presidente tendría que ser la defensa de los intereses del club. El objetivo principal debe ser devolverle la alegría a los hinchas tras tres años y medio sin conseguir una estrella.

Dentro de lo que dejó el empate, la mejor noticia es que Boca sigue dependiendo de sí mismo. Si logra vencer a la Católica la próxima semana, el equipo asegurará su lugar en la siguiente fase. Seguramente lo hará sufriendo y clasificando en la segunda posición, pero la ilusión continental seguirá intacta.