¿Y ahora qué? ¿Hasta dónde puede llegar Checo Pérez? Su presente es el esperado: llegó a una escudería completamente nueva donde también hay gente experimentada en Fórmula 1 y, si bien hay muchos recursos como para poder desarrollar el auto, queda demostrado que un equipo no se arma de un día para el otro, ni en dos o tres años. Es un trabajo que lleva mucho tiempo.

Checo Pérez finalizó décimo quinto en el Gran Premio de China (Getty Images)

Creo que todos teníamos la expectativa y la esperanza, sabiendo que había gente en Cadillac con experiencia en F1, sumado a dos pilotos que saben muchísimo, de que el proceso no iba a ser tan doloroso. Pero la realidad nos devuelve lo que todos sabíamos: equipo nuevo paga las consecuencias. Y el primer trabajo que debe hacer es el de la confiabilidad, terminar la carrera con los dos autos en pista es sumamente favorable para entender, desarrollar y ver a dónde apuntar.

En las dos carreras (Australia y China) Cadillac ha tenido problemas y el fin de semana para Checo Pérez ha sido interrumpido. No está bien que el mexicano termine con el cubre motor hecho pedazos y con trozos de los alerones laterales que se desprenden. Son pequeños detalles que tienen que ver completamente con un equipo nuevo y hay que dar vuelta la página de forma veloz.

Checo Pérez es un piloto con paciencia, entiende el lugar donde está y sabe que el proyecto de Cadillac es un proyecto a mediano y largo plazo. No hay una ilusión desmedida en torno de tener al azteca peleando por puntos de forma inminente. No es realista, no es sincero y no es honesto, y es un mensaje que tampoco está mandando él, Valtteri Bottas ni la escudería de estreno.