Iván Zamorano lucía la camiseta 1+8, Ronaldo llegó a vestir la camiseta 99, Ronaldinho la 80, pero Hicham Zerouali no usaba ninguna dorsal, o mejor dicho, si. Fue el primer -y único- futbolista en usar la dorsal 0. Ni 1, ni 11, ni los números alternativos que se usan actualmente, como el 30 de Messi.
Hicham Zerouali nació en 1977 en Rabat, Marruecos, y desde pequeño mostró una destreza única con la pelota, y no tardó en destacar, al tratarse también de un país donde el fútbol no es el deporte principal. En 1996, debutó en el Fath Union Sport, conocido también como FUS, de su ciudad natal, que por entonces militaba en la Segunda División. No tardó en afianzarse en la canche, y de inmediato se transformó en figura absoluta del equipo, donde logró el Campeonato y el ansiado ascenso a la Primera División en la temporada 97/98. Como sucede con los futbolistas que se destacan en las ligas locales, en Europa pusieron los ojos en él. El sueño del pibe.

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Así, en 1999 se concretó su paso al Aberdeen de Escocia, tras firmar con el manager del equipo Ebbe Skovdahl por recomendación de Keith Burkinshaw, el director deportivo. La transferencia fue por $500 mil dólares, que por entonces fue de las más caras por un futbolista Marroquí. En Escocia, su despliegue le valió el apodo del “Mago Marroquí”, pero en el equipo destacó por un particular motivo. Salía al campo de juego con la camiseta número 0, siendo así el único futbolista en la historia en lucir el número. El motivo del particular dorsal deriva directamente de su apodo, “Zero”, por su apellido.
En Escocia, Zerouali quedó en la historia grande, y marcó uno de los goles más icónicos ante St Mirren por la Copa Escocesa: De un latigazo de tiro libre, rompió el marcador… ¡a más de 30 metros del arco! Además, fue una pieza clave en el torneo, que le valió a su equipo el segundo puesto, sumado al subcampeonato por la Copa de la Liga Escocesa. Su fútbol, su personalidad y sus jugadas, se ganaron el corazón del club y de toda la ciudad, y pasó a ser un verdadero ídolo nacional.

Más allá de su rendimiento, era muy querido porque participaba de la vida social de la ciudad, y si bien llegó sin hablar el idioma, acabó casándose con la escocesa Leone McKay, con quien tuvo una hija. Al mismo tiempo se sumó a la Selección de Marruecos, donde llegó a disputar la Copa Africana de las Naciones en 2002. A pesar de que perdieron en fase de grupos, él convirtió dos de los tres goles de su Selección en el torneo: un doblete frente a Burkina Faso. Al poco tiempo de regresar a Escocia, finalizó su contrato y dejó al Aberdeen, donde al año de su partida, la SFA y la FA prohibieron el número 0 de las camisetas.
Tras su salida, fichó por Al Nasr de Emiratos Árabes Unidos, el mismo equipo donde actualmente dirige Ramón Díaz, y en 2003 regresó al fútbol de su país, donde firmó con el FAR Rabat y salió campeón de la Copa de Marruecos. Pero, con tan solo 27 años, su carrera tuvo un trágico final.
El 5 de diciembre de 2004, mientras manejaba en Rabat, perdió el control del auto y chocó contra un árbol en un accidente que se cobró su vida. El entonces capitán del Aberdeen, Russell Anderson, comunicó la noticia en el equipo, causando una conmoción absoluta. El 19 de diciembre se llevó a cabo en el Estadio de Pittodrie una ceremonia para todos los fanáticos, donde lo recordaron con su clásica camiseta 0.








