Claudio Echeverri no atraviesa las horas más sencillas en España. A menos de un mes de haber sido presentado en Girona, el Diablito ya quedó en el centro de la escena en su tercer partido con el club, pero no debido a su característico desequilibrio, sino que todo lo contrario. Es que protagonizó un blooper que privó a su equipo de quedarse con la victoria ante Sevilla, y los hinchas no tuvieron piedad pese a que solo tenga 93 minutos disputados.
El volante argentino había ingresado en el entretiempo y con la ventaja a favor en el marcador. Cuando la victoria parecía un hecho, Echeverri tomó la pelota en campo propio, con el reloj marcando el tiempo agregado, y se resbaló al intentar regatear. Atento a la situación, Kike Salas tomó la posesión y no perdonó al sacar un zurdazo desde lejos que decretó el 1-1 definitivo.
Con el empate consumado, y la bronca por el inesperado final del partido, la reacción de los hinchas del Girona en redes sociales fue tajante. Las críticas apuntaron con énfasis al rendimiento colectivo del equipo, aunque el Diablito no se vio excento en ciertos comentarios. “No sabe ni dónde juega“, escribió un usuario. Otro se mostró en la misma línea y agregó: “Espero que lo sienten en el banquillo“.
Lo cierto es que las miradas de reojo parecen caer prematuramente sobre el argentino, que tan solo disputó tres partidos desde su arribo al club y en todos ingresó desde el banco. Al menos tiene margen hasta el final de temporada para revertir la situación y cumplir con las -altas- expectativas que generó su desembarco a préstamo desde Manchester City, en la búsqueda de recuperar su mejor versión.
















