El boxeo vivió una fiesta, porque la sede, entre medio de pirámides, así lo permitió y porque la pelea estelar que protagonizaron Oleksandr Usyk y Rico Verhoeven dejó mucha tela para cortar. El ucraniano expuso su título CMB de los pesados y lo retuvo, pero envuelto en polémica y una premisa clara: no necesitaba ayuda, pero la recibió.
¿Qué fue lo que sucedió? Verhoeven sorprendió desde el inicio con su postura. El neerlandés fue hacia adelante sin respetar, deportivamente hablando, el nivel de Usyk y así se adueñó de la mayoría de los asaltos hasta el último cuarto de la pelea. Oleksandr se vio en apuros y comenzó a presionar más, también favorecido por el cansancio notorio de su rival, aunque el momento decisivo llegó en el anteúltimo asalto.
Usyk retuvo su cinturón del mundo con polémica
Ante la vista del mundo, Uysk debía noquear o perdía, por lo que la vuelta 11 tiró todo lo que tenía, puso en aprietos al retador y logró vencerlo. Hasta ahí, suena todo convincente y posible, pero la realidad es que existen algunos pequeños matices que empañaron la fiesta del campeón. Es cierto que Rico había apoyado una rodilla en la lona y que lucía aturdido, pero cuando el árbitro decide detener el combate faltaba apenas un segundo para el final de ese asalto. Un poco apresurada la decisión.
Rico iba a tener un minuto para recuperarse e intentar aguantar el embate de los últimos tres minutos, pero lo que entendió el réferi es que ya no estaba en condiciones de seguir. Particular cuanto menos.
Ahora bien, cuando se revisan las tarjetas de los jueces encargados de votar el combate, se puede ver que Usyk se encaminaba a una victoria por decisión unánime y nada estaba más lejos de la realidad que ese escenario.
No hay que quitarle ningún mérito a Usyk, porque cuando necesitó conectar una mano de poder lo llevó a cabo y, aunque sea solo una hipótesis, parecía que Rico no iba a poder resistir sin ser noqueado en la última vuelta. Pero Verhoeven no tuvo ni la oportunidad de intentarlo y a la primera caída le detuvieron un combate que iba ganando para todos, menos para los que deseaban que Oleksandr extendiera su reinado. Día atípico, que no debe pasar por alto…
En síntesis
- El combate por el título de peso pesado del CMB finalizó envuelto en polémica tras la detención del árbitro en el undécimo asalto, a falta de solo un segundo para que concluyera el round.
- A pesar de que Rico Verhoeven marchaba al frente en el desarrollo real del combate, la revisión de las tarjetas oficiales reveló que los jueces tenían a Oleksandr Usyk arriba para ganar por decisión unánime.
- La apresurada decisión arbitral impidió que el retador neerlandés tuviera el minuto de descanso reglamentario para recuperarse e intentar resistir el asalto final del enfrentamiento.





